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“No es Jonatan contra Pere”: de compartir banquillo a disputarse la Champions

Jonatan Giráldez y Pere Romeu volverán a verse las caras dos años después de conquistar juntos la Champions de Bilbao tras una transición única en el banquillo azulgrana

Pere Romeu y Jonatan Giráldez se volverán a ver las caras en la final de la Champions

Pere Romeu y Jonatan Giráldez se volverán a ver las caras en la final de la Champions / SPORT

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Maria Tikas

Maria Tikas

Oslo reunirá el sábado a dos entrenadores que conocen mejor que nadie el Barça campeón de Europa. Jonatan Giráldez y Pere Romeu volverán a cruzarse apenas dos años después de levantar juntos la Champions de Bilbao, aquella final de San Mamés que terminó de confirmar al conjunto azulgrana como la gran referencia del fútbol europeo tras derrotar por primera vez al Olympique de Lyon.

Entonces compartían banquillo. Jonatan era el líder visible del proyecto y Pere Romeu una de las figuras de máxima importancia dentro del cuerpo técnico. Ahora estarán frente a frente, cada uno defendiendo un escudo distinto, aunque ambos han querido rebajar durante toda la semana cualquier lectura excesivamente personal alrededor de la final. “No es un entrenador contra otro. Esto no es Jonatan contra Pere, son dos grandes equipos con sus futbolistas”, insistió Romeu durante el media day organizado por el Barça. Una idea que Giráldez también comparte y que ambos han repetido en la previa de una final inevitablemente marcada por el reencuentro.

La historia entre ambos empezó en verano de 2021. Jonatan acababa de asumir el relevo de Lluís Cortés y decidió incorporar a Pere Romeu a su staff técnico. Durante tres temporadas trabajaron codo con codo en una de las etapas más exitosas de la historia del club: dos Champions, múltiples títulos nacionales y el primer póquer del Barça, culminado precisamente con aquella final de Bilbao en mayo de 2024.

Una transición poco habitual

Sin embargo, aquella última temporada juntos tuvo un contexto poco habitual. En diciembre de 2023, Jonatan comunicó que no renovaría con el club al finalizar el curso. El anuncio se precipitó después de que la noticia apareciera en los medios incluso antes de que pudiera comunicarla personalmente al equipo. Un par de meses después, el Barça decidió apostar por Pere Romeu como sucesor en el banquillo.

Durante varios meses convivieron el entrenador saliente y el futuro técnico azulgrana. Una situación delicada que, pese a todo, ambos siempre han definido como una transición sana. Pere quiso mantenerse en un discreto segundo plano para no alterar dinámicas dentro del vestuario ni generar ruido alrededor del grupo, mientras Jonatan siguió "dándole el protagonismo que creía que tenía que tener dentro del cuerpo técnico" y el catalán participaba activamente en la planificación deportiva del siguiente curso.

Dos años después, el fútbol ha querido volver a cruzarlos en el escenario más grande posible. Tras una breve etapa en Estados Unidos al frente del Washington Spirit, Giráldez aterrizó el pasado verano en el Lyon, precisamente el gran rival histórico del Barça en Europa. Y ahora será él quien intente impedir la cuarta Champions azulgrana.

Jonatan Giráldez junto a sus asistentes, Rafel Navarro y Pere Romeu, con la Champions de Bilbao

Jonatan Giráldez junto a sus asistentes, Rafel Navarro y Pere Romeu, con la Champions de Bilbao / FCB

Elogios

El técnico gallego, eso sí, no escatimó elogios hacia el trabajo realizado por Romeu durante su primera temporada al mando del equipo. “Han hecho un trabajo perfecto. Han ganado finales, han llegado a la final de la Champions y además lo han hecho con gente del filial y gestionando un relevo generacional”, destacó. “Los éxitos hablan por sí solos”. Giráldez también explicó que, aunque reconoce muchas similitudes en la identidad del Barça, el equipo actual ya tiene matices distintos al que él dirigía. “Ahora tienen a Ewa Pajor y nosotras no teníamos una ‘9’. El último año jugamos con Mariona. Los perfiles cambian y eso modifica ciertas cosas del juego”, analizó.

Romeu también quiso marcar diferencias respecto a aquella etapa compartida. “Nos conocemos y hemos trabajado juntos, sí. Pero si sigues siempre la misma línea, te estancas”, explicó. “El Jona de hace dos años no es el mismo y el Pere de hoy tampoco. Ahora somos entrenadores completamente distintos”.

El actual técnico azulgrana llega a Oslo reforzado por una temporada donde el Barça ha vuelto a dominar en España y ha alcanzado otra final continental manteniendo una identidad muy reconocible. “Hemos encontrado el equilibrio emocional, competitivo y futbolístico”, resumió. Romeu insiste en que el equipo no cambiará su manera de jugar por mucho que enfrente esté el Lyon. “Nuestro juego nos ha llevado hasta aquí”.

Giráldez y su mensaje "manipulado" en la despedida

Mientras tanto, Giráldez también aprovechó la previa para mostrarse molesto por algunas interpretaciones surgidas tras su salida del Barça. El entrenador quiso aclarar unas declaraciones pronunciadas el día de su despedida y que, según considera, fueron tergiversadas. “Yo nunca dije que me iba para no volver a competir nunva contra el Barça”, explicó. “La pregunta era sobre mi próximo equipo y respondí que, en ese momento, para mí era importante irme a un club que no compitiese contra el Barça. Pero se omitió parte del contexto y se cogió solo un titular, incluso se manipuló, y es vuestro trabajo [de los periodistas] velar para que se sepa qué se dijo en esa rueda de prensa”.

El gallego lamentó cómo se interpretaron aquellas palabras y defendió que siempre intentó expresarse con claridad. “Hace cinco o seis años el fútbol femenino era un entorno más limpio”, reflexionó. “Mi trabajo es entrenar, pero creo que es importante explicar las cosas tal y como se dijeron”.

Más allá del pasado compartido, ambos coinciden en algo esencial: la final del sábado se decidirá por detalles. Romeu define al Lyon como un equipo “vertical, físico y agresivo en transición”, mientras Giráldez considera que el Barça mantiene un perfil “más técnico” y dominador con balón. Se conocen perfectamente. Saben cómo piensa el otro, qué mecanismos puede activar y cómo preparar partidos de este nivel. Pero los dos rechazan convertir Oslo en una batalla personal. Porque, aunque el destino los haya vuelto a cruzar, la final de la Champions será mucho más que un duelo de banquillos