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'Kily' González: "Tenía la barba de un náufrago, muchos días no quería ni salir del cuarto"

El argentino jugó en Valencia e Inter

Fue parte de la selección de su país

El Kily Gonzáles fue figura en Valencia e Inter de Milán
El Kily Gonzáles fue figura en Valencia e Inter de Milán. (EFE) | sport

El argentino que tuvo una gran paso por el Valencia e Inter está comenzando su carrera como entrenador en Rosario Central. Sin embargo, los últimos años el jugador pasó por un calvario entre una lesión grave y sufrir los efectos del retiro

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En una entrevista que dio a La Nación de Argentina, el exvolante habló de una lesión que tuvo en la cual sufrió rotura de cruzado, la cabeza de peroné y la fascia lata en un partido entre exfutbolistas que fue parte de un cuadrangular en Perú. 

“Cuando me retiré, y de la manera que me retiré, fueron años difíciles, negros. Años en los que no podía asimilar ni aceptar el final que tuve como jugador de fútbol, en mi casa, en mi club”, confesó. 

No fue fácil

Un jugador de la talla de González sufrió mucho durante esa época y estaba deprimido ya que no tenía algo que había estado haciendo por más de 20 años a nivel profesional. Pero en los últimos meses, ha mejorado mucho y tiene un aire nuevo. 

En la entrevista, González habló de su depresión: “Fueron cuatro años, tenía la barba de un náufrago, muchos días no quería ni salir del cuarto. Me dormía a las 4 de la mañana, me despertaba al mediodía siguiente, un desastre. Dejé de jugar y automáticamente empecé a abandonarme, a castigarme de alguna manera”.

Todo empieza a mejorar

“Ahora estoy bien porque me siento ocupado como técnico de la Reserva de Central. Ese es el gran problema de los exjugadores,” admitió. 

“Renegaba de entregarme a algún psicólogo, solo con el tiempo lo acepté y me ayudó bastante. Había perdido la autoestima”, continuó el ahora técnico de la reserva canalla.

Kily dijo que todo eso lo tuvo que hacer por su familia. “Llegó un momento que yo estaba enojado con el mundo y me la agarraba con los que estaban a mi lado. Llegué a odiar el fútbol, estuve entre dos y tres años sin ir a la cancha de Central, no lo podía ver a Central. Después de casi tres años empecé a hacer boxeo, y al menos ese era un espacio para liberar mi rabia”, finalizó.

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