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FÚTBOL SALA

El Palma Futsal afronta una nueva Copa del Rey: un esfuerzo que vale la pena

El conjunto mallorquín busca hoy ante el peligroso Jaén meterse en la final del torneo de KO en Cartagena

El Illes Balears Palma Futsal posa en el Palacio de los Deportes de Cartagena.

El Illes Balears Palma Futsal posa en el Palacio de los Deportes de Cartagena. / Palma Futsal

Sebastià Adrover

Enviado especial a Cartagena

Una espina clavada que dura nueve años. El Illes Balears Palma Futsal sueña con conquistar la Copa del Rey, el trofeo que se le escapó en 2016 en la final de Sevilla frente a ElPozo Murcia. Con el añorado fundador y presidente Miquel Jaume en vida, aquel encuentro le mostró el camino del éxito a un club que tenía mucha menos experiencia en la elite y que ahora puede presumir de ser tricampeón de Europa y bicampeón del mundo. Fue un punto de inflexión que cambió el destino de los mallorquines, que aprendieron a sacar el máximo rendimiento a sus posibilidades a pesar de tener presupuestos sustancialmente inferiores a los de los rivales.

En la entidad verde pistacho la ambición es una de sus banderas y no se puede desperdiciar estar a dos partidos de su primer título nacional. Hoy, en el fantástico Palacio de los Deportes de Cartagena, disputa ante el siempre peligroso Jaén Paraíso Interior (20:30 horas/ Teledeporte) la segunda semifinal del torneo del KO con la intención de volver a meterse en su final casi una década después. No será fácil, pero está obligado a intentarlo con la confianza que le otorgó conquistar la Champions hace apenas dos semanas en Le Mans (Francia).

La Copa del Rey se presenta como otra oportunidad en el calendario gracias al gran curso que está haciendo el equipo, ya que se ha metido en las fases finales de todas las competiciones que ha jugado.

Los de Antonio Vadillo llegan a la cita tras la derrota liguera del pasado fin de semana en Pamplona, que puso fin a una racha de ocho partidos sin perder, pero con la ambición de un equipo que tiene mucha hambre por seguir haciendo historia. Los de Ciutat son conscientes de lo que tienen entre manos. Ayer llegaron a Cartagena, después de volar desde la isla hacia Alicante, con la concentración máxima. En una temporada en la que ya han tocado el cielo mundial y continental, quieren dar otro paso más a nivel nacional. El problema es que el Jaén es un hueso, uno de los equipos más competitivos del panorama nacional y que tampoco ha ganado la Copa del Rey.

Los partidos contra el conjunto andaluz siempre son disputados, igualados, tensos y se deciden por detalles. Si bien los dos precedentes de este curso cayeron del lado insular, los jienenses se llevaron la eliminatoria de cuartos de final del play-off del año pasado en la prórroga del tercer partido y el billete para las semifinales de la Copa del España de hace dos temporadas en los penaltis. Eso significa que se necesita la mejor versión para ganar a un adversario que se crece en los torneos cortos y que estará arropado por su afición, que se desplaza en masa al poder hacerlo por carretera.

Controlar la ansiedad y los nervios, ya que los andaluces siempre llevan al límite a sus rivales por su alto nivel de competitividad, es una de las claves para que el Palma Futsal pueda salir victorioso. La experiencia de los Rivillos, Barrón, Neguinho y compañía debe ayudar para tratar de decantar la balanza hacia el lado balear, que también debe beneficiarse del momento dulce que atraviesa Fabinho, autor de cuatro goles en Le Mans.

En lo deportivo, Antonio Vadillo cuenta con la baja de Piqueras, que se perderá lo que resta de temporada tras pasar por el quirófano para ser intervenido de la rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha, y Nil Tent, que se está recuperando de un esguince de tobillo. La ilusión es clasificarse para la gran final del domingo, en la que se mediría al vencedor de otro duelo en el que habrá chispas, el Peñíscola-Movistar Inter (18 horas/Teledeporte).

Es el momento de hacer un esfuerzo más porque el premio es suculento. La Copa del Rey debe teñirse de verde pistacho.

Vía: Diario de Mallorca