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Pecados finales del Barcelona: Autopista al Pireo, autopista al infierno

Los pecados finales del FC Barcelona en el Pireo | sport

La serie ha sido muy física, ha jugado con el miedo de ambos equipos y ha tenido la victoria en cada jugada, en cada bloqueo, en cada mano a mano.Y los últimos minutos han sido la manifiesta imagen de ello. Aquí analizamos la jugada postrera con el triple de Printezis, el procastrinador de la Euroliga, el hombre que vence al reloj sin dejar ni una sola décima para la réplica, en finales legendarios.

Piti Hurtado

En mi opinión no hay un 2c1 de Oleson a Spanoulis, sino que por la recepción del balón del genio del Pireo y la ubicación del mermado alero de Alaska, éste decide hacer una finta defensiva, pero la hace muy pronto y muy arriba en el medio campo. Sin sentir su espalda, que la pierde. Y eso es un error fatal cuando hay mucho espacio que recorrer y el balón ha ocupado el centro de la cancha, creo más en la casualidad, Sloukas que había recibido en un corte hacia la izquierda, es capaz de fintar con la mirada el pase a Mantzaris y le cogía en su ángulo bueno (el izquierdo para un zurdo) la posición de Printezis. Tomic tenía que decidir entre una bandeja sin oposición del escolta o un triple de Printezis que llevaba mal porcentaje. Yo creo que decidió bien.

Pero mucho más clave para mi fue la decisión de jugar las posesiones claves por parte de los "rojos" con cuatro pequeños y Printezis de único falso pívot. Así presionaron en aquella ya mítico balón que Tomic tira a los pies de Satoransky.

También se le hace más largo y lento el campo al Barça con Doellman y Tomic. Como en la Copa del Rey y su jugada decisiva de la canasta de Sergio Rodríguez, Doellman no da una rotación, se encarga de un hombre y ya está.

Por el camino, un tercer partido donde en la primera parte el arbitraje si que fue duro (el Barcelona tiró 25 tiros libres y Olympiakos solamente 14), un echar de menos más dureza por parte de Thomas, de Doellman, de Pleiss. Dificultades en la defensa del mano a mano frontal con Spanoulis (Oleson fue el mejor llevándole a los lados, pero no fue suficiente). Y los rebotes largos, la lucha de un equipo menor en centímetros que al final doblegó al Barcelona en dos finales que bien pudieron ser diferentes.

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