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FÚTBOL INTERNACIONAL

Del milagro de Estambul y decepcionar en el Espanyol a la bancarrota

Steve Finnan vive momentos de crisis tras una disputa legal con su hermano: se vio obligado a vender su medalla de campeón de la Liga de Campeones y varias camisetas utilizadas en partidos oficiales

Steve Finnan brilló con el Liverpool. Con el Espanyol... no tanto

Steve Finnan brilló con el Liverpool. Con el Espanyol... no tanto / SPORT

Sebastián Vargas Rozo

Sebastián Vargas Rozo

La historia de Steve Finnan, en verano de 2005, la habría firmado cualquier futbolista profesional: debutar profesionalmente en el Welling United de Irlanda, fichar por el todopoderoso Liverpool en julio de 2003 a cambio de cinco millones de euros y llegar a la cima de Europa, levantando la Champions League en la mejor final de la historia, remontando al Milan en Estambul. Era difícil entrever que, veinte años más tarde, el exjugador irlandés enfrentaría a una batalla legal que le puede dejar en bancarrota.

El conflicto comenzó en 2016, cuando Finnan, preocupado por la gestión del negocio operado junto a su hermano Sean, presentó una demanda. Ambos alcanzaron en 2018 un acuerdo que fijaba un pago de unos cuatro millones de libras (aprox. 4,6 millones de euros) a favor del exjugador. Sin embargo, ese importe nunca llegó a abonarse y, en 2019, Sean fue declarado en bancarrota.

Finnan, ante Nedved (2005)

Finnan, ante Nedved (2005) / EFE

A partir de entonces, se sucedieron nuevos procedimientos judiciales, incluidos los iniciados por Steve contra sus propios abogados. El irlandés reclamaba cerca de seis millones de libras (unos 6,9 millones de euros) argumentando negligencia profesional en el asesoramiento recibido. La demanda fue desestimada y el exfutbolista recibió una orden de costas que asciende a una cifra de cinco dígitos.

Según 'The Independent' Finnan no ha afrontado ese pago y ahora se enfrenta a una petición de bancarrota presentada ante el Tribunal de Londres. El lunes asistió a una sesión para intentar recurrir decisiones previas relacionadas con el caso, pero el juez rechazó su solicitud al considerar que el recurso carecía de fundamento y que solo buscaba retrasar el procedimiento.

En su intervención, Finnan defendió que el asunto era demasiado complejo para ser tratado en un tribunal de menor rango y alegó una posible falta de imparcialidad por parte de la jueza que gestionó fases anteriores del caso. El juez rechazó esos argumentos y recordó que la orden de costas vinculada al litigio no supera los 50.000 libras (unos 57.500 euros).

Problemas tras su retirada

Tras su retirada en 2010, Finnan invirtió en un negocio inmobiliario gestionado por su hermano a través de dos sociedades. Entre los activos figuraba una vivienda de gran valor junto a Wimbledon Common, además de otras propiedades en Londres. En 2016, el exfutbolista expresó por escrito su preocupación por la situación financiera de las empresas, asegurando que, pese a las importantes aportaciones realizadas mediante préstamos, el dinero parecía haberse agotado en parte por gastos personales de Sean y por costes legales elevados.

Finnan en su presentación con el Espanyol

Finnan en su presentación con el Espanyol / JOSEP MARIA AROLAS

La disputa terminó en un acuerdo extrajudicial en el que Sean se comprometió a ceder sus acciones en la empresa propietaria de la vivienda principal y a pagar los mencionados 4,6 millones de euros. El impago llevó a la declaración de bancarrota y a que Finnan apenas recuperara unos 215.000 euros tras ventas de activos.

El exjugador también demandó a sus antiguos abogados afirmando que debió ser aconsejado para exigir la devolución de los préstamos de forma más directa, en lugar de presentar peticiones por “perjuicio injusto”. Según sus cálculos, perdió 3,3 millones de euros en préstamos, casi 3 millones en valor de acciones y alrededor de 460.000 euros en gastos legales. El tribunal descartó sus argumentos al considerar que no existían indicios de que una estrategia distinta hubiera generado un resultado mejor, dado que las sociedades carecían de liquidez.

Para afrontar parte de sus costes judiciales, Finnan vendió en 2020 su medalla de campeón de la Liga de Campeones y varias camisetas utilizadas en partidos oficiales, alguna quizá de los cinco partidos que disputó durante su etapa en el Espanyol tras salir del Liverpool, misma que fue dramática: innumerables lesiones y muy lejos de suplir el puesto por el que llegó, el de un Pablo Zabaleta que se había marchado al Manchester City.