Caparrós: "Lo que he vivido aquí emocionalmente no lo había vivido en mi vida"

Armenia vive dos realidades distintas: la de un país en guerra con Azerbaiyán y la de una selección de fútbol que marcha primera en su grupo de clasificación para el Mundial

"Queríamos darle algo de alegría a un país triste. Esta es la grandeza del fútbol", aseguró Joaquín Caparrós

Joaquín Caparrós, animando a los suyos ante Islandia.
Joaquín Caparrós, animando a los suyos ante Islandia. | EFE

Joaquín Caparrós (Utrera, 1955) dice que cuando se sentaron a hablar con él para hacerle la oferta de seleccionador de Armenia le transmitieron buenas sensaciones. Que había mucho trabajo por hacer, pero que tendría una buena estructura deportiva, con un grupo de jugadores que sudarían la camiseta... Pero nadie le pudo advertir de que viviría de lleno una guerra (la de Armenia con Azerbaiyán por la región del Alto Karabaj) con decenas de muertes. Ni toda la experiencia que atesora le salvaría de ese impacto emocional que tienen todas las malditas guerras.

Por suerte, el fútbol en Armenia ha conocido mejor suerte. El combinado nacional que dirige Caparrós logró meterse en la Liga B de la Nations League y en la fase de clasificación para el Mundial de Catar 2022 marchan líderes de grupo, por delante de Alemania. Tres victorias en tres partidos son las culpables. Y todo sin su estrella, Mkhitaryan. Un oasis de alegría en un país que vive días negros. Para esto también está el fútbol, supongo.

Pregunta: Han pasado unos días desde que el foco mediático apuntara directamente a Armenia. ¿Cómo lo estás viviendo?

Respuesta: Estamos muy contentos, porque era impensable estar en la situación en la que estamos ahora (líderes de su grupo en la clasificación para el Mundial de Catar 2022). Pese a que llevábamos una buena racha y habíamos ascendido a la Liga B de la Nations League, nadie se esperaba esto. Aun así, todavía queda mucho. Y más en un grupo donde hay selecciones como Alemania, Islandia o Rumanía. Queda mucho, pero estamos muy contentos con el trabajo hasta ahora, claro. 

P: Esto supongo que no hubiera ocurrido sin una buena estructura detrás... ¿Cuáles son las claves del éxito?

R: Bueno, esto es un trabajo de todos, desde el presidente que se hace cargo de la Federación y pone a Ginés Meléndez en el cargo de director deportivo, hasta el cuerpo técnico. Hacemos un gran trabajo en equipo, cada uno pone su granito de arena para que el fútbol de Armenia dé un pasito más. Luego hay un gran grupo de chicos, que vienen todos muy comprometidos. Son chicos que sienten su nación, su selección, que sienten su camiseta. Y ahí tenemos mucho ganado.

P: ¿Dudaste en algún momento de aceptar el reto?

R: Para nada. Cuando me lo comentó Ginés y me reuní con el presidente en Madrid no hubo dudas. Me transmitieron muy buenas sensaciones. Lo acepté encantado sabiendo que iba a ser difícil. Y está siendo complicado. Todas las selecciones tienen mucha cantidad de jugadores para seleccionar, nosotros menos. Estamos metiendo gente joven con proyección, pero no dejan de ser chicos que acaban de debutar con la selección. Los resultados son positivos y eso hace que la gente crea más en ellos.

P: Tal y como se ha puesto el grupo, ¿el Mundial es el objetivo?

R: No hay que ser prudente, hay que ser muy prudente. Debemos tener los pies en el suelo. Pero sí que es verdad que ahora no hay quien le quite a la gente la alegría, sobre todo después de lo que ha pasado el país. Queda muchísimo torneo y sabemos de la calidad de los rivales. Vamos a ir partido a partido.

P: Alegría en medio de una guerra con Azerbaiyán, donde incluso vuestro capitán se fue al frente... ¿Esto le da más valor a todo lo logrado?

R: Claro, mucho más valor. No solo tiene el valor deportivo, sino también emocional para todo un país que estaba muy triste por todo lo que había pasado. Ha muerto muchísima gente, chicos jóvenes de 19-20 años. Ha sido un país muy castigado. La pena que vive Armenia nos ha servido para motivarnos. Queríamos darle un poco de felicidad a la gente. Así es la grandeza del deporte y del fútbol.

P: Por lo que comentas, casi era una obligación competir como lo estáis haciendo

R: Sí. somos el foco de mucha gente. Nunca había vivido emocionalmente nada así en toda mi carrera. Hablamos de un país castigadísimo. La vía del deporte les ha llevado la alegría y la sonrisa después de unos meses durísimos.

P: Un éxito sin Mkhitaryan, vuestra gran estrella

R: En nuestra selección debe primar siempre el colectivo. Somos un equipo, no puede destacar nadie. Todo el mundo tiene que poner sus ganas y sus condiciones al servicio del equipo. Y la verdad es que así ha sido. Si hay algo que destacar en el equipo es que somos eso, un equipo. Hemos sido un equipazo en mayúsculas. Si queremos dar un pasito más en nuestro camino tiene que ser desde la base de ser fuertes colectivamente.

P: Tu primera experiencia en el fútbol de selecciones no está yendo mal...

R: Bueno, la carpeta de las selecciones no la había abierto aún y puede que esta selección sea un poco distinta por todo lo que le rodea. La guerra, el hecho de que en el vestuario se hablen hasta cuatro idiomas... Hemos tenido que empatizar con todo eso. Todo el vestuario está unido. Al final, el lenguaje no verbal habla más que el verbal en nuestro equipo.

P: ¿Aún tienes pensado seguir en Armenia o piensas en una inminente vuelta?

R: Bueno, tenemos contrato hasta el 21 de noviembre de este mismo año, hasta que finalice el último partido de esta fase de clasificación. Pero no miro más allá. Lo que yo pienso es en disfrutar cada partido porque mi experiencia me dice que tengo que ir así. Quiero disfrutar como estamos disfrutando. Como ya he dicho, hay un buen ambiente entre jugadores y cuerpo técnico, tanto el que hemos traído como el que ya había en Armenia. El tiempo dirá.

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