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Hace 18 años que el padre Joaquín realiza una labor social muy reconocida y querida en este barrio humilde de la capital del Segrià
Hace 18 años que el padre Joaquín realiza una labor social muy reconocida y querida en este barrio humilde de la capital del Segrià | Sergi Capdevila

Sergi Capdevila

Hay historias con gancho, historias entrañables, historias dramáticas. Y luego está la del Padre Joaquín Pina. Este religioso, que pertenece a la Orden de la Merced y que oficia en la Parroquia del barrio de la Mariola de Lleida, hace siete años que entrena al Gardeny, equipo que milita en el grupo 13 de Tercera Catalana. El Padre Joaquín hace 18 años que realiza una labor social muy reconocida y querida en este barrio humilde de la capital del Segrià.

Una noticia, sin embargo, ha sacudido la tranquilidad de los habitantes de la Mariola, que recientemente han sabido que el Padre Joaquín será trasladado a la localidad alicantina de Elche por su orden. Sin prácticamente tiempo para despedirse, Pina dejará las tierras de Lleida a finales de este mes para cumplir lo que se le ha encomendado. Es por ello que el barrio y la gente de su entorno se han movilizado para intentar que el Padre Joaquín no se vaya y deje huérfanos a todos aquellos jóvenes a los que tanto ha ayudado y para quienes tanto significa. "Debemos hacer todo lo que está en nuestras manos para que se quede", comentan dos de los impulsores de la iniciativa que surgió en el barrio en cuanto se supo la noticia y que en sólo unas horas recibió más de 1.000 firmas. "Me llena muchísimo el ver como tanta gente lucha para que me pueda quedar en el barrio. Significa muchísimo para mí porque yo también he cogido mucho cariño a todos y evidentemente es duro después de 18 años tener que marcharse, pero no debo olvidar que yo me debo a mi Orden y tengo que acatar las decisiones que se imponen ", asegura el Padre, que, eso sí, no se detiene ni un momento pensando en su marcha y continúa haciendo su trabajo en el Gardeny como siempre. Es entrañable ver cómo persigue a los más pequeños para que le lleven la documentación para poder hacerles la ficha a pesar de saber que en menos de una semana deberá tener las maletas hechas.

16 años hace ya que lleva las riendas del Gardeny, primero encargándose de las categorías inferiores y después al frente de un equipo amateur que acaba de dar el salto a Tercera Catalana. Los jugadores son también uno de los grandes damnificados de la marcha del Padre Joaquín ya que su vida deportiva más reciente está ligada a sus consignas y aportaciones tácticas. "Se nos hace muy duro asumir que el Padre tenga que marchar, durísimo. Tenemos un vestuario muy unido y todo es gracias a él. Es un hombre de fútbol y que ha hecho mucho por el club ", nos comenta uno de los futbolistas de la primera plantilla. Lejos de los prejuicios y estereotipos que no suelen enlazar a un hombre religioso con tareas deportivas, Pina reconoce su pasión por este deporte: "Siempre he sido un enamorado del fútbol. Desde mi infancia en Teruel (es aragonés y del Zaragoza) que lo sigo y que intento estar ligado a él. En Valencia me saqué los dos primeros niveles de entrenador y ya me involucré en proyectos deportivos. Aquí en Lleida hace 16 años que colaboro con el Gardeny y la verdad es que me apasiona".

En el Municipal de Gardeny la noticia ha caído como una losa. Joaquín es el alma de la entidad, lleva todos los temas burocráticos y de oficina y sólo hay que estar un rato por los alrededores del campo para ver el enorme aprecio que le tiene todo el mundo. "Ha sido un golpe muy duro. Él ha hecho tanto por este club que ahora mismo me cuesta imaginarme el Gardeny sin el Padre. Ojalá su sucesor se implique la mitad de como lo ha hecho él, pero su marcha será complicada de superar. Todavía tenemos fe de que pueda haber un giro en la situación y se pueda quedar, pero sabemos que es muy complicado ", afirma el encargado del bar del Municipal.

Como decíamos anteriormente, Pina ha llevado a cabo muchas iniciativas desde su llegada a la Mariola. La Parroquia de los Mercedarios cuenta con un equipo propio de voley femenino y, además, organiza todos los veranos un equipo que juega torneos de fútbol en toda Europa. "Aquí no hay tiempo que perder. Hay mucha gente que necesita nuestra ayuda y es por ello que siempre intento estar donde pueda ser útil: recogiendo y repartiendo cajas de comida, con los chicos en el campo... Toda ayuda es poca ", admite Pina, que no para de saludar a gente mientras paseamos por los alrededores de la Parroquia, su 'cuartel general' y donde duerme. Se marche o se quede, la tarea y el legado del Padre Joaquín seguro que quedan grabados en la memoria de los habitantes de la Mariola para toda la vida.

APOYO EN LAS REDES SOCIALES

El impacto de la marcha del Padre Joaquín ha llegado incluso a las redes sociales. Las iniciativas han sido multitudinarias e incluso en Facebook podemos encontrar una página dedicada a dar a conocer su historia y a recibir apoyo. 'Necesitamos que el Padre Joaquín Pina se quede en Lleida’ informa de las últimas novedades y los puntos de recogida de firmas. También se ha abierto una plataforma en el portal 'Change.org'.

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