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Historias de los Mundiales con Ablanedo, leyenda del Sporting: "En Italia no dimos el nivel que podíamos ofrecer"

"En México 86 tuvimos lesiones importantes, pienso que teníamos que haber llegado a las semifinales"

Juan Carlos Ablanedo, en el puerto deportivo de Gijón. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Juan Carlos Ablanedo, en el puerto deportivo de Gijón. | ÁNGEL GONZÁLEZ

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Andrés Menéndez

Gijón

LA NUEVA ESPAÑA continúa su serie de entrevistas con protagonistas asturianos que han vivido la selección española desde dentro. Juan Carlos Ablanedo, exportero del Sporting y presente con España México 86 e Italia 90, rememora para este periódico sus experiencias en ambas Mundiales, analiza las diferencias entre aquellos dos torneos y valora las opciones del actual combinado nacional en la Copa del Mundo que acaba de empezar.

Si le digo Mundial, ¿qué es lo primero que se le viene a la cabeza?

En mi caso, el Mundial de México 86. Fue el primero. Llevaba dos años en el fútbol profesional y me convocaron para un Mundial. Supuso cumplir un sueño. Tenía 22 años y estaba en mi segunda temporada como profesional. Si con 18 o 19 años me hubiesen dicho que iba a estar en un Mundial con la selección española, habría pensado que era algo inimaginable. Era todo nuevo para mí. Había pasado por la sub-21, pero aquello era completamente distinto.

No llegó a disputar ningún minuto ni en México 86 ni en Italia 90. ¿Cómo vivió aquel primer Mundial?

Con una enorme satisfacción por estar allí. Cuando estás dentro del equipo ves el ambiente que rodea a la selección y lo que supone cada partido. Se vive con muchísima intensidad. Aunque no participase, intentaba aportar lo que estaba en mi mano. Recuerdo todos aquellos encuentros con muchísima intensidad.

Le tocó vivirlo desde el banquillo y también desde la grada.

Sí. Nos íbamos turnando Buyo y yo. El primer portero era Zubizarreta y nosotros alternábamos nuestra presencia en los partidos. Aun así, el ambiente que se vive en un Mundial es maravilloso.

El seleccionador era Miguel Muñoz y el segundo entrenador, Vicente Miera. ¿Cree que Miera pudo tener influencia en aquella convocatoria?

Yo pienso que sí. Llevaba dos buenas temporadas en el primer equipo del Sporting, estaba en la selección sub-21 y creo recordar que también había pasado por la olímpica. Además, Vicente Miera me conocía de las categorías inferiores. Yo subía muchas veces a entrenar con el primer equipo cuando él estaba allí y eso seguramente ayudó.

¿Cómo recuerda aquella convocatoria para México 86?

Había cierta incertidumbre. Pensaba que tenía posibilidades, pero no lo daba por hecho. Además, se hablaba de otros porteros que podían entrar en la lista. No fue hasta que se hizo oficial cuando me enteré. No recuerdo si fue a través de los medios o por el propio club, porque entonces los equipos solían recibir antes la comunicación de la Federación.

España alcanzó los cuartos de final. ¿Qué recuerdo tiene del papel del equipo?

Creo que fue muy bueno. Sinceramente, pienso que teníamos que haber llegado, al menos, a las semifinales. Hubo lesiones importantes que impidieron que el equipo estuviese al cien por cien. Recuerdo especialmente la ausencia de Maceda, que para nosotros era un futbolista fundamental por la seguridad que transmitía y por su aportación ofensiva. Aquella eliminación fue muy decepcionante.

La derrota ante Bélgica llegó en los penaltis.

Sí. Estábamos muy ilusionados y la decepción fue enorme. Son eliminatorias que cuesta olvidar. Con el tiempo lo relativizas, pero vuelves a España con tristeza porque crees que el equipo podía haber llegado más lejos.

¿Aquel equipo estaba para haber sido campeón del mundo?

Campeón quizá no, porque estaba la Argentina de Maradona, pero sí para haber alcanzado las semifinales. Éramos una selección con potencial para ello y habría supuesto un papel histórico para el fútbol español.

¿Qué destacaba de aquella selección?

Era un bloque muy compensado. Emilio Butragueño estaba en un momento extraordinario y aportaba muchísimo más allá de los goles. Había un centro del campo con técnica y fuerza, con jugadores como Víctor Muñoz o Juan Señor. Los laterales tenían recorrido, los centrales eran muy potentes y en la portería estaba Zubizarreta, que para mí era un portero técnicamente perfecto. Nos faltó ese pequeño detalle que a veces decide este tipo de torneos.

¿Cómo recuerda aquella tanda de penaltis ante Bélgica?

Los belgas los lanzaron muy bien. Recuerdo la tranquilidad con la que se acercaban al balón y cómo ejecutaban cada disparo. En una tanda influye mucho la fortuna. Evidentemente, hay mérito en marcar o parar, pero también existe un componente de suerte muy importante.

Cuatro años después volvió a ser convocado para el Mundial de Italia 90. ¿Esperaba aquella llamada?

Sí tenía la esperanza de estar. Luis Suárez era el seleccionador y había sido mi entrenador en la selección sub-21. Es cierto que un año antes había sufrido una lesión de rodilla y quizá no había completado la temporada en las mejores condiciones, pero me encontraba bien.

¿El seleccionador llegó a llamarle personalmente?

No. En aquella época, al menos en mi caso, no existía esa costumbre. Nunca me llamaron para decirme si iba a entrar o no en la convocatoria. Creo que eso es algo más habitual hoy en día.

Italia 90 dejó un sabor más amargo.

Sí. Tengo la sensación de que el equipo llegó físicamente muy castigado. La temporada había sido muy larga para muchos jugadores y los entrenamientos se enfocaban mucho a evitar una mayor sobrecarga. Creo que eso nos pasó factura.

Sin embargo, había talento en aquella selección.

Muchísimo. Especialmente en el centro del campo. También estaban Butragueño o Julio Salinas arriba. Había futbolistas de una calidad extraordinaria, pero es posible que el aspecto físico influyese.

La eliminación llegó ante Yugoslavia.

Sí. Recuerdo perfectamente el gol de falta que nos hicieron. Ellos jugaron bien, pero creo que nosotros no llegamos en las mejores condiciones.

¿La sensación que dejó Italia 90 fue distinta a la de México 86?

Completamente. En Italia todos nos quedamos con la sensación de no haber dado el nivel que podíamos ofrecer. Eso duele. Se pudo haber hecho más.

Con el paso del tiempo, ¿se queda con México?

Sí. Fue mi primer Mundial. Recuerdo el ambiente que rodeaba a la selección, el colorido de los estadios e incluso cierta desorganización que también le daba encanto. Italia era un Mundial mucho más moderno, perfectamente organizado y quizá más frío. Deportivamente tampoco fueron bien las cosas. Tengo mejores recuerdos de México.

¿Qué espera de la actual selección española en este Mundial?

Creo que España es una de las favoritas. Ahora bien, hay otras selecciones con muchísimo nivel. Lo importante es demostrar desde el primer partido todo el potencial que tiene este equipo. Hay motivos para ser optimistas, pero habrá que verlo sobre el terreno de juego.

¿Es la selección de Lamine Yamal o una selección coral?

Es una selección de grandísimos futbolistas. Todos tienen un nivel técnico altísimo y el juego colectivo está perfectamente interiorizado. Lamine Yamal es un jugador extraordinario, pero rendirá todavía mejor si el resto del equipo también ofrece su mejor versión. No es una selección de un solo nombre.

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Fuente: La Nueva España