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COPA DEL REY

Aitor Zabaleta, en el recuerdo de la Copa del Rey: "Hay que levantarla al cielo para que la toque"

Desde el presidente de la Real, Jokin Aperribay, hasta el alcalde de Donostia, Jon Insausti, invocan la memoria del hincha 'txuri-urdin' asesinado en 1998 por ultras neonazis antes de un partido contra el Atlético

Una marea txuri urdin despide a la Real Sociedad en el inicio de su viaje a Sevilla

Una marea txuri urdin despide a la Real Sociedad en el inicio de su viaje a Sevilla / EFE

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Aitor Zabaleta era lo que en euskera se conoce como un jatorra. Es la fehaciente presentación que hacen de él en Aitor Zabaleta: Matar a un vasco (Podium Podcast). Un tipo auténtico, amable y simpático. De los que están dispuestos a echarte una mano sin pedir nada a cambio. Así le definen los que durante 28 años tuvieron la suerte de compartir vida con él, hasta que el 8 de diciembre de 1998, Ricardo Guerra, ultra neonazi del grupo Bastión 1903, le asesinó de una puñalada en el corazón.

Hasta 3.000 efectivos en el dispositivo de la final

Decir que era hincha del Atlético es darle una consideración inmerecida al autor de un crimen que ocurrió antes de un partido de la Copa de la UEFA que tuvo lugar en el Vicente Calderón. En la previa a la final de Copa en 2016 entre el conjunto 'txuri-urdin' y colchonero, el recuerdo de Aitor Zabaleta está más presente que nunca. Más si cabe con la declaración de "alto riesgo" que se ha traducido en un dispositivo de 3.000 efectivos, entre policís, protección civil o bomberos.

Aficionados de la real sociedad animan el ambiente en Sevilla a la espera del encuentro donde se disputa la Copa del Rey.

Aficionados de la Real Sociedad animan el ambiente en Sevilla a la espera del encuentro donde se disputa la Copa del Rey. / María José López / Europa Press

Nadie en Donostia se ha olvidado de Aitor Zabaleta y su característico sombrero, que también le fue arrebatado cuando una turba se vino contra él y el resto de componentes de la Peña Izar. Fueron objeto de una encerrona en la que se sintieron solos. "Tuvimos 'suerte' de que solo le asesinaran a él", recordaba en una entrevista con Diario de Noticias Maider Gorostidi, miembro del colectivo que todavía existe y que ha matenido viva la memoria del hincha que hoy da nombre a la grada de animación de Anoeta. Lo hacía con amargura en el 25 aniversario del asesinato que vio en primera línea.

”Quien más se merece que vivamos una final segura, divertida y que ganemos es Aitor. Estoy seguro, además, de que el Atlético como club está deseando también que el partido suponga un ejemplo de convivencia. Que ningún personaje fastidie lo que tiene que ser un gran fin de semana. Quien más se merece que todo vaya bien y que la Real gane la Copa es Aitor Zabaleta”, afirmaba Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad en la presentación de los detalles operativos de la final.

Pegatinas ofensivas y en recuerdo de Aitor Zabaleta

La voluntad de todas las partes es evitar a toda costa incidentes. Se ha instado, por parte de las autoridades, a que los más de 50.000 aficionados desplazados se mantengan en el centro de Sevilla y, a ser posible, en las zonas de sus respectivas fan zones. Pero un partido como la Copa tiene escenarios que escapan al control. Más si cabe cuando las acciones parten del odio. El deleznable cántico "Aitor Zabaleta era de la ETA" ha sido recuperado por los ultras del Atlético desde que se conoció el emparejamiento. Quien escribe, lo escuchó tras eliminar al Tottenham en octavos.

Una proclama despreciable en boca de unos adolescentes que fueron reprendidos casi de inmediato por otro mayor a la orden de: "Tengamos la fiesta en paz". Entronca con el espíritu de la cacería que tuvo lugar el desgraciado día en el que a Aitor le arrebataron la vida. La presencia de Ricardo Guerra, condenado a 17 años de cárcel, en una boda de otro conocido ultra, el Ratilla, en septiembre, no ha hecho más que alimentar la senación de impunidad. Porque el asesino nunca se ha desvinculado del mundo ultra. Mientras cumplía el tercer grado, volvió a ser arrestado junto con otros 30 miembros de Suburbios Firm en Brujas (Bélgica), por efectuar saludos nazis. Este grupo es una escisión del Frente Atlético, con quien han mantenido choques constantes.

Esta encuentro ultra permitió a la Policía Nacional cerrar la Operación Sivilla, por la que detuvo a 13 miembros de Suburbios Firm, acusados de organización criminal, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas y blanqueo de capitales. Al descabezamiento de este tipo de grupos, le suele acompañar una refundación con otro nombre. En la previa a la final de Copa han aparecido en distintos foros ultras pegatinas que profanan la memoria de Aitor Zabaleta. Otras llevan en el lema "Puta ETA", con el escudo de la Real Sociedad tachad y la firma de 'The Warriors'. También se han hecho adhesivos en recuerdo del asesinado.

El temor a nuevos incidentes entre ultras

En vísperas del partido del sábado, la formación política EH Bildu colocó el identitario sombrero del hincha en varias estatuas de Donostia. El alcalde de la localidad vasca, Jon Insausti, aseguró en Deportes Cope Guipuzkoa que "la Copa hay que levantarla de la tierra al cielo para que Aitor Zabaleta la toque". El Real Sociedad - Alavés del 11 de abril, los aficionados visitantes babazorros desplegaron una gigantesca pancarta en la que se podía leer en euskera: "Traed la Copa, por Aitor Zabaleta".

Y así, multitud de manifestaciones que evocan la importancia que tiene el nombre del aficionado asesinado en un Atlético - Real Sociedad. Porque saben que cualquiera podría haber sido él. Más allá de Frente Atlético y sus escisiones, los agentes especializados en movimientos ultra monitorean a RSF Firm, el grupo de mayor relevancia -de ideología de izquierda abertzale- relacionado con el conjunto realista. Existe el riesgo y la sospecha de que ambos bandos se intentará buscar, al margen de dos hinchadas que quieren en su amplísima mayoría vivir en paz la Copa.

Los miembros de RSF Firm, que sufrieron un ataque de ultras de la Lazio el año pasado. Algunos hooligans se ubican en el espacio de la Grada Aitor Zabaleta, cuyo espíritu es y sería contrario a cualquier enfrentamiento. Por eso, ninguna petición más clara que la de su hermano Iker: "Todos vamos a ser Aitor el sábado". Es decir, un aficionado que disfrutaba del fútbol como de la vida, con una sonrisa entre los dientes y un sombrero estirado que ni siquiera un crimen del odio más visceral pudo borrar.