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Historia SPORT

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FÚTBOL

El italiano afincado en Barcelona que transforma bufandas olvidadas en piezas únicas: “Si pudiera, haría una para Lamine”

Cesare Tamagno, alma de Catenaccio, explica a SPORT cómo su proyecto ha conseguido seducir a clubes y futbolistas profesionales: "En los almacenes hay verdaderas joyas"

Cesare Tamagno, fundador de Catenaccio, con una sudadera única del FC Barcelona

Cesare Tamagno, fundador de Catenaccio, con una sudadera única del FC Barcelona / Valentí Enrich

Àlex Calaff

Àlex Calaff

En una terraza con vistas a la Sagrada Família (un auténtico privilegio en los tiempos que corren), Cesare Tamagno recuerda con cariño cómo transformó una bufanda del Porto. La misma que, años atrás, compró tras un partido en Do Dragão sin imaginar que cambiaría su vida. Aquella bufanda se convirtió en una sudadera. Y de esa sudadera nació Catenaccio, una marca de ropa que rescata recuerdos del fútbol para transformarlos en piezas únicas.

El fútbol es un deporte para gente sentimental. Muchos protagonistas se esfuerzan en esconderlo, pero lo que lo mueve de verdad es la pasión. Por eso, proyectos como el de Catenaccio consiguen abrirse paso en un mundo saturado de 'merchandising' sin alma. Lo hacen con una propuesta tan simple como poderosa: dar una segunda vida a lo que parecía destinado al olvido, o peor aún, a la basura, dándole un valor mayor. En lo sentimental, incalculable.

Cesare Tamango, fundador de Catenaccio, con algunas de sus creaciones

Cesare Tamagno, fundador de Catenaccio, con algunas de sus creaciones / Valentí Enrich

Italiano afincado en Barcelona, aficionado del Genoa y amante de lo 'vintage', Cesare sonríe cuando le preguntamos sobre sus colaboraciones con varios clubes y por los futbolistas de las grandes ligas que empiezan a vestir sus prendas. Sin embargo, su verdadera motivación es lograr que los aficionados al fútbol “entiendan el valor y la historia que le damos a las piezas”. Desde que arrancó el proyecto, hace apenas tres años y medio, Cesare ha creado más de 900 piezas únicas. 900 alegrías, como él las llama.

Nos dimos cuenta de que hay un valor emocional muy potente detrás de cada prenda

Cesare Tamagno

— Fundador de Catenaccio

Nos dimos cuenta de que hay un valor emocional muy potente detrás de cada prenda. La pieza nueva mantiene el sentimiento de la vieja. Por eso la gente nos manda sus productos. Mantenemos viva la historia”, explica sobre su marca, Catenaccio, que nació, literalmente, de la pasión. “Me compré una bufanda en Oporto tras un Porto–Braga. Tenía la idea en la cabeza de convertirla en sudadera y me lancé a por ello. Me di cuenta de que el proceso era muy complejo, pero que podía funcionar”, recuerda.

Un producto para futboleros

Desde entonces, no ha parado de hacerlo. Cada pedido es una nueva historia; una nueva oportunidad de darle valor a algo que estaba perdido cogiendo polvo. “La gente puede llevar una sudadera con la bufanda de su abuelo, de su padre, o revivir cualquier momento bonito con una pieza única. Eso tiene mucho valor”, señala. Aunque no todos los clientes son futboleros. “También tenemos gente a la que no le gusta el fútbol. Les pregunto qué les atrae del producto, y eso me fascina, porque no tienen esa conexión emocional con el equipo”, reconoce.

Algunas piezas de Catenaccio

Algunas piezas de Catenaccio / Valentí Enrich

Ha llovido mucho desde aquel día en el que hizo su primer prototipo, pero su lema, “en los almacenes se encuentran joyas”, ya ha calado en equipos históricos en Catalunya como el Europa o el Badalona, con los que ya ha colaborado devolviendo a la vida centenares de artículos.

Llama la atención de clubes y futbolistas

Fue una emoción única. Ayudar a estos equipos a revalorizar productos que incluso iban a tirar ha sido una emoción muy grande. Ver a los aficionados con nuestra prenda me llena muchísimo. Habían entendido el valor que le hemos dado a la pieza”, explica.

Catenaccio ha colaborado con el CE Europa y el CF Badalona

Catenaccio ha colaborado con el CE Europa y el CF Badalona / Catenaccio

El éxito ha llamado la atención más allá de las fronteras locales y están abiertos a colaborar con cualquier equipo para crear colecciones únicas. “Estamos hablando con equipos de Primera y Segunda en España, y también con clubes de Primera en Francia, Alemania, Italia y Suiza”, desvela. Entre sus clientes figuran ya futbolistas profesionales. El argentino Lucas Beltrán, hoy en el Valencia, descubrió la marca cuando jugaba en la Fiorentina a través de un fotógrafo en común. “Le encantó. Le mandamos una sudadera de la Fiore y nos envió vídeos y fotos muy agradecido”, cuenta Cesare.

Paulo Futre Jr. tiene una sudadera de Catenaccio con la bufanda del Atlético de Madrid y los amigos de Ferran Jutglà eligieron la marca para hacerle un regalo. Y la lista promete crecer. “Estamos trabajando para sacar algo con futbolistas a final de año”, adelanta.

Haría una pieza para Lamine Yamal. Lo veo perfectamente vistiendo con nuestro estilo, con un balaclava hecho con una bufanda del Barça

Cesare Tamagno

— Fundador de Catenaccio

Si pudiera elegir, lo tiene claro: “Haría una pieza para Lamine Yamal. Lo veo perfectamente vistiendo con nuestro estilo, con un balaclava hecho con una bufanda del Barça. Le gusta lo moderno, y creo que le encantaría.”

La foto de Maradona y Top 87

Otro de los proyectos que más ilusión le hacen a Cesare es la recuperación de 'deadstock' (material antiguo sin vender) de hace décadas. El ejemplo perfecto es la colaboración que lanzaron con Top 87, una marca muy reconocida en Italia durante los 80 y los 90. “Todo surgió por una foto de Maradona en su último partido con el Nápoles, contra el Bari. El árbitro llevaba una camiseta de esa marca..." A partir de esa imagen, contactó con el propietario, localizaron un stock olvidado desde 1989 y lo transformaron en una colección nueva con historia propia. Un ejercicio de arqueología futbolera, por llamarlo de alguna manera.

La colección de Catenaccio con Tops 87

La colección de Catenaccio con Tops 87 / Catenaccio

A veces, lo mejor está en casa. Y hay que defenderlo. En el fútbol, como en la vida, conviene proteger el amor por los colores y por las historias apasionadas. Catenaccio lo ha entendido a la perfección. Lo que para unos es material viejo, para Cesare es emoción pura. “En los almacenes se encuentran joyas”, repite con una sonrisa. Y él, pieza a pieza, se encarga de que ninguna se pierda.