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El día que Cesc Fàbregas le marcó al Barça con la pierna rota: "La adrenalina fluía por mí con tanta fuerza que no sentí dolor"

El centrocampista de Arenys de Mar, actualmente entrenador del Como 1907, protagonizó una historia inverosímil con final infeliz ante el cuadro azulgrana

Cesc Fàbregas, lamentándose en un Arsenal - Barça de Champions League de la temporada 2009-10

Cesc Fàbregas, lamentándose en un Arsenal - Barça de Champions League de la temporada 2009-10 / UEFA

Àlex Calaff

Àlex Calaff

Cesc Fàbregas fue uno de esos futbolistas que, por el motivo que sea, nunca recibieron todo el reconocimiento que quizá merecían. El de Arenys de Mar, ganador de dos Premier League, es el tercer máximo asistente de la historia del campeonato inglés, con 111 pases de gol. Sin embargo, para muchos siempre estuvo un peldaño por debajo de mitos como Steven Gerrard o Frank Lampard. En el Barça, inevitablemente, Leo Messi acaparaba todos los focos. Y con España, todos recuerdan el gol de Andrés Iniesta en Sudáfrica… aunque el origen de aquella jugada estuvo en las botas del propio Cesc.

El excelso centrocampista colgó las botas en julio de 2023, poniendo fin a una brillante carrera solo ensombrecida por las lesiones. 21 temporadas como profesional, 17 títulos, leyenda en Inglaterra y un sueño cumplido: brillar en el Camp Nou. El de Arenys vivió de todo: victorias, derrotas, momentos felices, decepciones y alguna que otra anécdota surrealista. Como aquella de 2010, cuando marcó un gol con la pierna rota. “Creo que me hice algo al caer en el área y al chutar fuerte ha terminado de pasar. Creo que me he roto la pierna”, dijo Cesc. La historia parece inverosímil, pero fue real.

Esperanza en el Emirates

Londres. 31 de marzo de 2010. El Barça de Pep Guardiola visitaba al Arsenal de Arsène Wenger en los cuartos de final de la Champions League. En los ‘gunners’, el capitán era un joven Cesc Fàbregas, que un año después vestiría la camiseta blaugrana. Pero esa noche, su mente solo tenía un objetivo: derrotar al equipo de su vida.

El encuentro empezó de forma inmejorable para el Barça. Zlatan Ibrahimovic firmó un doblete al inicio del segundo tiempo y dejó la eliminatoria casi encarrilada. Con el 0-2 y la vuelta en el Camp Nou, los culés tenían pie y medio en semifinales.

Ibrahimovic celebra el 0-2 en el Emirates Stadium

Ibrahimovic celebra el 0-2 en el Emirates Stadium / UEFA

En aquella época, los goles fuera de casa valían doble, así que el Arsenal lo tenía realmente complicado. Wenger, sin mucho tiempo para reaccionar, agitó el avispero en el minuto 66 sustituyendo al lateral Bakary Sagna por un puñal llamado Theo Walcott. Tres minutos después, el inglés hizo el 1-2.

El Barça seguía con ventaja, pero el ambiente en el Emirates se caldeó. Y en el 84’, llegó el caos: un centro al área culé terminó con Fàbregas en el suelo tras un choque con Puyol. El árbitro Massimo Busacca lo tuvo claro: penalti y expulsión.

El contacto entre Puyol y Cesc que acabó con penalti  a favor del Arsenal

El contacto entre Puyol y Cesc que acabó con penalti a favor del Arsenal / 'X'

"Sentí una agonía"

El propio Cesc asumió la responsabilidad. Respiró hondo, lanzó con fuerza por el centro y batió a Víctor Valdés. Corrió a buscar el balón, pero su rostro, lejos de reflejar alegría, mostró preocupación. Se acababa de romper el peroné.

""La adrenalina debía de estar fluyendo por mí con tanta fuerza que no sentí ningún dolor cuando disparé el balón contra Víctor Valdés, pero en cuanto corrí a recoger el balón para llevarlo de vuelta al centro del campo, sentí una agonía", explicó el futbolista del Arsenal, que se fisuró el peroné en el fuerte impacto con Puyol. Evidentemente, Cesc no pudo seguir jugando y ese fue su último partido de ese curso con el Arsenal.

El penalti con el que Cesc Fàbregas firmó el definitivo 2-2 contra el Barça la pierna rota

El penalti con el que Cesc Fàbregas firmó el definitivo 2-2 contra el Barça la pierna rota / Agencias

"Tengo la pierna rota y yo me siento roto también. El penalti que marqué podría ser lo último que hago como jugador del Arsenal esta temporada, pero me tengo que aferrar a la esperanza de que podamos clasificarnos en el Camp Nou, ganar las semifinales y, en ese caso, podría estar recuperado para disputar la final", reconoció. Y así fue. No volvió a jugar ese curso con el Arsenal y ya en verano de 2011 fichó por el Barça. Pero el gesto de Fàbregas aquella noche quedó grabado en la historia del Arsenal.

Con 19 goles y 19 asistencias aquella temporada, el catalán firmó uno de los años más completos de su carrera. Y dejó una imagen imborrable: la de un capitán que, con la pierna rota, fue capaz de marcar para mantener viva la esperanza. En el norte de Londres lo llaman “el gol sin pierna”.