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El desplome del Leicester: de campeón de la Premier a la tercera división

La acumulación de decisiones económicas erróneas y la falta de regularidad deportiva han llevado al Leicester City a la League One, lejos de su gloria de 2016

La desolación del Leicester: del sueño de la Premier al descenso a League One

Carter Lowe @BadgerVideo7

El Leicester City atraviesa una de las mayores crisis de su historia reciente, una situación que contrasta de forma radical con la imagen que proyectaba el club hace apenas una década, cuando se proclamó campeón de la Premier League en la temporada 2015-16. Aquel éxito inesperado no solo marcó un hito deportivo, sino que también impulsó una transformación estructural que, con el paso de los años, ha terminado derivando en el delicado escenario actual.

La dificultad de mantenerse en la élite

Tras conquistar la Premier, el Leicester trató de consolidarse en la élite del fútbol inglés con el objetivo de competir de forma habitual por los puestos europeos. Para ello, los 'Foxes' adoptaron una política de crecimiento ambiciosa, basada en el aumento significativo de la masa salarial y en la mejora de las condiciones contractuales de sus jugadores más importantes. No pudo evitar, sin embargo, ventas clave como las de Riyad Mahrez o N'Golo Kanté, pilares fundamentales del título liguero.

El Leicester, campeón de la Premier 2015-16

El Leicester, campeón de la Premier 2015-16 / EFE

Durante varias temporadas, el equipo se mantuvo en la zona alta de la tabla e incluso conquistó la FA Cup 2021, pero la sensación interna era que el proyecto había tocado techo. Esa ambición por dar un paso más, sin lograr el salto definitivo a la Champions, generó un desajuste progresivo entre ingresos y gastos que acabaría pasando factura.

Sin Srivaddhanaprabha, todo comenzó a torcerse

La muerte el 31 de octubre de 2018 de Vichai Srivaddhanaprabha, presidente del club, en un accidente de helicóptero a los 60 años supuso un varapalo para el Leicester. Su liderazgo había sido clave en la etapa de crecimiento del proyecto y su ausencia dejó un vacío difícil de cubrir en la estructura del club.

Una estatua del difunto propietario del Leicester City, Vichai Srivaddhanaprabha, situada frente al King Power stadium

Una estatua del difunto propietario del Leicester City, Vichai Srivaddhanaprabha, situada frente al King Power stadium / ANDREW YATES

Además, este desequilibrio se vio agravado por el impacto de la pandemia en King Power, grupo propietario del club. La compañía, cuya principal actividad se centra en el comercio 'duty-free' en aeropuertos, sufrió una caída drástica de ingresos debido a la paralización del tráfico aéreo internacional. La consecuencia fue inmediata: menor respaldo financiero en un contexto de salarios elevados y estructura pensada para competir en la élite. El modelo dejó de ser sostenible y el margen de maniobra del club se redujo de forma considerable.

El descenso a la EFL Championship en la temporada 2022-23 supuso un punto de inflexión. La pérdida de los ingresos televisivos de la Premier -muy superiores a los de la segunda división- acentuó los problemas económicos de la entidad. Aunque el equipo logró regresar de inmediato a la máxima categoría en la campaña 2023-24, el alivio fue efímero: en la temporada 2024-25 volvió a descender, confirmando la inestabilidad deportiva del proyecto.

La deducción de puntos fue el golpe definitivo

En el curso actual, la situación terminó por desmoronarse. El club fue sancionado por infringir las normas de rentabilidad y sostenibilidad, lo que derivó en una deducción de seis puntos en la clasificación. Esta penalización tuvo un impacto directo y decisivo en la lucha por la permanencia: el Leicester City no logró revertir la situación y, tras empatar frente al Hull City, consumó su descenso a la tercera categoría del fútbol inglés.

La plantilla del Leicester, en un partido esta temporada

La plantilla del Leicester, en un partido esta temporada / @LCFC

Un presente lleno de incertidumbre

El equipo, dirigido por Gary Rowett, nunca encontró la regularidad necesaria a lo largo de la temporada. Pese a contar con futbolistas con experiencia en la élite del fútbol inglés, los resultados no acompañaron en ningún momento clave. El descenso a la League One supone un duro golpe para la entidad, tanto a nivel económico como deportivo: implicará una reducción significativa de ingresos, posibles salidas importantes y la necesidad de afrontar una reestructuración profunda.

El club que en 2016 sorprendió al mundo con una de las mayores gestas del fútbol moderno se encuentra ahora, apenas una década después, en una realidad completamente opuesta. Una caída que no responde a un único factor, sino a la acumulación de decisiones económicas arriesgadas, un contexto adverso y una inestabilidad deportiva que ha terminado por desdibujar por completo aquel equipo que, durante un año, fue inolvidable.