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FÚTBOL CATALÁN

Oscar Sanz desata un delirio necesario en el 96'

El tanto se hizo esperar hasta el sexto minuto del descuento

El Sevilla Atlético consiguió empatar al inicio de la reanudación

La alegría de los de Pablo Alfaro

La alegría de los de Pablo Alfaro / Nàstic Tarragona

Isaac Fandos

La épica, el orgullo, e incluso los más creyentes, podrían pensar en la fe. Sea como fuere, el Nàstic debía aferrarse a cualquier cosa cuando pasaban cinco minutos del añadido y veía que dos puntos volaban lejos del Nou Estadi. Fue entonces cuando Óscar Sanz reventó todos los holter (ahora sería la aplicación de frecuencia cardíaca del reloj inteligente de turno) con un tanto que desató la locura. 

La igualdad fue tónica dominante especialmente en la primera mitad. La tensión se palpaba en el ambiente y nadie quería dar un paso en falso que pudiera resultar definitivo. 

Las ocasiones brillaban por su ausencia, hasta que antes del descanso, la suerte -la que tantas veces le ha dado la espalda al Nàstic en los últimos años- decidió que hoy quería ser grana. Un servicio por la banda lo desvió el visitante David López sobre su propia portería, imposible para Loren.

En la segunda mitad, el filial sevillista reaccionó y consiguió poner las tablas en el marcador gracias a un tanto tempranero de Costa.

El ambiente se enrareció y tanto el público como el equipo sabían que el empate no servía: era ganar o morir. 

El tiempo se consumía como arena resbalando entre los dedos, y cuando la agonía ya parecía definitiva, llegó el éxtasis. Jaume Jardí asistió, y Óscar Sanz apareció para rematar con la testa y desatar una locura que permite al Nàstic afrontar con optimismo las últimas tres jornadas.

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