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Fútbol catalán

Sabadell se reencuentra con la Copa diez años después y el Sant Andreu espera otra noche mágica

Con cerca de 6.000 entradas vendidas, la ciudad se prepara para recibir al Deportivo de La Coruña, líder sólido de la Segunda División

El equipo de Ferran Costa afronta el encuentro tras encajar su primera derrota del curso

El Sant Andreu vuelve a colgar el cartel de ‘No hay billetes’ para una noche de Copa

La ilusión desborda el Narcís Sala ante la visita del Celta mientras Pau Salvans y Marcos Mendes se caen de la convocatoria por lesión

La afición llenará la Nova Creu Alta

La afición llenará la Nova Creu Alta / @CESabadell

SPORT.es

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El Estadi Creu Alta vuelve a vestirse de Copa del Rey una década después y Sabadell respira una atmósfera de regreso grande. Cerca de 6.000 entradas ya han sido vendidas para un duelo que, más allá del fútbol, recupera un vínculo emocional con la competición. El CE Sabadell recibirá a un Deportivo de La Coruña en pleno estado de forma: líder de Segunda División, cinco victorias ligueras consecutivas y una solvencia que lo sitúa entre los máximos aspirantes al ascenso. El reencuentro con la Copa llega justo después del primer tropiezo arlequinado de la temporada, la derrota ante Europa (2-0) en el Nou Sardenya, pero el vestuario descarta cualquier tipo de abatimiento. Rodrigo Escudero, referencia ofensiva y uno de los hombres que ha ganado peso con Ferran Costa, lo resume con claridad: “Los ánimos están bien. Hemos retrasado al máximo esta derrota, pero forma parte del deporte. Lo asumimos con naturalidad. El cansancio no se notará”.

El duelo, además de deportivo, tiene carga simbólica. Sabadell regresa a una competición que históricamente le ha permitido disfrutar de noches grandes y que ahora llega con un rival que, pese a su jerarquía, despierta la ilusión de una gesta. El Deportivo no solo llega como favorito por categoría: exhibió autoridad en la eliminatoria anterior ante el Sámano (1-5) y viene de ganar por 0-2 en Albacete, con gol de otro viejo conocido de la Creu Alta, Stoichkov. Sobre su enfoque, Escudero no alberga dudas: “Un equipo como el Deportivo no vendrá a cumplir expediente. Vendrán a ganar, estamos seguros”.

En Sabadell se espera un encuentro de ritmo alto, exigencia competitiva y espacio para reivindicaciones individuales. Ferran Costa, que ha apostado por un bloque reconocible en liga, tendrá que medir cargas sin renunciar a la ambición de la Copa. El delantero de Simancas ve el choque como una oportunidad para afirmarse ante un escenario superior, con la grada empujando y el rival exigido. “Será un día bonito. Todos queremos jugar partidos así”, señala. El premio añadido no pasa desapercibido: si el Sabadell supera la eliminatoria, el Creu Alta podría recibir a un Primera División en la siguiente ronda. La Copa vuelve diez años después y lo hace cargada de expectativa, en una ciudad que aspira a algo más que una noche grande: un impulso competitivo que marque la temporada.

La magia del Narcís Sala

El Narcís Sala volverá a ser un hervidero. El Sant Andreu ha agotado todas las entradas disponibles para el partido de Copa del Rey de este jueves ante el RC Celta, confirmando la tendencia de una afición que se ha acostumbrado a responder cuando el equipo reclama fechas de grandeza. Las taquillas cerradas son más que un indicador de demanda: hablan de un vínculo sólido entre equipo y barrio, y del deseo compartido de vivir otra noche de memoria colectiva.

En lo deportivo, la previa llega condicionada por una mala noticia. Las pruebas médicas realizadas a Pau Salvans han confirmado una lesión en el aductor que lo descartará para el duelo copero. La evolución marcará cuándo podrá reaparecer. Tampoco estará Marcos Mendes, lo que obliga a Natxo González a ajustar su plan ofensivo ante un rival de Primera División. La ausencia del ‘9’ obliga a mirar a Pau Darbra, que en sala de prensa quiso equilibrar la narrativa: “El partido de Copa es importante, pero lo más valioso es la Liga. Nos lo tomamos con mucha ilusión, pero el partido más importante es el del domingo”. La frase resume un pensamiento compartido puertas adentro: el prestigio de la Copa convive con el pragmatismo del calendario.

Natxo González, por su parte, explicó el enfoque con sinceridad. El empate liguero dejó un poso incómodo en el cuerpo técnico y el torneo del KO se presenta como una oportunidad para resetear la imagen: “Venimos del regusto amargo del último partido liguero. Es una oportunidad para hacernos ver a nosotros y también a la gente que Sant Andreu no es el del pasado domingo”, subrayó. El mensaje no es solo motivacional: también encierra la intención de competir, mostrar identidad y medir a un Celta que, pese a sus turbulencias en Primera, llegará con un plantel plagado de talento superior.

El contexto histórico añade un matiz especial. El 7 de diciembre de 1975, en Segunda División, el Sant Andreu derrotó al Celta 2-0 con tantos de Tovar y Paquito. Es el único antecedente oficial del duelo en el Narcís Sala. Casi medio siglo después, aquel registro adquiere valor simbólico: el pequeño recuerda que ya fue capaz de tumbar al grande. El barrio, el club y los veteranos del estadio evocan aquel marcador como un recordatorio de que la Copa está hecha de noches improbable.

Con la grada llena, el escenario está preparado para otro episodio emocional. Sant Andreu no es ajeno a vivir eliminatorias que trascienden su categoría: Copa Federación, ascensos frustrados, rondas intensas. Pero este jueves representa algo distinto. El cartel agotado es un logro logístico; la expectativa, un retrato de comunidad. El equipo quiere reivindicarse tras el tropiezo en liga; la afición quiere creerse protagonista. Más allá del resultado, el Narcís Sala se ha asegurado lo que persigue cualquier campo modesto en Copa: que el partido sea un acontecimiento, no un trámite.