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"Pep es un aliciente para la Bundesliga"

La llegada de Pep Guardiola es un gran aliciente para la Bundesliga. Con él, seremos mejores". Christian Seifert es el consejero delegado de la Bundesliga, el máximo ejecutivo de la asociación que reúne a los 36 principales clubes alemanes, los que componen la Primera y Segunda División. Ha convocado a un grupo de medios periodísticos españoles e insiste en la bondad del fichaje de Guardiola por el Bayern: "En Alemania todo el mundo está entusiasmado con él. En todos los clubes está ocurriendo. No existe envidia o celos por ese fichaje, ni la menor irritación. En todas partes se considera que es una bendición que favorecerá a la Bundesliga en general".

Martí Perarnau

Y lo cierto es que a la Bundesliga no le va nada mal, una vez cumplidos sus primeros 50 años de vida. Desde hace siete temporadas, la alemana es la liga nacional europea con mayor promedio de afluencia de espectadores a sus estadios, por delante de la Premier League y gran ventaja sobre la Liga española. En el último año auditado, dicho promedio creció hasta 44.293 espectadores de media por encuentro y estadio, muy por delante de los 34.600 de la Premier, los 28.478 de la Liga o los 22.493 de la Serie A italiana. Sólo la NFL (fútbol americano) con 67.591 supera a la Bundesliga en afluencia de público.

Y este aspecto, el social, es quizás el prioritario para la organización del campeonato, que más que un liderazgo mediático busca tener un gran equilibrio entre la salud financiera, el potencial deportivo y la máxima penetración social. Que el aficionado disfrute con su equipo y pueda participar al máximo de sus actividades: de ahí, los precios de las entradas (entre 42 y 7 euros en el Borussia Dortmund); las facilidades de desplazamiento en trenes o autobuses gratuitos; la reserva obligatoria de un 10% del aforo para el equipo visitante; el rechazo a la construcción de palcos vips en los estadios; los entrenamientos a puerta abierta; el contacto de los jugadores con sus aficionados¿ Un ramillete de pequeñas medidas que provocan un fenómeno descomunal: el 91 % de los asientos están siempre ocupados en todos los estadios y todos los partidos de la Bundesliga.

Christian Seifert se asombra ante una pregunta de los presentes sobre si la organización que dirige obliga a los entrenadores de la Bundesliga a comparecer ante la prensa tras los partidos: "No lo recuerdo, la verdad. No recuerdo que tengamos una regla así, pero es que no hace falta. Es de sentido común que todos los miembros de la Bundesliga, entrenadores, jugadores, directivos, estemos a disposición de aficionados y periodistas".

SALARIOS: 38 % DE LOS GASTOS

En la Bundesliga no sería imaginable que un club no pagase los salarios a sus jugadores: "Sin duda, se le retiraría la licencia profesional al club". Tampoco se contemplan ayudas con dinero público a los clubes: "En la mentalidad alemana no se comprendería que se entregara dinero de todos a un club para pagar a jugadores que quizás ganan un millón de euros". Tampoco existe la posibilidad de hacerse con un club a base de una fuerte inversión inicial: "Para comprar un club, el interesado debe cumplir la regla de estar un mínimo de 20 años apoyando de manera significativa al mismo club. Solo después de 20 años de hacerlo, y de que comprobemos que la ayuda ha sido realmente significativa en términos económicos, autorizaríamos a que el club pudiera ser vendido".

Tampoco existe nada parecido a esa normativa española aplicable a equipos como Barça o Real Madrid, según la cual el candidato a presidente y su junta directiva deben avalar el 15 % del presupuesto anual. A cambio, son extremadamente prudentes en términos financieros: los salarios de los jugadores solo son el 38 % del total de los costes de los clubes, muy por debajo de lo recomendado por la UEFA en su propuesta de Financial Fair Play (la mitad que algunos clubes ingleses). La Bundesliga es, en realidad, un ejemplo de higiene financiera: en los doce últimos años, los clubes germanos han acumulado una ganancia total de 171 millones de euros y no tienen la intención de cambiar la tendencia a base de grandes fichajes.

"Hoy en día, explica Seifert, el 60 % de los jugadores de Primera División son alemanes. En Segunda, el porcentaje asciende al 75 %. Y cada vez son más jóvenes gracias al trabajo -obligatorio- en las canteras: en diez años, el promedio de edad de los jugadores ha pasado de 27,1 años a 25,2". Es decir, futbolistas formados en casa, pagados de manera correcta pero sin excesos, satisfechos por disputar todos los encuentros en estadios a reventar y pertenecientes a una liga cada día más prestigiosa.

Aunque desde el exterior tenemos la sensación de gran dominio del Bayern Múnich, o incluso de bipolarización junto al Borussia Dortmund, el ejecutivo alemán explica con datos lo impredecible de sus competiciones: cuatro equipos han ganado las últimas 7 Bundesligas y cinco las últimas 7 Copas. "Sí, el Bayern es muy poderoso y con Guardiola aún lo será más, pero en Alemania todo es mucho más difícil". Se le pregunta a Seifert por la afirmación de Karl-Heinz Rummenigge el día de la presentación del Bayern ("Para nosotros, la Bundesliga es el título más importante") y coincide con el líder del Bayern: "Es coherente y lógico. La Bundesliga es la competición más trascendental para los alemanes".

DISTRIBUCIÓN SOLIDARIA

Cuando se le menciona la vieja hipótesis de una Liga europea, Seifert la descarta por completo: "No hay nada que hablar al respecto. Nuestra Bundesliga es demasiado importante y todo está bien como está". Para ello, la distribución de los ingresos televisivos es decisiva. En Alemania, el campeón de liga gana exactamente el doble (5,8 %) que el último clasificado de Primera División (2,9 %), quien a su vez solo gana un poco más que el campeón de Segunda (2 %), en tanto el último clasificado de 2ª percibe casi la mitad (0,7 %) que dicho ganador. ¿Por qué? Porque los 36 clubes competidores (18 + 18) entienden que es imprescindible la solidaridad entre ellos para mantener viva la competitividad. Incluso más: dicha distribución se ajusta con un factor temporal de 5 años por si algún club importante sufriera un cataclismo y descendiera de categoría. Si así sucede, sus ingresos apenas se ven afectados para que pueda mantener el mismo nivel de gastos en Segunda que en Primera.

Nos sorprende dicho mecanismo de solidaridad, pero Christian Seifert explica que los grandes clubes (Bayern, Borussia, Schalke) son los más interesados en mantenerlo: "Ellos quieren estadios llenos, ingresos por taquilla y competitividad máxima para también ser competitivos en Europa". Quizás por esta razón los clubes alemanes han mejorado notablemente su eficacia en competiciones europeas: en los últimos cinco años, su balance contra cuadros españoles, ingleses, alemanes y franceses se ha incrementado un 68 %, pasando de ganar solo uno de cada cuatro encuentros a casi uno de cada dos, mientras la Bundesliga se consagraba como el campeonato más goleador del último decenio, con 2.86 tantos por encuentro (2.68 España). Y la maquinaria alemana no se detiene, ya con Guardiola entre sus líderes. n

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