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Alirón español en Catar

Ninguna de las dos podía imaginar cuando empezó 2013 que su esfuerzo de tantos años de compaginar estudios, trabajo y fútbol se vería recompensado jugando de forma profesional a más de 5.000 kilómetros de distancia. Blanca, fisioterapeuta, formaba parte del cuerpo técnico del Pozuelo y de la selección madrileña cuando le llegó la oferta del agente FIFA Xavi Bonaventura para jugar en el Al Khor. El club catarí necesitaba refuerzos para la segunda vuelta del campeonato, y ella, que había jugado durante casi una década en el Rayo, pensó que a su amiga Gisella, licenciada en Comunicación Audiovisual y jugadora del Pozuelo, también le podría interesar la propuesta. No se lo pensaron dos veces. Casi de la noche a la mañana, dejaron España -"donde para una mujer es muy difícil ganarse la vida con el fútbol", explican- e iniciaron su aventura en tierras asiáticas, donde pueden dedicarse en exclusiva a su gran pasión a cambio de un salario.

RICARD LÓPEZ

"Aterrizamos en Catar un lunes y el martes ya estábamos jugando, así que ese mismo día conocimos a nuestras nuevas compañeras. Al principio fue un poco raro, pero a medida que nos fuimos conociendo nos sentimos muy a gusto", explica Blanca. 

Las dos han tenido que adaptarse a las costumbres de su nuevo destino. Entre ellas, la prohibición de que los hombres puedan ver partidos de fútbol femenino. "Aquí sólo pueden venir a vernos las mujeres, por eso las catarís juegan con ropa normal y como mucho llevan un gorro para taparse el pelo. Pocos saben que aquí existe una Liga femenina", lamenta Blanca. Pese a ello, "nos vienen a ver muchas aficionadas, y viven el fútbol con mucha pasión. Ya puedes ir ganando 10-0, que ellas siguen celebrando los goles con entusiasmo", recuerda Gisella.

La canaria marcó de falta el primer gol del Al Khor en el último y decisivo partido ante el poderoso Al Sadd (2-1). "Es la primera vez que ganamos la Liga y contra este rival, así que la alegría fue doble. Nos han felicitado chicas de otros equipos, dicen que nos lo merecíamos. El Al Sadd mueve mucho dinero", explica. Y los arbitrajes, además, parecen más benévolos con ellos. Su próximo desafío ahora es volver a ganarles la semana que viene en la Copa. Un doblete que sería histórico.

Con ellas en sus filas, el Al Khor se reenganchó a la lucha por la Liga. "La gente nos ha acogido muy bien. Las jugadoras, la entrenadora, los mánagers...", agradece Gisella. "Tenemos diferentes culturas y estamos aprendiendo mucho de ellas, eso es enriquecedor. También intentamos dejar nuestra huella española", añade Blanca. A final de temporada, podrían renovar por una campaña más.

Al Khor, explican, es una ciudad en construcción, "con muchas obras y muchos proyectos". Pero, como es natural, añoran muchas cosas de España, como la comida y el ocio. "Echamos de menos a nuestros familiares y amigos, aunque gracias a las nuevas tecnologías la comunicación con ellos es casi diaria. Y la dieta mediterránea, sonará a tópico, pero también. Además aquí no se come cerdo", explica la madrileña.

Entre lo que más les gusta está "el clima, ya que salir de Madrid a 10 grados y lloviendo y llegar aquí a 30 de temperatura se agradece", bromea Blanca. Y, lo que menos, que sólo las mujeres puedan ver fútbol femenino. "Si el mundo ya es complicado para una mujer, pues aquí, un poquito más. Que las mujeres vayan tan cubiertas es algo que todavía me cuesta de entender", dice Blanca.

Las tradiciones musulmanas afectan a la vestimenta. En Catar "hace calor, y siempre hay que estar pensando que ir con camiseta de tirantes y un pantalón corto quizá esté mal visto. Aquí no se usan bañadores y bikinis, las mujeres se bañan casi vestidas", explica la madrileña. Aunque "en comparación con otros países como Arabia Saudí, esta ciudad es mucho más abierta. Pero cuando llegue el Mundial 2022 tendrán que ser más permisivos y tolerantes si quieren que la gente esté contenta", apunta Gisella.

"Económicamente han hecho una inversión muy fuerte en esta Liga. Las instalaciones son buenas, y tienen cosas positivas. Por ejemplo, siempre hay una ambulancia en el campo para prevenir disgustos", agrega.

A pesar de la distancia, Gisella y Blanca no pierden detalle de lo que pasa en la Liga española. La primera, culé acérrima, sostiene que "aquí todo el mundo es del Barça, se vuelven locos y llenan las cafeterías para ver sus partidos". Y Blanca, 'merengue', explica que "dentro de nuestro equipo tenemos 'piques' de este tipo, y más ahora que han habido las semifinales de la Champions, el chat del Whatsapp echa humo", bromea.

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