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COPA LIBERTADORES

Un MVP que confirma el renacimiento de Luiz Henrique

En enero abandonó el Villamarín por la puerta de atrás, y, diez meses después, gana la Libertadores con el Botafogo y lo nombran MVP de la final

Luiz Henrique fue el mejor jugador de la final de la Copa Libertadores 2024

Luiz Henrique fue el mejor jugador de la final de la Copa Libertadores 2024 / AP

Joaquim Piera

Joaquim Piera

En el Benito Villamarín más de uno debe estar estirándose de los pelos viendo la transformación que ha protagonizado en este 2024 Luiz Henrique, que ahora es uno de los mejores futbolistas brasileños.

El extremo carioca, de 23 años, fue vendido en enero al Botafogo por 16 millones de euros. Parecía un negocio redondo por un futbolista alicaído que llevaba dos años y medio en el fútbol español en los que solo había mostrado en cuentagotas su talento. Nadie en Heliópolis iba a echarle de menos. 

Su fichaje por el Fogao era, en teoría, una estación previa antes de que se fuera al Olympique Lyon, en una transacción entre clubes del mismo propietario, el magnate estadounidense John Textor.

Diez meses después, Luiz Henrique no solo es llamado asiduamente por Dorival Junior para jugar en la Seleçao, sino que acaba de ganar la Copa Libertadores haciendo de solista en el Botafogo . La Conmebol lo nombró MVP de la final, en la que marcó un gol y forzó un penalti, jugando en inferioridad numérica, en el triunfo por 1-3 ante el Atlético Mineiro, que dirige Gaby Milito.

Luiz Henrique, que ahora tiene 23 años, es un jugador mayúsculo, uno de los mejores talentos que actúan en Sudamérica. Nada tiene que ver con la versión discontinua en su etapa bética. Se ha destapado como un extremo poderoso, exuberante en el uno contra uno y con confianza para finalizar de lejos y de cerca. 

Su temporada es esplendorosa. Es el futbolista más incisivo de este Botafogo histórico, que acaba de ganar su primer título de Libertadores, y que está a dos partidos de hacerse con el Brasileirao, lo que representaría un doblete que solo conquistó el Santos, de Pelé, y el Flamengo, de Jorge Jesus, en 2019.

Lleva 12 goles y 5 asistencias. Más allá de sus registros ofensivos, lo que más llama la atención es su capacidad de desborde y la intimidación que ejerce en los contrarios. 

Está honrando una camiseta mítica como la 7 del Botafogo, que en el club carioca es más importante que la 10, porque la vistió Garrincha, Jairzinho, o el folklórico Tulio Maravilha en los 90. 

"Me siento muy agradecido al Botafogo por la oportunidad que me ha dado de jugar aquí. Cuando llegué, dije el primer día que este club, por cómo estaba trabajando, se merecía estar en lo más alto. Y ahora lo hemos logrado, porque nos hemos empeñado muchísimo durante todo el año. Estoy muy feliz", expuso el extremo.

El Botafogo aún tiene compromisos decisivos en lo que queda de temporada: las dos últimas jornadas del Brasileirao y la Copa Intercontinental, en Qatar, donde, si pasa dos eliminatorias, podría encontrarse con el Real Madrid en la final. Su futuro, sin embargo, no está definido de cara al mes de enero. 

El plan inicial era que se fuera al Olympique de Lyon en enero, pero la clasificación de los cariocas para el Mundial de Clubes, que se disputará en junio en Estados Unidos, puede hacer que se prolongue su estancia en el Fogao, donde el técnico portugués, Artur Jorge, lo está sabiendo dirigir a las mil maravillas.

Paralelamente, ya se habla de sondeos de clubes europeos interesados en esta nueva versión del futbolista. Uno de ellos es el Manchester United, de Ruben Amorim, que parece que será uno de los grandes animadores del mercado en las próximas ventanas de contratación.