Andy Murray, un número uno 'maestro'

Andy Murray, con el trofeo de maestro en sus manos... recibió después el de número uno
Andy Murray, con el trofeo de maestro en sus manos... recibió después el de número uno | EFE

Andy Murray vivió este domingo "un día muy especial". Y es que del tirón ha logrado su primer título de 'maestro' finalizando por primera vez la temporada en el número uno del ranking mundial.

Neus Yerro

El ganador se lo llevaba todo en la final del Masters de Londres. La mejor final posible en la actualidad, la final que iba a decidir quién era el mejor de 2016. Y ese fue Andy, que se imponía por 6-3 y 6-4 en una hora y 42 minutos de juego a Novak Djokovic.

Murray salió con las ideas muy claras. Con la estrategia diáfana (apenas echó mano a esas notas que suele consultar durante los descansos). Tenía que dictar el ritmo, llevar la iniciativa, no dejar que el serbio estuviera cómodo.

Y la telaraña del escocés funcionó a la perfección. Novak se limitaba a aguantar, a esperar el error del rival… pero los fallos eran, mayoritariamente, suyos (al final del partido dobló la cifra: 30 por 15 de su rival). Su brazo no iba, sus golpes se quedaban cortos y no tenía la movilidad que le caracteriza. 

La combinación de todos esos factores le ofrecía menos oportunidades de atacar o, al menos, de ponerle las cosas más difíciles a Andy, de crearle algunas dudas y esperar a que los nervios, la tensión, hicieran el resto.

Pero Murray no ha llegado donde está porque sí. Y, con paso firme, se anotó el primer set y se colocó con ventaja de 4-1 y saque en el segundo.

Cuando Novak está con el agua al cuello es cuando da un paso adelante, cuando saca a relucir su vertiente más agresiva. Salió en ese momento, aprovechando también un pequeño bajón del británico.

Andy necesitaba un partido rápido por el desgaste de las últimas semanas (y de la propia competición ya que invirtió tres horas más que Novak en llegar a la final) y el despiste podía haberle costado un disgusto porque 'Nole' no suele rechazar esos regalos. Pero este Djokovic no es, para su desgracia, el de los seis primeros meses de la temporada.

Tras Roland Garros, bajón evidente del serbio, que se había mostrado intratable en el último año y medio. ¿Las causas? Haber alcanzado su objetivo de levantar el único 'grande' que faltaba en su palmarés, problemas personales y el desgaste propio del que está considerado como el hombre a batir semana tras semana.

Tímida y tardía reacción de Novak

Reaccionó Djokovic, sí. Pero ya era demasiado tarde. Porque al otro lado de la red estaba el hombre más 'enchufado' en esta recta final de año. Un hombre que en junio creía imposible llegar a la posición que desde hoy ostenta y que intentará mantener el máximo tiempo posible. Los ocho mil puntos que le separaban de Novak y del número uno parecían razones de peso suficientes para no soñar con desbancarle.

Pero lo ha hecho. Y lo ha reafirmado en casa, ante su público. Con 24 victorias seguidas. Y con un técnico a su lado que, desde que ha vuelto, le ha empujado de nuevo hacia lo más alto. Ya lo hizo en 2012. Lo ha vuelto a hacer ahora. Ivan Lendl le ha acompañado en sus triunfos en Wimbledon, el oro olímpico y la serie Pekín-Shanghai-Viena-Bercy y las Finales ATP.

Murray cierra 2016 con más títulos (9) y victorias (78) que nadie en el circuito. Un número uno más que merecido.

La historia se repite

¿Saben quién fue el último hombre que, como Djokovic, ganó dos títulos de Grand Slam y se quedó sin número uno? ¿Y de quién le privó de ese privilegio?

Una pista: 1989. Boris Beckercampeón de Wimbledon y el US Open vio cómo Ivan Lendl, vencedor en Australia y finalista en el US Open, cerraba la temporada en lo más alto. Curiosamente, los entrenadores de los dos hombres que este domingo se jugaban el todo por el todo. 

Caprichos de la historia...

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