Palanca también fue la palabra de moda en el verano de 1982

Palanca también fue la palabra de moda en el verano de 1982

Santi Palanca
Santi Palanca | sport
EFE

Santi Palanca llegó al Espanyol y su cromo se convirtió en mito por la dificultad para encontrarlo

Su hijo Miguel llegó a debutar con el Real Madrid en un clásico en el Camp Nou

Al exfutbolista andaluz Santiago Palanca se le "dibuja una sonrisa en la cara cada vez que" el presidente del Barcelona, "(Joan) Laporta habla de palancas", la que sin duda es la palabra del verano de 2022 igual que lo fue, por motivos completamente distintos, hace ahora cuarenta años.

Palanca, que ha sido profesor de Educación Física durante 30 años en Tarragona y que ahora comenta para una emisora de radio los partidos del Nàstic, cree que las palancas de Laporta son "una apuesta por algo imaginativo para potenciar a un gran club" como el Barcelona, ha manifestado a Efe el exfutbolista.

El suyo, entonces un delantero que acababa de llegar al Espanyol procedente del Gimnàstic de Tarragona, fue el cromo más complicado de conseguir para completar el álbum de la Liga 82/83 de Ediciones Este, en el que tuvo "el honor de compartir las páginas de 'últimos fichajes' con Maradona, Mágico González o N'Kono, entre otros".

"El de la temporada 82/83 fui mi primer cromo. En Segunda y Segunda B, no había estampas. Recuerdo que el día que se hizo oficial mi fichaje por el Espanyol compartí portada en Mundo Deportivo con Tahamata, del Standard de Lieja, que sonaba para firmar por el Barcelona", ha señalado el cordobés.

"Hace unos años también fue noticia cuando mi hijo (Miguel) debutó con el Real Madrid contra el Barcelona en el Camp Nou. Tuvo una oportunidad que detuvo Víctor Valdés de haberle dado un signo diferente a un partido que luego decidió Messi", ha añadido Palanca, nacido en Lucena pero que se ha "considerado siempre de Puente Genil".

Palanca "no recordaba" que su cromo "hubiera sido el más complicado de la colección de esa temporada", la primera de las tres en las que militó en el conjunto perico, donde tuvo "la suerte de cambiar la camiseta con Maradona en un derbi", una zamarra "que acabó en Londres tras una subasta solidaria".