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FÚTBOL INTERNACIONAL

Ni Lamine ni Modric: el rey de la trivela jugó en el Barça hace 22 años

El prodigio culé de 18 años deslumbra con pases imposibles semana tras semana, mientras recordamos al maestro portugués que convirtió este recurso futbolístico en arte

Quaresma marcó un golazo con el exterior en su último partido en Turquía

 Ricardo Quaresma sigue demostrando un dominio de los disparos con el exterior envidiable con este golazo / SPORT

Àlex Calaff

Àlex Calaff

Trivela, tres dedos, exterior… Da igual cómo se llame: hoy todo el mundo la asocia a Lamine Yamal, y con razón. Incluso el de Rocafonda bromeó con pedir a EA Sports que le mejorase esa habilidad en su videojuego, conocido como FC. Pero aunque el prodigio culé deslumbre a los 18 años con su talento, hubo otro gran dominador de este arte, que consiste en fabricar magia futbolística con el exterior de la bota.

El recurso ya es habitual en su repertorio. Partido tras partido, sirve pases imposibles con la parte externa del pie, normalmente desde fuera hacia dentro, buscando la espalda de la defensa para que un compañero corra libre hacia la portería. “¿Mis pases con el exterior? Es algo que se me da bien y que seguiré haciendo. Cien por cien”, confesaba el propio Lamine hace un tiempo, con la naturalidad de quien domina un arte que otros sueñan con aprender.

Lamine y Ferran celebran un gol del valenciano en Dortmund

Ferran, celebrando un gol suyo en Dortmund limpiándole la bota a Lamine Yamal / Valentí Enrich

Pero si hablamos de trivelas, hay un nombre que sigue reinando, incluso estando retirado profesionalmente del fútbol: Ricardo Quaresma. El extremo diestro portugués tuvo que esperar 78 partidos para estrenarse como titular con Portugal en un Mundial. Fue entonces cuando en Rusia 2018 maravilló al mundo con un gol de trivela contra Irán, al filo del descanso: un remate imposible de predecir, con un efecto imposible para el portero. Era la obra de un maestro que había perfeccionado su técnica durante años.

Europa entera alucinó con aquel gol, pero los que habían seguido de cerca su carrera sabían que no era fruto de la casualidad: nadie dominaba la trivela como él. Jugadores como Luka Modric, João Cancelo, Paul Pogba o Lamine Yamal, por citar a algunos, han incorporado el recurso en su juego, pero Quaresma sigue siendo el rey del mismo. Para él, la trivela era su arma letal.

El futbolista lisboeta, diestro y extremo derecho, encontró en la trivela la manera perfecta para no perder capacidad de golpeo pese a estar colocado a pierna natural. Muchos futbolistas diestros prefieren partir de la izquierda para poder golpear a portería tras un recorte, sirva de ejemplo Nico Williams. Sin embargo, con el recurso de la trivela, Quaresma representaba una gran amenaza en los centros, servidos desde la derecha con su pierna buena, y en los golpeos, a tres dedos y buscando el palo largo. ¿El resultado? Un efecto casi imposible para el portero y goles que ya son patrimonio del deporte rey.

El Barça apostó por él en 2003

Su carrera, eso sí, no siempre estuvo a la altura de su talento. A principios de los 2000, maravilló en un Sporting CP que también tenía a Cristiano Ronaldo. En 2003, el Barça apostó por él pagando 6,35 millones de euros, pero su aventura en el Camp Nou no funcionó y un año después regresó a Portugal para relanzar su carrera en el Porto.

Ricardo Quaresma, en su etapa con el Barça

Ricardo Quaresma, en su etapa con el Barça / 'X'

En casa recuperó su nivel y el Inter de Milán lo fichó en 2008 por casi 25 millones de euros, pero a los pocos meses se fue cedido al Chelsea. Desde entonces, empezó a recorrer el mundo, acompañado de su trivela, pasando por Turquía (Besiktas y Kasimpasa), Emiratos Árabes Unidos (Al-Ahli), de nuevo Portugal (Porto y Vitória Guimaráes, donde colgó las botas).

La ilustración de Lamine

La ilustración de Lamine en Barcelona / MIKI NOËLLE

Hoy, Lamine Yamal recoge merecidamente el testigo de la magia del exterior. Una trivela que cada vez aplica mejor y que ya brilla en las calles de Barcelona gracias al talento de Miki Noëlle. Pero nunca está de más recordar que, antes que él, Ricardo Quaresma ya había demostrado que con tres dedos y una idea brillante se puede maravillar al mundo entero.