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FÚTBOL INTERNACIONAL

Kuwait se 'carga' el clásico más caliente de Europa: del pack de 800 euros del PSG que nadie quiere al boicot marsellés

La final de la Supercopa de Francia se disputará en el Jaber Al Ahmad International Stadium sin aficionados de PSG ni Olympique Marsella en las gradas

Imagen de archivo de un PSG-Marsella

Imagen de archivo de un PSG-Marsella / CHRISTOPHE PETTIT TESSON

Àlex Calaff

Àlex Calaff

El fútbol moderno sigue estirando el chicle. La final de la Supercopa de Francia (el Trophée des Champions) enfrentará a Paris Saint-Germain y Olympique de Marsella en Kuwait, pero lo hará con una imagen tan llamativa como incómoda: sin aficionados de ninguno de los dos equipos en la grada.

El escenario del partido de este jueves 8 de enero (19:00 hora español) el Jaber Al Ahmad International Stadium, pero el ambiente promete estar muy lejos de lo que representa un PSG-OM, el partido más caliente del fútbol francés y uno de los más atractivos de Europa por el carácter de ambas aficiones. Algo que Kuwait no vivirá ni por asomo.

El motivo es claro: la LFP ingresará 3,5 millones de euros por llevar el encuentro al Golfo, una cifra que explica mejor que cualquier discurso la decisión de sacar el torneo fuera del país. La Ligue de Football Professionnel justifica desde hace años este tipo de decisiones con el mismo argumento: expandir la marca Ligue 1 a nivel internacional. Un razonamiento habitual cuando alguna gran competición decide llevarse partidos o torneos lejos de su territorio nacional, siempre a cambio de un buen pellizco.

El pack parisino y el boicot marsellés

El PSG intentó movilizar a su afición con un pack de 800 euros que incluía desplazamiento, entrada y visita turística por Kuwait. La respuesta fue nula: ningún aficionado parisino viajará para presenciar la final. En Marsella, la postura fue todavía más clara. Los grupos de animación y buena parte de la afición decidieron boicotear el partido, al considerar que una final nacional debe disputarse en Francia y no en un país sin vínculo histórico ni cultural con el fútbol galo.

Luis Enrique, en el centro con su medalla, al lado del director deportivo del PSG, Luis Campos, y de su presidente, Nasser Al-Khelaifi, a la derecha.  | EFE

Luis Enrique, en el centro con su medalla, al lado del director deportivo del PSG, Luis Campos, y de su presidente, Nasser Al-Khelaifi, a la derecha. | EFE / EFE

La protesta no es nueva. Desde 2009, el Trophée des Champions se juega de forma casi sistemática fuera de las fronteras francesas: Canadá, Túnez, Marruecos, Estados Unidos, Gabón, China, Austria, Israel, Qatar y ahora Kuwait. Las únicas excepciones fueron 2020 y 2023, celebradas en suelo francés, en Lille y París, respectivamente.

Un título… descafeinado

En lo deportivo, el PSG de Luis Enrique llega como gran favorito tras arrasar la temporada anterior y buscará levantar el primer título de 2026. Para el técnico asturiano, es una oportunidad de seguir ampliando su palmarés y consolidar su proyecto en un PSG que ya ha cambiado para siempre.

Un PSG-Marsella sin público, en un estadio neutral y sin pasión, corre el riesgo de convertirse en el clásico más frío y descafeinado de la historia del fútbol francés. Un partido grande, sí, pero con alma de amistoso.