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El infierno de Jobe Bellingham en Dortmund

El centrocampista inglés fue expulsado en el 1-1 ante el Friburgo, ha recibido dos partidos de sanción, y ve cómo se agrandan las dudas sobre su fichaje por el Borussia

El 'infierno' de Jobe Bellingham en Dortmund

El 'infierno' de Jobe Bellingham en Dortmund / @jobebellingham

Joel Delgado Sánchez

Joel Delgado Sánchez

Lo que debía ser el siguiente capítulo del relato familiar de los Bellingham en Alemania se está convirtiendo, por ahora, en una cuesta arriba constante. Jobe Bellingham, fichado este verano por el Borussia Dortmund procedente del Sunderland, vive uno de los momentos más delicados desde que aterrizó en la Bundesliga. Su expulsión directa en el empate frente al Friburgo (1-1) de este fin de semana y el posterior castigo del Comité de Competición alemán han encendido las alarmas en torno a un joven al que se le exigía mucho más.

Una roja que cambia un partido y dispara las críticas

El último episodio llegó en el Europa-Park Stadion. El Dortmund ganaba 0-1 gracias a un tanto de Ramy Bensebaini, controlaba el encuentro y parecía cerca de un triunfo clave cuando, en el minuto 53, un mal pase de Gregor Kobel dejó vendido a Bellingham en la frontal. El inglés, último hombre, derribó a Philipp Treu para impedir una ocasión manifiesta de gol y el árbitro Felix Zwayer no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa.

Con diez durante más de media hora, el BVB se desmoronó. El Friburgo aprovechó la superioridad, se adueñó del balón y encontró el empate con un espectacular remate acrobático de Lucas Höler a un cuarto de hora del final, un 1-1 que frustró la reacción que el equipo buscaba tras su tropiezo reciente en Champions frente al Bodø/Glimt (2-2).

Dos partidos de sanción y un futuro inmediato en la grada

El castigo no se ha quedado en el césped. Este lunes, el Tribunal Deportivo de la Federación Alemana ha anunciado una sanción de dos partidos de liga para Bellingham por "comportamiento antideportivo", consecuencia directa de esa falta como último defensor. La resolución, tramitada por vía rápida tras la denuncia del comité de control, impide al centrocampista participar en los próximos encuentros de Bundesliga frente a Borussia M'gladbach y Eintracht Frankfurt.

La decisión es firme y agrava el problema deportivo para Niko Kovac, que pierde a un futbolista al que venía intentando consolidar en el once titular. En un momento de resultados irregulares y ruido alrededor del vestuario, el entrenador tendrá que reconstruir su plan de mediocampo sin un jugador que necesitaba, precisamente, continuidad para asentarse. Una dura tarea para el técnico alemán, ya que tampoco puede contar en el centro del campo con Sabitzer y Julian Brant, ambos lesionados.

De fichaje ilusionante a caso delicado en apenas unos meses

El contexto hace aún más duro el golpe. Jobe Bellingham aterrizó en Dortmund este verano procedente del Sunderland, en una operación en torno a los 27 millones de libras la cuarta más alta de la historia del conjunto germano—, con la etiqueta de apuesta estratégica a medio plazo y el indudable simbolismo de seguir los pasos de su hermano Jude en el fútbol alemán.

Sin embargo, sus primeros meses en el club se han quedado muy lejos del impacto que generó Jude a su llegada. El menor de los Bellingham suma apenas dos asistencias en 1091 minutos —repartidos en 23 partidos —, con un papel irregular que alterna titularidades, sustituciones tempranas y presencias testimoniales saliendo desde el banquillo.

Jobe Bellingham no lo está pasando bien en el Dortmund

Jobe Bellingham no lo está pasando bien en el Dortmund / Agencias

No obstante, desde Alemania insisten en la idea de que su adaptación avanza a trompicones, deja destellos de calidad y buenos tramos con balón, pero todavía no consigue imponer su juego con continuidad ni hacerse fuerte en los momentos clave de los partidos.

El vestuario le cubre las espaldas

Dentro del propio Dortmund se intenta rebajar el peso de la culpa sobre el joven centrocampista. Nada más terminar el partido en Friburgo, Gregor Kobel asumió públicamente la responsabilidad de la jugada. El guardameta reconoció en 'DAZN' que su pase fue demasiado arriesgado y que debía haberle dado "un balón mejor" a Jobe para evitar que se viera obligado a cometer la falta, y remató con un "lo tomo sobre mí" que buscaba proteger al compañero.

El capitán Emre Can optó por un mensaje más sobrio, consciente del ambiente que se respira alrededor del equipo. Preguntado por la acción, se limitó a recordar que "son cosas que pasan" y trató de centrar el discurso en la reacción colectiva del BVB, que logró salvar al menos un punto pese a la inferioridad numérica y a las ocasiones finales del Friburgo.

Sin embargo, el inglés no siempre ha tenido el respaldo del vestuario alemán. A principios de temporada, Mark Bellingham, padre del jugador, tuvo un rifirrafe con Niko Kovac y Sebastian Kehl, después de que el técnico sustituyera a Jobe en el descanso del duelo frente al St. Pauli (3-3), y casi llegaron a las manos. De ahí que el director deportivo de "Die Schwarzgelben" afirmara y mandara un aviso a la familia del inglés tras el encuentro: "El área activa de nuestro club sigue reservada para jugadores, entrenadores y directivos, no para familias y asesores. Esto no volverá a ocurrir. Se lo hemos dejado claro a todos los implicados". Este encontronazo inevitablemente afectó a la relación del ex del Birmingham con Kovac, que no dudó en sacarle de sus esquemas.

Un nombre pesado y un camino todavía largo

Todo ello ocurre bajo la sombra constante de Jude Bellingham, convertido hoy en una de las grandes estrellas del Real Madrid y referente en el fútbol europeo. Desde la prensa española y alemana se recalca una y otra vez la condición de "hermano del madridista Jude", un recordatorio que hace más difícil valorar a Jobe en sus propios términos.

A día de hoy, el balance no es el soñado ni por el jugador ni por el club. La tarjeta roja de Friburgo, la sanción de dos partidos y unas estadísticas modestas refuerzan la sensación de que el menor de los Bellingham todavía está lejos de dominar el escenario de la Bundesliga. Pero también conviene recordar que tiene solo 20 años, que ha cambiado de país y de exigencia competitiva y que sus mejores virtudes, las que deslumbraron en el Sunderland, pueden reaparecer si consigue encadenar confianza, minutos y un contexto más estable.