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SUPERCOPA DE EUROPA

El PSG resucita y hace historia: sin pretemporada, pero con Supercopa

El Tottenham de Thomas Frank impuso su rodaje sobre el césped del Friuli de Udine, pero no supo liquidar una final que tenía ganada

El PSG, supercampeón de Europa

El PSG, supercampeón de Europa / Antonio Calanni

Àlex Calaff

Àlex Calaff

Los días de preparación que tuvo el PSG para diseñar un plan para la final de la Supercopa de Europa marcaron la previa del choque. Luis Enrique tuvo literalmente siete días para hacerlo, sin poder disputar ni un solo partido de ensayo. En cambio, Thomas Frank gozó de más de un mes y seis amistosos para hacer pruebas. Una diferencia bestial que se notó sobre el césped del Friuli de Udine, pero no lo suficiente para hundir a los galos.

El Tottenham, con menos talento que los parisinos, aprovecharon las pocas oportunidades que tuvieron y se pusieron 0-2 gracias al balón parado. Micky van de Ven y el Cuti Romero hicieron buenas dos faltas muy lejanas lanzadas por Vicario y Pedro Porro. Dos goles tan poco agraciados como efectivos que parecían otorgar otro título para los 'spurs'. Hasta que aparecieron Kang-in Lee y Gonçalo Ramos para mandar el partido a la tanda de penaltis, y el trofeo a París.

Frank fue inteligente y planteó un partido en el que pudiera sacar rédito de la superioridad física de los suyos. Todos activados en recuperación para salir al contragolpe al ritmo de Kudus y mucha importancia al balón parado. Así anuló al talento parisino y cocinó un triunfo que no se consumó por escasos minutos.

Donnarumma ya es pasado

Luis Enrique optó por paliar la falta de trabajo con calidad. Fabián se quedó en el banquillo y en su lugar entró Doué, encargado de conectar a Dembélé, Kvaratskhelia y Barcola con el resto del equipo. Con la duda de Donnarumma resuelta -saldrá del club de manera inminente, todo apunta al City de Guardiola- Chévalier, que no llevaba ni una semana como jugador del PSG, fue el encargado de defender la portería.

Lucas Chévalier, durante su primer partido con el PSG

Lucas Chévalier, durante su primer partido con el PSG / LAP

Los primeros minutos de la Supercopa de Europa estuvieron marcados por imprecisiones. El técnico asturiano, lejos de achantarse, exigió a los suyos presionar arriba desde el primer balón. Dembélé, como líder habitual en esta faceta, no se ahorró ni un solo esfuerzo en sus achuchones sobre Vicario. Pero las piernas de sus compañeros decayeron antes de tiempo.

El Tottenham supo esperar a su momento. Y así llegó la primera ocasión del partido. Richarlison le robó el esférico a Dembélé, balón al espacio de Kudus y primera intervención de Chévalier para negarle el gol al brasileño. Doué trató de responder echándose el equipo a la espalda, con la ayuda de un Barcola muy participativo en banda, pero no fue suficiente. A su equipo le faltaba ritmo, la principal arma que les llevó a ser el conjunto de referencia en el mundo.

Dos mazazos a balón parado

Si el reto para el PSG ya era complicado, la dificultad se elevó bastante más con el 0-1 del Tottenham a falta de seis minutos del primer tiempo. Cómo no, en una jugada de estrategia. Una falta en el centro del campo, lanzada por Vicario, terminó en un barullo dentro del área parisina que no desaprovechó Van de Ven. Chévalier, con la ayuda del poste, evitó en primera instancia el remate de Palhinha, pero el balón le quedó muerto al central neerlandés.

Micky van de Ven celebra el 0-1 en el friuli de Udine

Micky van de Ven celebra el 0-1 en el friuli de Udine / AP

Al empezar el segundo acto todo se torció aún más. De nuevo, la pizarra de Frank daba resultados. Otra falta lejana -lanzada por Porro esta vez- terminó en gol del Tottenham con demasiada facilidad. El centro del extremeño, muy llovido al segundo palo, encontró la cabeza solitaria del Cuti Romero, que ajustó su remate al palo largo. Chévalier no mostró oposición al cabezazo del argentino.

El Cuti Romero celebra su gol ante el PSG junto a Pedro Porro

El Cuti Romero celebra su gol ante el PSG junto a Pedro Porro / Antonio CalanAPni

Alcanzada la hora de partido, el entrenador asturiano deshizo su plan y dio entrada a Fabián por 'Kvara', devolviendo a Doué a su costado natural. El PSG dio un paso adelante, que Vicario frenó primero con una manopla espectacular y después con la ayuda del asistente, que levantó la bandera. El gol de Barcola no valía.

Kang-in Lee mantuvo la esperanza y Gonçalo Ramos la hizo realidad

Parecía que el Tottenham podía respirar más tranquilo que la mayoría de equipos que se enfrentaron a los parisinos el pasado curso, pero Kang-in Lee demostró que era una falsa seguridad. Luis Enrique puso a Gonçalo Ramos de ‘9’ para colgar balones. Y así llegó el 1-2, obra del surcoreano desde la frontal. Un gol que reanimó al PSG. Estaban dentro del partido y no iban a dejar escapar el tren. En el 90+4’ se desató la locura: centro del incombustible Dembélé y gol de Ramos de cabeza. La final se iba a decidir en los penaltis.

Gonçalo Ramos firmó el 2-2 en Udine

Gonçalo Ramos firmó el 2-2 en Udine / EFE

Vitinha alarmó a los suyos al fallar con Vicario ya batido, pero Chévalier frenó a Van de Ven y Mathys Tel lanzó su penalti fuera. No le temblaron las piernas a Nuno Mendes, que fusiló por el centro y confirmó la remontada. Otra hazaña del PSG de Luis Enrique, que se proclama supercampeón exactamente un mes después de morder el polvo en Estados Unidos.