Los cambios que necesitaría el fútbol para tener un juego más justo

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Los cambios que necesitaría el fútbol para tener un juego más justo

Muniain marcó de penalti tras unas manos de Jordi Alba que el árbitro revisó en el VAR | RFEF

Implantaciones como el tiempo parado o las exclusiones temporales podrían ser beneficiosas para el fair-play

El fuera de juego semiautomático ya es una realidad en la Copa de África

El engaño, la picaresca o la trampa forman parte desde hace años en el inventario popular como que son "parte del fútbol". Como un conocido exárbitro español dijo en una ocasión, "los clubes no buscan justicia, buscan beneficio". Por eso, por ejemplo, casualmente solo hablan de árbitros cuando pierden, pero pocas alaban su trabajo cuando ganan.

Para conseguir eso, las reglas actuales necesitarían un cambio radical de concepto, que tendría que ir acompañado, también, de un cambio de actitud hacia el deporte y hacia las reglas, en general.

Un árbitro inglés revisa una acción en el monitor de VAR

| EFE

Algunas de ellas ya se han probado en torneos privados, aunque sin consentimiento de la FIFA, como confirmó el máximo organismo del fútbol mundial. Pero... ¿Cuáles de todos los cambios de las reglas sería interesante estudiar para hacer un fútbol más justo?

El juego parado

El tiempo añadido en los partidos es ya un debate casi interminable en el fútbol... hasta que no exista el tiempo añadido. El equipo que pierde siempre quiere más, y al que gana, le parece demasiado. Es una ley no escrita. El criterio arbitral en este sentido es recurrentemente criticado y solo hay una fórmula para acabar con ello.

¡19 minutos de añadido en la Premier League!

| DAZN

Algunas pruebas exploran y proponen dos periodos iguales de 30 minutos a tiempo parado, en lugar de los 45 a tiempo transcurrido, que terminarían con las pérdidas de tiempo. Se necesitaría una nueva figura arbitral, el cronometrador, para que contara el tiempo real de juego.

El ejemplo más cercano será el fútbol sala, donde no existe debate sobre ello y al que el fútbol se acercaría con esta modificación reglamentaria.

Las exclusiones temporales

"Es jugada de naranja", se escucha a veces en los comentarios de los partidos. La tarjeta roja se ha convertido, la mayoría de ocasiones, en demasiado castigo para un equipo y la amarilla tiene un rango tan grande de interpretación que hay veces en las que da la sensación de que se queda corta.

En España, algunas comunidades usan tarjetas de diferente color, como azules, en los partidos de fútbol base para dar cabida, en parte, a ese punto intermedio.

En las Reglas de Juego hace ya algunos años que existe el concepto "exclusión temporal" o "banco de castigo", usadas para todas o algunas amonestaciones o tarjetas amarillas, en el fútbol infantil y juvenil, de veteranos, de personas con discapacidad y para el fútbol amateur.

Esta medida consiste en apartar, durante un tiempo determinado (10 minutos en un partido de 90), a un jugador que ha cometido una infracción concreta. Por ahora, solo se acepta en tarjetas amarillas, pero sería una opción intermedia que abarcaría los castigos "de naranja". Por ahora, la FIFA lo aceptaría en infracciones relacionadas con la conducta inapropiada, como por ejemplo: las simulaciones; impedir intencionadamente que el equipo adversario reanude el partido con rapidez; mostrar desaprobación, o hacer gestos o comentarios reprobatorios; detener un ataque prometedor agarrando, arrastrando, empujando o cometiendo una infracción por mano; o hacer una finta antirreglamentaria en un penal.

El árbitro alemán, Daniel Siebert, enseñando una roja a Griezmann

| EFE

Su filosofía, según la FIFA, es que "un castigo instantáneo puede ejercer una influencia positiva significativa e inmediata en el comportamiento del jugador infractor y, por tanto, en su equipo".

