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Fútbol catalán

El gol esquiva al Lleida

El equipo ilerdense se ha quedado sin marcar en 15 partidos oficiales en lo que va de temporada, incluyendo Tercera Federación y la Copa Catalunya

Solo 18 goles marcados en 31 jornadas disputadas

Psu Russo, delantero del Lleida

Psu Russo, delantero del Lleida / @LleidaCF

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Con solo 18 goles en 31 jornadas, el equipo de Jordi Cortés firma registros de mínimos históricos mientras la salvación es ya una utopía. La sequía en la capital del Segre ha dejado de ser una simple mala racha para convertirse en una realidad dramática. El Lleida CF, hundido en la última posición de la tabla, afronta el tramo final de la temporada con un lastre que parece insalvable: la incapacidad absoluta de ver portería. Los números no mienten y resultan desoladores para la entidad: apenas 18 goles a favor tras 31 jornadas disputadas.

Para poner en perspectiva la magnitud de esta crisis ofensiva, basta con mirar al resto de la categoría y comparar el rendimiento. El UE Vic, que es el siguiente equipo con menos acierto de toda la liga, suma 29 tantos; es decir, once más que un Lleida que promedia la paupérrima cifra de 0,58 goles por encuentro. Es casi imposible sostener la categoría cuando la estadística dice que el equipo necesita casi dos partidos enteros para marcar un gol.

El análisis del curso muestra un encefalograma plano en el ataque blanquiazul. Desde que arrancó la competición en septiembre con una derrota por la mínima ante el Can Vidalet, el grupo ha encadenado desiertos realizadores. Solo Pau Russo, con seis tantos, ha aportado algo de luz en una delantera donde hombres llamados a ser referentes, como Jorge Revert o Fran Magno, han naufragado.

La solidez de Alejandro Satoca bajo palos, el jugador con más minutos de la plantilla (2.790’), no ha sido suficiente para compensar el vacío. Ni siquiera el breve oasis de enero, con victorias ante el Mollerussa y L’Escala, sirvió para cambiar la dinámica.

"Es duro tener al equipo donde lo tenemos, cuando queríamos que hubiera ido mucho mejor", confesaba un Jordi Cortés roto tras el último partido. El técnico, entre lágrimas, reflejaba la impotencia de un vestuario que ve cómo el descenso se convierte en una sentencia firme. "Lo estamos luchando y lo seguiremos luchando", prometió el míster, aunque la realidad matemática dicta que, sin goles, el camino hacia el abismo de la Regional es ya una ruta sin retorno para el conjunto ilerdense.