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CONFERENCE

El Rayo golpea primero en la locura de Vallecas y Estrasburgo dictará su final

Un gol de Alemao le da la victoria a los de Iñigo Pérez en la ida de semifinales de la Conference, donde los locales fueron de menos a más, envalentonados por su incansable afición

Resumen, goles y highlights del Rayo Vallecano 1 - 0 Racing Club Estrasburgo de la ida de semifinales de Conference League

Vallecas rugió ante la victoria del Rayo contra el Estrasburgo / Telefónica

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Esta crónica está escrita desde la grada de Vallecas, con el ordenador sobre las rodillas. Es la placentera incomodidad que ha permitido al Rayo viajar por la Conference solo con billete de ida. Un proyecto de autor de Iñigo Pérez que ha derribado cualquier limitación. Uno de los grandes favoritos para llevarse el título, el Estrasburgo, también mordió el polvo en el barrio. Un ‘orejazo’ de Alemao le da una ventaja mínima a tenor de lo visto en la segunda parte —pero, a fin de cuentas, ventaja— para la vuelta. El sueño sigue vivo y, hasta el próximo jueves, nadie se quitará de la cabeza el “puto Rayo”.

Golpes e incomodidad

Quedó claro desde el inicio que este iba a ser un partido de barro y brega. No habían transcurrido ni cinco minutos cuando Óscar Valentín se llevó un codazo de Enciso que vio todo Vallecas, menos el colegiado lituano Donatas Rumsas, al que el partido se le vino grande. El capitán fue el reflejo de la incomodidad que sufrió el Rayo en la primera parte.

En el centro de la zaga, Pathé Ciss mantuvo una guerra continua con Emegha y Diego Moreira. Detrás del Estrasburgo está el motor del Chelsea y, aun sin dos baluartes como Barco y Panichelli, apretó las tuercas del Rayo. Las malas salidas de balón fueron el peor enemigo de un conjunto local ansioso en el inicio. Demasiado tiempo esperando una oportunidad tan soñada para una grada que cerraba los ojos cuando Isi cogía el balón, como si así pudiera inspirarle ese pase entre líneas que no terminaba de llegar.

El caos y el choque que propusieron los de O’Neil terminaron por cargar con una amarilla a Pathé Ciss que el árbitro sacó de oído, porque ni siquiera vio la acción castigada. El Rayo terminó el primer tiempo algo más suelto, pero sin haber aprovechado la gasolina inicial que le dio Vallecas. Al Estrasburgo le bastaba el pogo para sobrevivir a los golpes.

Un 'orejazo' de Alemao para soñar

Su planteamiento era un mero manual de resistencia que se derrumbó en el arranque del segundo acto. Disparo de Isi que se le escapa a Penders. Alemao, al suelo, pidiendo penalti. Ni caso por parte del equipo arbitral, pero suficiente para cambiar la cara de un Rayo que terminó adelantándose en el 54, tras un córner botado por Isi que remató Alemao en el primer palo. Lo hizo con la oreja, pero qué más da si estaba dentro.

Penders, muy nervioso, repelió un cabezazo de Lejeune en el 62 que el campo vio dentro. En el 82 pisó a De Frutos en el área sin que mediase sanción. Al Estrasburgo se le hizo largo el partido. Sus jugadores intercambiaron miradas en busca de una solución al embrujo, que también pasó por encima de un Rumsas que no se atrevió a dejar con diez a los visitantes.

Moreira se jugó la roja tras cazar a De Frutos en una contra que nació de una jugada embarullada en el área local. El Rayo espera no acordarse del cabezazo a bocajarro de Lejeune en el 87 ni de una contra letal en el descuento. Pero, si algo saben el barrio y su club, es que no vale absolutamente de nada rebuscar en el pasado. Leipzig es el final; Estrasburgo, la meta volante. El sueño sigue vivo y, hasta el próximo jueves, nadie se quitará de la cabeza el “puto Rayo”.

Isi, el ídolo de un recibimiento nunca antes visto

Los alrededores del estadio fueron un hormiguero de aficionados rayistas desde primera hora de la tarde. La convocatoria para recibir a los jugadores fue un éxito: miles de hinchas se dieron cita en Payaso Fofó. La emoción fue tal que jugadores como Pathé Ciss se saltaron el cordón policial para repartir abrazos y besos a los seguidores. El más aclamado fue Isi Palazón, tras su sanción de siete partidos por la expulsión ante la Real Sociedad. “El barrio más grande de Europa”, rezaba el tifo de un fondo que fue una franja en sí misma. Todos respondieron a la petición de acudir perfectamente uniformados, con camisetas que, en algunos casos, han sido creadas por el propio rayismo ante la falta de ‘stock’ en una tienda con las prendas justas. De la necesidad, virtud, como todo en un club que solo se entiende con fe y rutina.