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FÚTBOL INTERNACIONAL

Guerra abierta en Portugal: del "episodio negro" al "complejo de inferioridad"

El 1-1 entre el Oporto y el Sporting CP deja una resaca muy amarga, con duelo dialéctico de alto voltaje entre ambos clubes

El Oporto-Sporting dejó una amarga resaca

El Oporto-Sporting dejó una amarga resaca / Porto FC

Javier Giraldo

Javier Giraldo

El Oporto-Sporting de Portugal de la Liga lusa acabó 1-1, pero más allá de lo sucedido sobre el terreno de juego, el partido ha generado una controversia entre ambos clubes de un calibre extraordinario.

Los jugadores del Sporting CP ya se quejaron, poco después del partido, de que el vestuario estaba decorado de forma provocadora, de que el aire acondicionado convirtió la sala en una sauna sin posibilidad de regular la temperatura, de que los recogepelotas retiraron los balones y los conos cuando el rival iba por delante en el marcador y de los “robos” de las toallas con las que el portero Rui Silva se limpiaba los guantes.

El club de Lisboa no dudó en hacer oficiales esas quejas y lo expuso en un comunicado público que lógicamente, no gustó nada en las oficinas del Oporto.

Además, el Sporting anunció este martes su intención de presentar una participación disciplinaria ante el Consejo de Disciplina de la Federación Portuguesa de Futebol por los “lamentables incidentes” que, según los leones, rodearon el encuentro disputado en el Estádio do Dragão.

La respuesta del FC Porto no se hizo esperar y elevó todavía más el tono del conflicto.

En un comunicado difundido horas después, el club azul y blanco asegura haber tomado conocimiento de la nota del Sporting y carga de forma directa contra el relato verdiblanco. El equipo de Lisboa llega a lamentar que sufrió "uno de los episodios negros del fútbol portugués".

El "complejo" del Sporting (según el Oporto)

El Oporto afirma que el comunicado del rival presenta “una lista extensa de alegaciones” sobre supuestos “incidentes” y sobre el “encuadre del espectáculo”, pero sostiene que todo ello se apoya en “hechos tergiversados, falsedades y teorías de la conspiración”. Y añade un dardo especialmente duro al considerar que esas acusaciones reflejan “un evidente complejo de inferioridad”.

Más allá del intercambio de golpes, el Oporto intentó situar la discusión en el terreno reglamentario.

El club subraya que “cumplió todos los requisitos y procedimientos” definidos por la Liga y recalca que colaboró, “como siempre”, con las entidades competentes. Por eso, se declara “perfectamente cómodo” ante cualquier participación o averiguación que pueda abrir el Consejo de Disciplina, al que promete facilitar “todas las aclaraciones” que se consideren necesarias.

El texto portista también incluye un tramo de reivindicación identitaria y de orgullo institucional, en el que el club asegura comprender que “la grandeza y la historia incomodan”.

En esa misma línea, desliza que “no todos lidian bien con un palmarés que no se escribe en comunicados” y con “una identidad” que, según su versión, “no se construye al amparo de una falsa superioridad moral y de una hipocresía conveniente, tantas veces repetidas hasta parecer verdad”.

El cierre resume el mensaje con una frase que busca marcar territorio: el FC Porto afirma que seguirá defendiendo la “verdad deportiva” “con la tranquilidad de quien no necesita gritar para existir” y “con la firmeza de quien no confunde comunicados con realidad”.