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De Cristiano a Gyökeres: la mina que Europa explota

Con el mercado de fichajes a punto de abrirse, muchos son los directores deportivos a la caza de gangas

Rodrigo Mora, la nueva joya del Oporto

Rodrigo Mora, la nueva joya del Oporto / EFE

Ir de compras a Portugal es un hábito interiorizado en la sociedad española. Precios más asequibles, lo que se traduce en lo de siempre: bueno, bonito y barato. Las tres 'B' que tanto seducen a la hora de aflojar la billetera. El mundo del fútbol no es ajeno a ello y, desde hace varias décadas, tiene a la Primeira Liga como uno de los mercados donde echar sus redes.

Entre la ‘locura’ que genera la Premier League, habitualmente muy inflada de precio y, en algunos casos, endiosada como pocas ligas en Europa, la portuguesa saca pecho produciendo auténticos jugadorazos que acaban liderando a los mejores equipos del planeta. Sin embargo, la tendencia de pescar talento en territorio luso viene de bastante tiempo atrás.

¿Qué decir de Cristiano Ronaldo que no se haya dicho? Uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. El talento de CR7 se gestó en la cantera del Sporting CP y pronto llamó la atención de los ojeadores europeos. El portugués hizo carrera en el Manchester United, que pagó 19 millones por él. En Old Trafford y a las órdenes de sir Alex Ferguson formó un equipo de leyenda, encumbrado con la Champions League de 2008.

Tetracampeón europeo con el Real Madrid, sus pugnas con Leo Messi pasarán a formar historia de este deporte. Actualmente milita en el Al Nassr saudí, donde su continuidad no está nada clara.

Ricardo Quaresma no fue únicamente un futbolista, fue un mago con el balón. Su fútbol era impredecible, eléctrico, desacomplejado... Sus ‘trivelas’ se convirtieron en marca registrada y símbolo de una forma de entender el juego y de una generación entera.

Forjado en el Sporting CP, deslumbró tan rápido que el Barcelona lo fichó siendo aún un adolescente, a cambio de 6,35 millones de euros. Esa historia, por desgracia para los culés, no acabó de cuajar. Pasó por el Porto, dónde ganó la Champions, Inter, Chelsea, Besiktas, Al Ahli, Kasimpasa y Vitoria Guimaraes, dejando destellos brillantes allí donde fue, aunque sin llegar nunca a asentarse como la súper estrella que prometía ser.

Campeón de la Eurocopa con Portugal en 2016, marcando un gol vital ante Croacia en octavos, Quaresma, quién explotó más o menos al mismo tiempo que Ronaldo, también es una leyenda. No fue Cristiano, simplemente fue Ricardo. Al primero lo recuerdan por sus títulos; al segundo por su arte.

El extremo derecho por excelencia de la era moderna: su envergadura y físico no le impedían tener un desborde sobrenatural. A ello se le unía un golpeo de balón y una llegada desde segunda línea estelar. El Barça lo reclutó del Sporting por 2,5 millones y, tras unas temporadas como culé, echó por la borda todo su pasado azulgrana para convertirse en el primero de 'Los Galácticos' del proyecto de Florentino Pérez en el Real Madrid. Acabó en el Inter.

Llegó de tapado a Barcelona, pero con una Champions bajo el brazo conseguida en el Oporto de José Mourinho. El brasileño, nacionalizado portugués, cayó de pie en Can Barça y repitió los éxitos 'dragones' en el equipo entrenado por Frank Rijkaard, campeón continental en París. Joan Laporta se lo arrebató por 21 millones al difunto Pinto da Costa, un presidente que se caracterizaba por ser un duro negociador. Se retiró en el Chelsea y actualmente ejerce de director deportivo en el Barcelona.

Vítor Baía fue más que un portero en Portugal. Fue una leyenda con guantes. El meta luso defendió la portería del Porto como si se tratara de su casa, aunque realmente lo fue. Su experiencia en el Barça lo dejó claro. Nacido en Vila Nova de Gaia, se convirtió en ídolo desde joven. El Barça de Van Gaal lo fichó como un galáctico antes de tiempo, en 1996, a cambio de poco más de 6 millones de euros, pero su sitio siempre estuvo en O Dragão. Allí volvió, ganó y se convirtió en historia viva. Con 26 títulos en su palmarés, incluyendo una Champions League con Mourinho, fue el primer gran portero portugués moderno.

Un ojeador del Mónaco con mucha vista, valga la redundancia, encontró una perla en las inferiores del Benfica. Bernardo Silva apenas disputó tres encuentros oficiales con el primer equipo de las águilas antes de dar el salto al Louis II, donde jugó una temporada como cedido. No le hizo falta más tiempo para convencer a los del Principado, que pagaron 16 millones por sus servicios.

En Francia forjó su nombre, pero la historia la escribió en la Premier League. Campeón de todo lo posible con el Manchester City. Pieza insustituible para Guardiola. Bernardo Silva es el prototipo perfecto del talento portugués de la última década.

