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El fútbol femenino entra en una nueva era: el negocio de los agentes se dispara

El último informe de la FIFA confirma el salto definitivo del fútbol femenino hacia un mercado más profesional, con más dinero, más operaciones y nuevos líderes globales

El Spotify Camp Nou vibra con el Barça femenino y su reina Alexia Putellas

El Spotify Camp Nou vibra con el Barça femenino y su reina Alexia Putellas / Enric Fontcuberta / EFE

Jordi Pérez de Arenaza

Jordi Pérez de Arenaza

El crecimiento del fútbol femenino ya no se explica solo desde lo deportivo. Poco a poco, el negocio que lo rodea empieza a coger forma propia, y el papel de los agentes es una de las señales más claras. El último informe de la FIFA confirma que 2025 no fue un año más, sino un punto de inflexión en cómo se mueve el mercado.

Hasta hace poco, la intermediación era algo bastante puntual en el fútbol femenino. Hoy ya no. Los clubes gastaron más de 6.200 millones de dólares en servicios de agentes, una cifra que impresiona no solo por su tamaño, sino por la velocidad a la que ha crecido. En apenas cuatro años, el salto ha sido enorme, lo que indica que los clubes están adoptando dinámicas mucho más profesionales y cercanas a las del fútbol masculino.

Ese cambio también se nota en la actividad. Las transferencias internacionales con participación de agentes de club aumentaron con fuerza hasta rozar las 300 operaciones en 2025. Detrás de ese dato hay una tendencia clara: los clubes, especialmente los compradores, están recurriendo cada vez más a intermediarios para cerrar fichajes. Ya no es algo excepcional, empieza a ser parte del proceso habitual.

Cuando se observa quién está moviendo ese mercado, aparecen varios focos bien definidos. Italia destaca por volumen de operaciones, lo que sugiere una presencia muy activa en negociaciones. Sin embargo, no siempre quien más participa es quien más gana. Francia, por ejemplo, lidera en ingresos generados por agentes de club, lo que apunta a una posición más fuerte en traspasos de mayor valor. Reino Unido también se mantiene como uno de los grandes actores, tanto en actividad como en influencia.

Pero el fenómeno no se limita a los clubes. En el lado de las jugadoras, el uso de agentes está aún más extendido en proporción. Más de una de cada cuatro transferencias internacionales en 2025 contó con representación de la futbolista, un porcentaje que incluso supera al del fútbol masculino. Es un dato relevante porque refleja que las jugadoras están incorporando rápidamente herramientas habituales en mercados más maduros.

Estructuras muy profesionalizadas

Además, hay países donde este proceso está especialmente avanzado. Japón lidera el uso de agentes entre sus futbolistas, seguido muy de cerca por Reino Unido y Australia. También destacan Países Bajos y Noruega. En todos estos casos, se percibe un patrón común: ligas en crecimiento, talento exportable y estructuras cada vez más profesionalizadas.

Si se cambia la perspectiva y se analiza de dónde son los agentes que representan a esas jugadoras, vuelve a aparecer un grupo bastante reconocible. Reino Unido encabeza la lista con claridad, mientras que Estados Unidos y Francia consolidan su peso dentro de la red global de representación. Es, en el fondo, un ecosistema que empieza a concentrar influencia en determinados países.

La foto general deja una idea bastante clara. El fútbol femenino sigue lejos del masculino en volumen económico, pero ya ha entrado en una fase distinta. El mercado se está ordenando, los intermediarios ganan protagonismo y empiezan a consolidarse centros de poder. Más que una promesa de futuro, es una transformación que ya está en marcha.