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El portero del Real Zaragoza empieza fuerte: "Ayúdanos, Adrián"

La gran actuación del meta en Castellón advierte que está dispuesto a instalarse en un marco en el que siempre supo que tendría una dura competencia. El hispano-argentino ya se salvó del enfado de la afición tras la derrota ante el Andorra, y, de hecho, algunos seguidores le imploraron auxilio para no volver a sufrir

Adrián detiene un balón durante un entrenamiento del Zaragoza.

Adrián detiene un balón durante un entrenamiento del Zaragoza. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Jorge Oto

Zaragoza

Adrián empieza fuerte. El meta hispano-argentino del Real Zaragoza está siendo una de las escasas noticias positivas de un mal comienzo de curso del conjunto aragonés, sobre todo, tras su gran actuación en Castellón, donde evitó males mayores con un par de intervenciones notables. La advertencia está clara. Adrián está dispuesto a instalarse bajo palos en un Zaragoza en el que ha caído de pie y donde se encuentra muy a gusto.

El cancerbero zaragocista siempre fue plenamente consciente de que no lo tendría fácil. El club le dejó claro desde el primer momento que iba a tener compañía. Y de nivel. El elegido era Dani Cárdenas, pero todo se fue al traste a última hora y el Zaragoza tiró de plan B para incorporar a Andrada, otro argentino.

Pero Adrián no se inmuta. Su entorno asegura que no se amedrenta ni ante el miedo ni con la presión y que, después de tanto picar piedra, afronta esta oportunidad como si del regalo más preciado se tratara. De hecho, fue el propio Adrián el que peleó hasta la extenuación por convencer al Alavés de que le dejara venir. No lo tenía claro Coudet, que no quería perderlo de vista, hasta que la insistencia de Adrián le obligó a ceder.

Porque el balear sí tenía claro que triunfaría en el Zaragoza. No ha empezado mal, pero, a estas alturas, ya ha asumido que la pelea es larga y no admite descansos. Eso, lucha, prometió hace apenas diez días a un grupo de aficionados que se dirigieron a él tras la derrota ante el Andorra. A varios compañeros suyos les increparon, pero a él no. «Ayúdanos, Adrián. Tú no tienes la culpa de lo que estamos pasando, pero ayúdanos a no seguir sufriendo», le imploraron cuando el meta detuvo su coche a la salida de vestuarios.

Y en ello está. El combate será duro, pero Adrián está acostumbrado a resistir sin tirar la toalla a base de una fortaleza mental puesta al servicio de un vestuario todavía tocado por el sufrimiento extremo del curso pasado y al que, aun con la implementación de la ayuda de un psicólogo profesional, le está costando salir a flote.

A Adrián le encanta Zaragoza. Se siente querido en la ciudad y la compañía de su pareja está agilizando una adaptación casi completada a base de paseos, visitas al Pilar y, sobre todo, mucha tranquilidad. Porque el portero del Zaragoza es tan disciplinado (tiene incluso nutricionista particular) como poco dado a juergas y discotecas y un apasionado del pádel, en el que, por cierto, hay quien sostiene que es aún mejor que en el fútbol. Enamorado de su profesión, no se desvía un ápice de un camino que le ha traído a un lugar en el que, aseguran los que le conocen, quizá podría quedarse más de un año...

Vía: El Periódico de Aragón