Sin duda alguna, uno de los aciertos de Luis Campos en el Paris Saint-Germain. Los éxitos del equipo entrenado por Luis Enrique no se entenderían sin el portugués. Vitinha es el alma de los parisinos. Centrocampista total, de vocación ofensiva y con un punto de agresividad en la presión inculcado por el técnico gijonés.

El PSG lo recultó hace tres temporadas por 41 millones tras finalizar su cesión al Wolverhampton. Desde entonces, su valor no ha hecho más que crecer. Su precio, viendo su rendimiento, parece irrisorio.

'O Menino de Ouro'. Joao Félix irrumpió con muchísima fuerza en el primer equipo del Benfica, formando un tándem con Seferovic que sembró el terror en Portugal. Galardonado con el 'Golden Boy' en la edición de 2019, el Atlético de Madrid vio en el portugués un filón para más de una década y pagó 126 millones por sus servicios. Seis temporadas después, con 25 años, Joao Félix se ha recorrido media Europa sin encontrar dónde echar raíces.

Si el Barcelona es una fábrica de '4', la cantera del Sporting CP ha cincelado a algunos de los mejores extremos del fútbol actual. Rafael Leao es uno de ellos. El salto del portugués tras salir de la Primeira Liga, no obstante, no fue a un grande europeo, sino al Lille que le fichó por 20 millones. Una temporada duró en los 'dogos' del norte de Francia antes de que el Milan pagara 49,5 'kilos'.

Temporada irregular la de Leao, con su compatriota Sérgio Conceiçao en el banquillo de San Siro. Eso no ha impedido que su cotización siga por las nubes. Su precio de mercado es de 75 millones.

"Es un jugador de primer nivel, es fantástico tanto ofensivamente como defensivamente", afirmaba Luis Enrique sobre Nuno Mendes la temporada pasa. Un año después de esas palabras, el luso levantaba la 'Orejona' en Múnich consolidado como uno de los mejores laterales izquierdos del Viejo Continente.

El PSG apostó por él el verano de 2022 pagando 38 millones de euros al Sporting CP, después de dejar muy buenas impresiones en la Liga NOS gracias a su físico prodigioso y su buen pie en zonas atacantes. Simplemente, tenía que mejorar en la toma de decisiones y no caer en la trampa de confiarse con su físico impecable. Tres años después, se nota esa maduración.

Luis Díaz es la prueba de que el talento no siempre nace donde miran todos. En la Guajira colombiana, un niño con hambre de gloria aprendió a bailar con el balón. 'Pequeñito', rápido, escurridizo... Su explosión llegó en el Junior de Barranquilla, pero fue en el Porto donde se transformó verdaderamente un fenómeno. En una liga históricamente exportadora, Luis Díaz no fue una promesa: fue una completa 'bomba'.

Su velocidad endiablada, regate afilado y definición quirúrgica llamó rápidamente la atención de la Premier League. El Liverpool lo convirtió en su apuesta tras la era Mané-Salah-Firmino. 54 millones de euros pagaron por él. Jürgen Klopp lo moldeó para que fuese ese jugador que cambia partidos con una acción en la mejor liga del mundo. Hoy, es referente de una nueva Colombia y el gran deseo del Barça.

El pionero. Con él empezó todo. El primer gran futbolista de una generación dorada. Un mediapunta talentoso, con llegada y que hizo las delicias de la afición italiana en sus etapas en la Fiorentina y en el Milan.

Rui Costa fue el eterno deseado del Barça, que nunca pudo llegar a concretar su incorporación. Hoy en día ejerce de presidente del Benfica, su club de formación, su casa.

En el PSG destaca Vitinha, pero su compañero en la medular -también en la selección portuguesa-, es un auténtico escándalo. El de Tavira dejó 60 'kilos' en las arcas del Benfica cuando el cuadro galo lo fichó el pasado verano. Hoy, ya presume de ser campeón de la Champions, que sirvió para sellar un triplete.

João Neves dejó claro que estaba destinado a estos logros cuando explotó en Lisboa. Fue de la mano de Roger Schmidt, siendo el 'motor' del Benfica con solo 19 años. Talento, agilidad y mucha entrega definían al centrocampista luso, que destaca especialmente por su centro de gravedad tan bajo. Un futbolista que entra por la vista por su conducción, brillante en el aspecto táctico y un auténtico 'pitbull' en el aspecto defensivo.

Limitarlo a un pivote sería una falta de respeto, por lo que Luis Enrique intenta maximizar su capacidad para recuperar balones, liberando de este modo a Vitinha para crear juego, pero sin restarle un ápice de creatividad ni aportación ofensiva. Esta temporada ha marcado cinco goles y ha repartido nueve pases de gol. Otra 'obra maestra' producida en el Benfica.

Los movimientos que vienen

El fútbol portugués acapara y acaparará miradas mientras el fútbol sea fútbol. Sin ir más lejos, este verano volverá a ser protagonista del mercado con futbolistas como Viktor Gyökeres o Álvaro Carreras en el foco de los grandes del continente. Y por detrás llega una nueva hornada dispuesta a comerse el balón. Una nueva hornada que capitanea el portista Rodrigo Mora. Recuerden ese nombre.