Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Fútbol catalán

El Europa reivindica el regreso al Nou Sardenya: "Nos perjudica a nivel deportivo, social y económico"

El Europa califica de "inviable" seguir en Can Dragó y exige el regreso a Gràcia para evitar un colapso económico y social

En un contundente comunicado, la Junta Directiva del club graciense ha roto su silencio para denunciar una situación que consideran "insostenible"

El Nou Sardenya, estadio del Europa

El Nou Sardenya, estadio del Europa / SPORT

SPORT.es

SPORT.es

El CE Europa ha plantado cara a los despachos. A través de un contundente comunicado, la Junta Directiva del club graciense ha roto su silencio para denunciar una situación que consideran "insostenible": el exilio forzado en Can Dragó. Lo que comenzó en enero como una solución de emergencia para cumplir con la estricta normativa de la Primera Federación —que exige césped natural— se ha convertido en una soga económica que amenaza la viabilidad futura de la entidad. Para el Europa, el balance de estos meses es devastador; no solo se ha perdido el factor ambiental de su feudo, sino que el traslado ha supuesto un agujero en las arcas que el club no está dispuesto a prolongar ni una jornada más tras el cierre de este curso.

"Continuar en Can Dragó es inviable", sentencia el club, subrayando que el modelo actual les "expulsa" de su territorio natural, la Vila de Gràcia. El impacto no es solo financiero, con costes de alquiler y logística inasumibles, sino también social, al enfriar el vínculo con una afición que siente el Nou Sardenya como su verdadera casa. Por ello, el club ya trabaja en la planificación del próximo año con un único objetivo: la vuelta a casa. Para lograrlo, la entidad tiende la mano a las instituciones para explorar todas las vías, incluida la posibilidad de instalar césped natural en el Nou Sardenya, siempre que se garantice la sostenibilidad del proyecto.

La crítica a la Federación es frontal. El club califica la normativa del césped como "injusta, desproporcionada y perjudicial", argumentando que no responde a criterios deportivos reales, motivo por el cual ya se encuentra impugnada en los tribunales. El Europa se niega a aceptar un fútbol que castigue la identidad de barrio y la economía de los clubes modestos que logran el éxito en el campo. "Defenderemos nuestro estadio y nuestra villa hasta el final", concluye el texto. La hoja de ruta es clara: el equipo no contempla otro escenario que no sea volver a ver la silueta de Gràcia desde el verde, cerrando un exilio que nunca debió ser definitivo.