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ENTREVISTA SPORT

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VELADAS SONORAS

Pablo López: "El fútbol es arte"

El carismático cantante y pianista andaluz confiesa en SPORT sus pasiones deportivas mientras prepara a conciencia la gira 360 que le traerá en junio al Palau Sant Jordi de Barcelona en un derroche de facultades donde se vivirán emociones fuertes

Pablo López, durante la entrevista con SPORT

Pablo López, durante la entrevista con SPORT / Dani Barbeito

Ignasi Sagnier

Siempre empezamos este ciclo sonoro con la misma pregunta. Deportivamente hablando, si tuviese que hacer un paralelismo, ¿en qué momento se encuentra su carrera?

¡Guau! Si lo tengo que comparar está clarísimo que con el tenis. Creo que, como deporte individual, aparte de lo ingrato que puede ser e incluso masoquista en algunas ocasiones por lo que vemos en los Grand Slams, si me remito al tenis es porque ahora me iré a tocar absolutamente solo en medio de grandes lugares que están destinados para hacerlo con banda. Yo lo haré sin ese despliegue, pero con la misma intensidad. Me recuerda bastante a la soledad del tenista, aunque la única diferencia entre el tenis y yo es la disciplina pues ellos están siempre entrenando, estudiando cada movimiento, cada revés, cada restada y yo, por el contrario, en estos conciertos salto sin red.

Afronta un salto al vacío como comenta y, además, lo hace con un repertorio improvisado y dando pie a lo que surja sin guiones. Algo marca de la casa.

Son exactamente cinco conciertos de una pureza tal que cuesta recuperarse desde el punto de vista mental, físico y de alma. Podemos decir que esta gira es el paradigma de la libertad. Queremos llevar lo que pasa en casa dando el salto a un escenario y que esas canciones se conviertan en propiedad de todo el mundo. Voy con los muebles de mi casa: mis guitarras, mis pianos. El concierto va sin guion porque, a pesar de que el diálogo con el público es casi imposible, deseamos que al final del día el menos místico y el menos creyente de lo etéreo acabe apuntándose a la legión de la música. Es una pesadilla hermosa volver a afrontar este reto porque es lo más bonito que he hecho en la música. Lo hice hace seis años y me gusta que vuelva a suceder.

Su relación con el público es apasionada. Detiene los conciertos, les da giros, subidas, bajadas. Sus actuaciones las calificaría como una noria luminosa.

Sin duda. Trato de romper esa cuarta pared que dicen. A veces yo mismo llego a tener dudas sobre si es correcto o no. El respeto tan grande que le tengo a la música es impresionante e indudable. En el silencio atronador al aire libre en Cap Roig, con ese acantilado impresionante y ese lugar único, sucede que a veces las canciones se visten de una manera u otra, pero no dejan de ser canciones. Es una forma de hacer música de manera peculiar. Cuando arranco y siento que estoy con la gente en ese punto en que todo se vuelve la misma materia y ya no lo para nadie. Eso es lo que pasa en el Tour 360. Es arriesgado que pare un tema mío y me vaya por una versión de ‘Supertramp’ por sentirme libre y de manera hermosa, pero se produce de manera natural y con respeto.

Habla del tenis con pasión. ¿Cómo de exigente es este deporte?

Es el único deporte que pregunto a la gente con la que juego si es innato o maternal o han empezado a jugar hace dos años. Lo he practicado desde pequeño y el éxito más grande que puedo conseguir es estar una hora peloteando. Lo de jugar a puntos y optar a ganar ‘sets’ ya es un desastre. Jugaba en Madrid con mi hermano y con David Broncano y para hacer un ‘drive’ se tiene que dar un conjunto de 30 cosas que son muy complicadas que si no salen bien la bola no pasa. Todo el mundo que juega al tenis está de acuerdo en que hay veces que te enfadas con este deporte por un mal día y matas a cuatro palomas y te tiras un mes sin volver. Es adictivo y tira más de la cabeza de lo que parece.

Qué grandes referentes en nuestro país.

En tierra y aquí en Barcelona hay tanta cultura que grandes tenistas actuales en la ATP tienen a entrenadores españoles; Ferrero, Ferrer, Bruguera. Somos un país con una cultura tenística bestial y hemos tenido al mejor, que además es el más grande deportista de todos los tiempos, que no es otro que Rafa Nadal y vienen muchos fuertes por detrás como Carlos Alcaraz.

¿Qué referentes deportivos tiene?

Rafa Nadal, Pau Gasol y Andrés Iniesta. De hecho, Iniesta me vuelve loco hasta el punto de que me lo he tatuado en el brazo hace poco. Igual se lía, pero la gente se sorprende porque yo el fútbol lo veo como un arte y me encanta. Parece que la cultura esté alejada del mundo del fútbol y yo no lo veo así. Discrepo y disfruto muchísimo de este deporte. 

¿Qué representa Andrés Iniesta para que un madridista como usted se lo haya tatuado?

Su discurso goza de una belleza plena. Disfruto del fútbol y de cualquier partido sin ser forofo. Sin ser árbitro desde casa que sabe de todo. Lo hago como aficionado. No conozco a Andrés, pero son momentos que pertenecen a mi intimidad. Con mi hermano siempre acabamos viendo el gol de “todos” en Julio de 2010 y toda la historia que hay detrás. Iniesta es un tipo que ha jugado de alma. No es el mejor cantante, pero cuando canta lo hace desde un lugar que no se entrena. Es sencillo todo lo que dice, pero goza de una pureza cercana a la poesía. Llevo tatuado al Iniesta que comparto con mi hermano con la reivindicación de que la belleza está en todas partes y en el fútbol hay mucha.

