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Historia SPORT

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SEIS MESES EN LA CIUDAD ETERNA

Los 198 días del Guardiola "más anónimo" en Roma: "Tenía discusiones con Capello y no era fácil hacerlo"

Guardiola coincidió en la etapa final de su carrera con un jovencísimo De Rossi y un entrenador que estaba en las antípodas del 'cruyffismo'. Hablamos con varios periodistas italianos que recuerdan el breve paso de Pep por el Olímpico

Guardiola, en su etapa en la Roma

Guardiola, en su etapa en la Roma / J. FERRANDIZ / Sport

Dídac Peyret

Dídac Peyret

"¿Qué dorsal quiero? He pedido el 10 de Totti, pero no me lo dan". Cuando Guardiola fue presentado en Roma confirmó su fama de seductor. Era verano de 2002, lucía bronceado sorrentiniano y se ganaba a los periodistas con sus ocurrencias en un perfecto italiano. Su flechazo con el Brescia, a pesar de haber jugado solo 12 partidos por el positivo en nandrolona, hicieron que el presidente de la Roma, Franco Sensi, se encaprichara con él en contra de la opinión de Fabio Capello.

El técnico pidió a Davids y le trajeron a un símbolo del cruyffismo. Así empezó una historia torcida que empezó mal y acabó peor. "Estuvo seis meses y salió corriendo porque jugábamos a otra cosa. Yo veía que él en Roma no estaba en su mundo, andaba desorientado", recordaba De Rossi en 2018.

El ahora técnico italiano coincidió con Guardiola en aquella Roma. Pep vivía los últimos coletazos de su carrera; Daniele, era la gran promesa de la cantera que empezaba a sacar la cabeza. Los dos eran mediocentros pero representaban escuelas muy diferentes. De Rossi, que era muy del agrado de Capello, fue testigo de las discrepancias futbolísticas entre el de Santpedor y el técnico.

Guardiola sacó un aprendizaje muy valioso en su etapa con Capello

Guardiola sacó un aprendizaje muy valioso en su etapa con Capello / J. FERRANDIZ / Sport

"Tenía discusiones con Capello y créeme que no era sencillo tener discusiones con aquel Capello porque era como un sargento. Un tipo duro. Seguramente no se gustaban, pero no como personas, sino por tener ideas antagónicas sobre el fútbol. Fabio era más cercano a la vieja escuela italiana y Pep ya estaba en los últimos capítulos de su carrera y seguramente ya pensaba como un entrenador".

Francesco Olivo, corresponsal de La Vanguardia en Roma, recuerda las palabras del propio De Rossi sobre la influencia de Guardiola en aquellos meses. "De Rossi acababa de empezar y siempre ha dicho que aprendió mucho de entrenar con Pep por cómo se interesaba por el juego. Me acuerdo que luego le preguntaron a Guardiola por esto y bromeó con el asunto. Creo que dijo: 'Es un mentiroso porque yo llegué muy gordo a Roma. No podía aprender nada de mí'. Pero la realidad es que De Rossi recuerda muy bien aquellos meses con Pep en el equipo".  

Guardiola apenas jugó cuatro partidos de la Serie A y uno en la Champions particularmente incómodo: 0-3 ante el Madrid de Figo y Raúl en Roma. A pesar de ser una leyenda en Barcelona, Pep adoptó un perfil bajo en Roma y sus momentos de mayor felicidad los encontró en el Restaurante Pommidoro, su rincón favorito de la ciudad.

Guardiola, en su etapa en Roma

Guardiola, en su etapa en Roma / F. ZUERAS / Sport

El periodista romano Francesco Canale, excorresponsal de Sky Sport Italia, resume la decepcionante experiencia de Pep en la Roma. "Fue una temporada en general desafortunada porque fue la última temporada de Capello. Quería fichar a Davids, pero le trajeron a un mediocentro posicional y cruyffista, que no pintaba nada a nivel táctico con Capello. Por eso cuando tuvo la oportunidad de irse al Brescia con Carlo Mazzone no se lo pensó. Ahí estaban Pirlo, Baggio y Luca Toni", recuerda.

"Mazzone fue como un padre para Pep. Y siempre ha sido un técnico que apostaba por un juego más de posición. En esa época en Italia se consideraba que era un estilo aburrido porque se jugaba más vertical, pero ahí que encajaba Pep. En la Roma fueron seis meses un poco anónimos de Guardiola".

"Tuve la suerte de ser entrenado por Capello"

A pesar de la falta de química futbolística con Capello, Guardiola pondría en valor en 2006 su etapa en la Roma con un artículo en El País. "Tuve la suerte de ser entrenado por Fabio Capello", empieza diciendo. "Un día nos dijo que en un mundo donde nadie se atreve a tomar decisiones él las toma.Y que eso era lo que mejor sabía hacer. Y las tomaba en función de lo que sentía. De cómo entendía su fútbol".

Capello, durante su etapa en la Roma

Capello, durante su etapa en la Roma / FILIPPO MONTEFORTE / EPA

En el texto, deja entrever que ve el fútbol de manera diferente pero también saca un aprendizaje de todo aquello. "En mis primeros días oía que el repetía una y otra vez que o se dejaba de lanzar pelotazos y se empezaba a jugar como lo hacían los españoles o nunca más el país de la pizza y hoy de Moggi volvería a ganar nada. Fue en las primeras semanas. Y en las siguientes. Pero no más. ¿Hasta cuándo duró el mensaje? Hasta las primeras derrotas. El lugar donde se ponen a prueba las convicciones. No hay otro. En ese momento, Fabio Capello empezó a tomar decisiones (lo hace como nadie) y a tomarlas como él las siente. Como él siente el fútbol. A la manera que le ha convertido en el entrenador que más ha ganado en Italia. El entrenador vincente".

Pep recodaba que los italianos han ganado todo con el palla lunga e pedalare (pelotazo y a correr) y que Capello representaba esa cultura. De aquella experiencia sacaría uno de las grandes máximas de su carrera: lo único a lo que no puede renunciar un entrenador es al fútbol que siente. De otro modo los jugadores no te seguirán.