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Klopp y Khedira impulsan una liga sub-21 "a puerta cerrada" en Alemania para acabar con la grieta del talento

La DFL perfila una liga opcional desde 2026/27 con formato flexible, calendario en dos tramos y un Final Four como cierre

Jürgen Klopp, tras su fichaje por el grupo Red Bull.

Jürgen Klopp, tras su fichaje por el grupo Red Bull. / Associated Press/LaPresse / LAP

Joel Delgado Sánchez

Joel Delgado Sánchez

El fútbol alemán prepara un giro en el tramo más delicado de su cadena formativa, el salto desde la cantera al vestuario profesional. La Liga Alemana de Fútbol (DFL) trabaja en la creación de una competición sub-21 a partir de la temporada 2026/27, un proyecto impulsado por una comisión de expertos entre los que se encuentra Jürgen Klopp; Sami Khedira, el director deportivo del Frankfurt, Markus Krösche; el director ejecutivo de la DFL, Marc Lenz (39); y el director deportivo de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Andreas Rettig; y que debe someterse a la votación de los 36 clubes en la asamblea de la DFL prevista para el 3 de marzo. La participación es voluntaria y los clubes tienen hasta el 15 de junio para decidir si participan en la primera mitad de la temporada (de agosto a diciembre de 2026) y hasta el 15 de enero de 2027 para la segunda (de enero a abril de 2027).

Una pasarela que hoy falta

El punto de partida es una preocupación dentro del fútbol germano: demasiados jugadores quedan en tierra de nadie al terminar la etapa juvenil. Tan solo nueve clubes alemanes se encuentran entre las 100 canteras más productivas del viejo continente. Además, mientras en Alemania solo 338 jugadores provienen de las canteras, en España el número es 527, en Francia 633 y en Inglaterra 641.

Klopp, que en los últimos meses ha defendido la necesidad de alargar el tiempo de desarrollo, ha sido una de las voces más visibles del plan. En declaraciones recogidas por la prensa alemana, resumió el diagnóstico con una convicción rotunda: "Estoy absolutamente convencido de que una U21 propia nos ayudaría". Su argumento se apoya en que la evolución física y mental de muchos futbolistas no está cerrada a los 19 años y que el sistema tiende a descartar pronto a quienes necesitan un periodo intermedio de competición real.

El diseño que se maneja no pretende borrar lo que ya existe. La U21 se concibe como un complemento y no como sustituto de los segundos equipos que compiten en las ligas regionales. De hecho, la nueva vía busca también dar una salida a clubes que ya no cuentan con filial en el sistema piramidal y que, por tanto, disponen de menos espacio para acumular minutos competitivos con sus mejores proyectos.

Cómo sería la competición

El formato propuesto se estructura en dos medias temporadas que se puntuarían por separado, con una primera fase de agosto a diciembre y una segunda desde enero hasta primavera. El modelo se inspira en el llamado "sistema suizo" empleado en la Champions League. Cada participante disputaría al menos seis partidos por tramo ante rivales diferentes y podría ampliar el calendario si lo considera útil. Al cierre, una Final Four con los dos mejores equipos de cada mitad de temporada, que constará de semifinales, un partido por el tercer puesto y una final que decidirá al campeón.

Para reducir costes (estimados en 30 000 € por club y temporada), la DFL plantea emparejamientos regionales y limita los desplazamientos a un radio aproximado de 250 kilómetros, con opción de sedes neutrales cuando la geografía obligue. El plan añade un elemento que marca el debate desde el primer día. Los partidos se jugarían, de forma general, sin público, con la puerta abierta a permitir aficionados únicamente en el torneo final. En Múnich y Fráncfort, dos de los nombres vinculados a la mesa de trabajo, Eberl y Krösche, han respaldado el enfoque de una reforma que prioriza el desarrollo por encima del espectáculo.

Además, los clubes podrían comunicar la convocatoria a última hora, incluso la víspera, para coordinarse con las necesidades del primer equipo. No habría límite de sustituciones, una herramienta para repartir minutos y gestionar cargas, y se permitiría alinear hasta cuatro jugadores de mayor edad, una fórmula pensada para mezclar talento con perfiles más hechos y facilitar el rodaje a futbolistas que regresan de lesión.