Aventura en Moldavia

Este entrenador de nuevo cuño, a sus 32 años, ha caído de pie en Moldavia y ha provocado que su nombre empiece a no ser desconocido.

Jordi Blanco

"En junio me propusieron entrar en la estructura deportiva del Sheriff y dos semanas antes de la eliminatoria de Champions el presidente me ofreció el banquillo porque cesó al entrenador", recuerda ahora Ferrando, quien aceptó "sin dudarlo" en un reto que le ha catapultado.

El Sheriff, no podía ser de otra manera, cayó frente al Dinamo de Zagreb pero en la Liga Europa anda con buen pie. Y en el campeonato local cabalga sin freno después de nueve victorias consecutivas. "Fácil no hay nada", advierte el técnico catalán, para quien el reto máximo, más allá de los resultados es "imponer una personalidad al equipo".

Ferrando se reconoce "un enfermo" de fútbol que se lanzó a la aventura sin pensarlo y que admite que la mayor dificultad, más allá del idioma, "es incentivar al jugador, hacerle pensar rápido, convencerle y que acoja responsabilidad".

Se levanta estudiando ruso "para entenderme con la gente" y se acuesta estudiando a su propio equipo para mejorar. "Es complicado hacer entender algunos conceptos a los jugadores" destaca sin querer mirar más allá de esta temporada. No es extraño para quien empezó dirigiendo equipos alevines y en ocho años tiene al Sheriff moldavo disparado.

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