“Me he tatuado a Iniesta en el brazo por lo que significa su carrera, porque juega de alma y su discurso es poesía y belleza”

Interesante discurso cuando la gente trata de alejar al fútbol del arte.

Algo que mueve tanto y que es capaz de variar la tendencia económica de un país del primer mundo evidentemente va a tener puntos de vista diferentes y opinar es libre, pero me encanta evolucionar en la vida y mi manera de vivir el fútbol es fluctuante porque a mi edad sigo descubriendo detalles cuando voy al Bernabéu, al Camp Nou o a San Mamés. Dan ganas de aplaudir como en la Ópera.

Intuimos los colores de su equipo.

Creo que los colores son siempre heredados y soy felizmente madridista. No soy anti-nada. Llamo gangrena a los madridistas y culés que son anti-rival y yo, en cambio, disfruto de una victoria del Barça y opino que al Madrid siempre necesitará al Barça, pero admito que en el 2-5 de la última Supercopa llegó un punto que no hizo gracia (risas). La sanidad de cómo se viven los clásicos actualmente me gusta porque hace diez años hubiese sido una batalla campal. Están pasando cosas muy guays en el campo, aunque no nos vaya muy bien últimamente.

Lo que está claro es que Barça como Madrid se necesitan.

Sin duda. Son la representación del fútbol. Con todos mis respetos a Liverpool, Manchester, Juventus o Milán, un clásico es la conjugación más hermosa de todos los deportes mundiales. No hay nada que se pueda comparar a ese partido y lo que le rodea.

¿Qué metodología emplea para preparar los conciertos?

Lo más importante es el gimnasio de la cabeza. Creo que sobrevivir a un ataque de amor tan hermoso y recibir tanta energía y asomarte a ese balcón para después bajar y comerte un puchero e intentar aburrirte es complicado. Todos estos años han sido un intento de sobrevivir y capitalizar ese momento. Si uno baja del escenario y pretende seguir sintiendo esas mieles que son únicas se volverá loco y gilipollas. Lo más bonito ha sido tener amigos y familia que te permiten ir en pijama y si estás colgando un cuadro pensar en lo que sucedió anteayer en el Sant Jordi con normalidad. Eso es el verdadero gimnasio. He cumplido los 40 y pensaba que esto era pan comido, pero las exigencias se empiezan a notar. En especial a mí que me cuesta respirar de lo nervioso que soy. Tengo la suerte de haberme rodeado de un equipo que me tira de las orejas y me obliga a hacer deporte por la cabeza y para poder aguantar dos horas de actuación.

Le une una estrecha relación con Raphael. ¿Nos diría unas palabras en este complejo momento de salud? 

Es de las pocas personas que habría que pedirle las palabras antes que decírselas. Raphael es el ser vivo que mejor conjuga cualquier verbo en presente y es una demostración constante y diaria.

Usted ama las colaboraciones. ¿Qué le aportan?

Todo. Soy un colaboracionista puro, aunque políticamente suene fatal. Amo cantar, pero soy incapaz de hacerlo solo. Nunca en mi vida he estado solo. No sé reírme solo. No sé llorar solo. Antonio Gala decía que la vida es algo que hay que llevar como mínimo entre 4 por lo que colaborar es maravilloso. Y si pasa en un mundo de color y fluorescente como la música pues mejor. Es un acto de solidaridad y de aprendizaje brutal. He podido convivir y aprender con Raphael, por ejemplo, pero se puede hacerlo con artistas quince años menores. Se aprende de todo Dios.

“Soy madridista, pero necesitaremos siempre al Barça”

Se habla de una futura colaboración con Dani Fernández.

Dani está colgado. Tiene una colgadera hermosa. No lo conocía hasta que coincidimos en un programa. Mira que es chiquito, pero es un huracán que no se puede domar y esas salvajadas suyas me encantan. Ojalá sea con él y con más artistas porque me siento bien aprendiendo de otras generaciones. 

¿Cómo ve el mercado y la industria musical?

Si esto fuese un examen psicológico se me abren dos carpetas. Para mí el mercado son los puestos de frutas, carne, pescado. Y la industria son las fábricas sucias con sus chimeneas echando humo. 

Pues cambiemos el discurso. ¿Cómo ve la música?

Maravillosa, perfecta y cada día más necesaria. Si hay una persona que todavía te dedica el día o su tiempo a ir a verte en un escenario significa que la música está viva y probablemente sea el mejor momento de la historia. Llámame optimista.

¿Las redes ayudan?

Se ve que sí, pero me cuestan y tengo que mejorar. Ayudan, pero no son. Es decir, están, pero no son. Las redes ayudan a que tu mensaje pueda ser transmitido y comunicado, pero pienso que el próximo paso después de esta burbuja es que nos vamos a relajar y las dejaremos de lado un rato porque no se puede vivir eternamente en ellas.

¿Qué música sonaba en el coche de sus padres?

Con mis padres y mis tíos se escuchaba ‘libertad’. Desde Yes a Emerson Lake and Palmer, Pink Floyd, Supertramp, Serrat, Triana, Silvio Rodríguez, Camarón, Rocío Jurado, Isabel Pantoja, Manuel de Falla. No tengo complejos a la hora escuchar lo que sea porque de todo se aprende.