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David Villa (44 años): "Cuando tenía 4 años sufrí un accidente muy grave, pero con el apoyo de mis padres y mis ganas de jugar al futbol conseguí salir adelante; y la rehabilitación me obligó a entrenar las dos piernas"

El delantero asturiano recuerda su dura infancia, la figura de su padre minero y cómo un accidente marcó su camino hacia la élite del fútbol

David Villa

David Villa / Archivo

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Mariona Carol

Mariona Carol

David Villa creció en el Barrio de Viviendas Protegidas de Tuilla, en el seno de una familia minera. Su baja estatura y un grave accidente a los cuatro años marcaron su infancia, pero también forjaron el carácter que lo llevó a convertirse en uno de los grandes goleadores de la historia del fútbol español. "Mi padre me cuenta que como no podía chutar con la pierna derecha por la escayola, me apoyaba en el muro y él me iba pasando el balón para que chutara con la izquierda", recuerda Villa, una frase que resume el esfuerzo familiar que sostuvo su sueño.

El asturiano siempre admiró profundamente a su padre Mel, minero de profesión, a quien define como uno de sus grandes ídolos junto a su madre. La dureza del trabajo en la mina, los riesgos diarios y un grave incidente que su progenitor sufrió antes de retirarse marcaron la visión de Villa sobre el sacrificio y la humildad.

El accidente que cambió su vida

Con solo cuatro años, un niño cayó sobre él mientras jugaban en el colegio y le rompió el fémur. "Cuando tenía 4 años sufrí un accidente muy grave, pero con el apoyo de mis padres y mis ganas de jugar al futbol conseguí salir adelante; y la rehabilitación me obligó a entrenar las dos piernas", explica. Los médicos temían que una pierna quedara más corta que la otra, pero su padre "removió cielo y tierra" para encontrar una solución. Villa pasó meses escayolado y con las piernas colgando en el hospital, un tratamiento que finalmente funcionó.

David Villa de pequeño

David Villa de pequeño con su padre / Archivo

La rehabilitación lo obligó a entrenar ambas piernas, algo que hoy considera una ventaja decisiva en su carrera: "La rehabilitación me obligó a entrenar las dos piernas, lo que me permite hoy jugar con ambos pies el balón".

El camino hacia el fútbol profesional

Tras recuperarse, Villa volvió a jugar al fútbol con más ganas que nunca. Probó en el Real Oviedo, pero fue rechazado. Aquella negativa lo llevó al Langreo, donde comenzó a destacar, y más tarde al Sporting de Gijón, el club de su tierra. Allí tuvo dos referentes: Quini y Luis Enrique. Del primero aprendió valores y profesionalidad; del segundo, la intensidad y el compromiso.

David Villa de pequeño

David Villa de pequeño / Archivo

Su carrera continuó en el Zaragoza, el Valencia, el Barça y el Atlético de Madrid, hasta convertirse en Campeón del Mundo y de Europa con la Selección Española.

Sobre su admiración por Raúl González, afirma: "Tengo la suerte de llevar el número 7, un número que me gusta, pero para mí no es importante el número, sino formar parte de la Selección Española y ganar títulos para España".

Vida personal y valores

Villa se define como una persona humilde, familiar y apasionada por la música. En su lista de reproducción destaca 'El Último de la Fila' y 'Manolo García'. El mejor consejo que ha recibido proviene de su padre: esforzarse cada día con humildad. El nacimiento de sus tres hijos es el mejor regalo de su vida, y si tuviera que ir a una isla desierta, se llevaría a su familia y amigos.

David Villa celebra el gol de España ante Portugal en el Mundial de Sudáfrica

David Villa celebra el gol de España ante Portugal en el Mundial de Sudáfrica / EFE

Barcelona se convirtió en una ciudad especial para él, donde disfrutaba del Mediterráneo y mantenía una estrecha relación con David Pirri, padrino de una de sus hijas.

La historia de David Villa es la de un niño que pudo quedarse cojo y terminó levantando la Copa del Mundo. La de un hijo que vio en su padre un héroe. La de un futbolista que nunca olvidó sus raíces y que convirtió una adversidad infantil en la fuerza que lo llevó a la cima.