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Fútbol catalán

El Nàstic entra en barrena

El conjunto grana encadena su tercera derrota ante un Teruel con diez hombres

Sale del Nou Estadi bajo el estruendo de la protesta social y el drama de las lesiones

Marcos Baselga

Marcos Baselga / @NASTICTARRAGONA

SPORT.es

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El regreso al Nou Estadi Costa Daurada tras un mes de exilio no fue el bálsamo esperado, sino un espejo deformante que devolvió la imagen de un equipo en crisis de nervios. Perder 0-1 ante un CD Teruel que resistió 55 minutos con un hombre menos no es solo un tropiezo deportivo; es la confirmación de que el proyecto de Cristóbal Parralo ha entrado en un limbo peligroso, donde el buen fútbol de antaño parece ya un recuerdo sepia.

El partido fue un calvario de principio a fin, marcado por la fragilidad física. Antes de que el fútbol dictara sentencia, el infortunio se cebó con Álvaro G., cuya rodilla cedió en un mal gesto que dejó en silencio al estadio. La camilla, que volvería a aparecer más tarde para llevarse a un Christos Almpanis conmocionado tras perder el conocimiento, fue el símbolo de una tarde aciaga.

El guion pareció aliarse con el Nàstic cuando, en el minuto 27, Nico Van Rijn vio la roja directa por derribar a Álvaro cuando encaraba la gloria. Con una hora por delante y superioridad numérica, el Nou Estadi se preparó para el asedio. Pero este Nàstic es un equipo que se asfixia en la abundancia. Baselga rozó el gol de cabeza, el VAR ignoró las súplicas de un penalti y, justo cuando el descanso asomaba, llegó el mazo. A. Rodríguez cazó un balón en la nada, armó un zurdazo desde tres cuartos de campo y batió a Rebollo. El 0-1 cayó como un bloque de granito sobre la moral tarraconense.

La segunda mitad fue un ejercicio de impotencia. Parralo movió el banco, buscó el desequilibrio de Cedric y la frescura de los canteranos, pero el Teruel, replegado en un ejercicio de supervivencia numantina, se sintió cómodo en el caos local. El Nàstic tuvo el balón, tuvo la intención, pero careció de la clarividencia que distingue a los aspirantes de los figurantes.

A medida que el reloj devoraba los diez minutos de añadido —prolongados por el susto de Almpanis, que dejó a sus compañeros impactados sobre el verde—, el foco se desplazó del césped al palco. Los casi 7.000 espectadores que acudieron a la cita no esperaron al pitido final para dictar sentencia. Los cánticos de "directiva dimisión" resonaron con una fuerza que no se escuchaba en Tarragona desde hacía tiempo.

El Nàstic ya no es aquel equipo que arrolló al Cartagena; es un grupo que ha ido hacia atrás, que se ha vuelto previsible y blando. La derrota le condena a la zona media-baja, pero lo que de verdad inquieta en la capital tarraconense no es la tabla, sino la sensación de vacío. El equipo de Parralo se ha quedado sin brújula y, lo que es peor, parece haber perdido la fe en su propio camino.

FICHA TÉCNICA

Gimnàstic: Rebollo; Camus,  Álvaro García (Pujol, 16'), Alba, Moi Delgado (Cedric, 46'); Pau Martínez (Almpanis, 62' (Subirats, 81'), Óscar Sanz, Montalvo, Jaume Jardí; Álex Jiménez (Cabezas, 73') y Baselga.

Teruel:Rubén Gálvez; Joseda, Van Rijn, Abraham, Royo; Relu, Rodríguez, Albisua; Traoré (Fonda, 63'), Merencio (Hugo Redón, 63') y Goyo (Padilla, 78').

Gol: 0-1 (45'+3): Rodríguez.

Árbitro: Fernando Bueno, colegio madrileño. Amarilla a Alba; Fonda. Roja a Van Rijn (33’).

Campo: Nou Estadi.6.922 espectadores.

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