En los mencionados torneos en los que se exploró con cambios similares, esta medida suponía cinco minutos de exclusión a cada jugador que recibiera una tarjeta amarilla, dejando a su equipo en inferioridad numérica. Según las fuentes, el objetivo era fomentar el juego limpio, imponiendo sanciones más duras.

Otra medida que se acercaría a lo que ya se hace en otros deportes, y que ayudaría a minimizar las conductas inaceptables en un fútbol en el que prevalece el fair-play.

Mayor uso de la tecnología y del VAR

Ya lo dijo el expresidente del Comité de Árbitros: "El VAR trae mucha más polémica que el arbitraje sin VAR". Como las reglas han cambiado a lo largo de los años, el protocolo del VAR también cambiará, y eso traerá más justicia en el deporte.

El videoarbitraje es una herramienta maravillosa, que ayuda a los árbitros en los partidos, y ha acabado la polémica, por ejemplo, de goles en fuera de juego, o con las manos. También de errores groseros (la mano de Hanry para clasificar a Francia para el Mundial ante Irlanda que siempre se pone como ejemplo). Pero tras unos años usándola, parece que el público general no acaba de entenderla, genera a veces rechazo y frustración, y la opinión popular parece que pide más cámaras, más monitores y más revisiones.

El fútbol y el mundo camina hacia un futuro más tecnológico. Se ha debatido con más monitores repartidos por el campo, incluso un dispositivo en el brazo del colegiado para revisar in-situ acciones comprometidas. Cualquier implantación tecnológica ayudará a ese objetivo final, que no es otro que el árbitro imparta la mayor justicia posible sobre el campo, con ayuda de cámaras, de compañeros y de dispositivos electrónicos.

Un árbitro de la Bundesliga revisa una acción en el VAR

| EFE

Partiendo de la premisa de que siempre existirá el error humano (sea el árbitro sobre el campo o el árbitro VAR), evolucionar hacia un arbitraje más tecnologizado significará evolucionar hacia un mejor espectáculo, también uno menos polémico.

Los fuera de juego automatizados

Es, sin duda, la última tecnología que va a cambiar el fútbol, y ya es una realidad. Los fuera de juegos automáticos se han estado experimentando este invierno durante la Copa de África, y la FIFA quiere tener la herramienta preparada a pleno funcionamiento para el Mundial de Catar 2022.

Recientemente, la FIFA informó sobre los avances positivos con la tecnología de detección de extremidades, que permite crear en tiempo real representaciones visuales tridimensionales del esqueleto de los futbolistas durante las jugadas, y es uno de los componentes para el sistema que detectará, automáticamente, cuando un futbolista se encuentre en posición antirreglamentaria.

El sistema se basa en una serie de cámaras instaladas bajo la cubierta del estadio, que captan los movimientos de todos los jugadores y del balón. Los destinos sistemas disponibles en el mercado ofrecen hasta 29 datos por futbolista, que sirven para crear esqueletos animados.

El fuera de juego semiautomático se seguirá experimentando en el Mundialito de Clubes las próximas semanas, pero su implementación ya está más cerca que lejos. Un motivo más para acabar con la polémica en ese sentido.

Mantener un número mayor de cambios

Debido a la pandemia, la FIFA pasó oficialmente de tres a cinco cambios por partido, dando más protagonismo a los entrenadores, a la táctica y a más futbolistas de las plantillas. Además, se añadió otro cambio adicional en la prórroga, que permite dar más juego a los jugadores "frescos".

Una norma que parece que ha llegado para quedarse y que solo está haciendo que mejorar el espectáculo.

Por ahora no hay intención de implementarlo

En el comunicado de este verano, la FIFA dejó claro que en la actualidad no tiene intención de probar con cambios disruptivos de este tipo y, a su vez, aseguraron que en el seno de la organización no se han discutido dichos cambios.

En todo caso, cualquier cambio de las normas tiene que pasar por manos de la IFAB, cuyo panel consultivo futbolístico y técnico está compuesto por personalidades del mundo del fútbol como Luis Figo, Pierluigi Collina, Arsene Wenger o Zvonimir Boban, exjugador del Celta.

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