Bertomeu: "Hay muchas ganas de volver"

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"Sabemos que la situación no es fácil pero nos hemos preparado para dar respuestas a los escenarios"

"Hemos trabajado con la UEFA de cara a unificar los protocolos"

Jordi Bertomeu, CEO de la Euroliga
Jordi Bertomeu, CEO de la Euroliga | EFE

A una semana del inicio de la Euroliga y de la Eurocup Jordi Bertomeu, el CEO de la máxima competición continental, pasó revista para SPORT del retorno de las dos máximas competiciones continentales en este contexto marcado por la pandemia. Todo un reto.

¿Cuáles son las expectativas de cara al retorno?
Por un lado hay muchas ganas de volver porque hace tiempo que no tenemos Euroliga y por la manera que se interrumpió en un momento dulce. Por otro lado hay una gran dósis de realismo en el sentido de que la situación no es fácil y que desde el punto de vista de la gestión del calendario no será una temporada fácil. Lo que hemos hecho es prepararnos para dar respuesta a los problemas y los escenarios que se vayan planteando.

¿Se podrá jugar todo?
Creo que sí. La situación actual, si no va a peor en las próximas semanas, podremos gestionarla con los mecanismos que tenemos. Hay que esperar que la situación vaya a mejor en un cierto momento de la temporada. Soy optimista con respecto a que la situación a partir de principios del próximo año irá mejorando, la vacunación etc. Además creo que los países han entendido que la actividad no se puede parar, ya lo hicimos una vez. Soy optimista, repito, porque creo que el comienzo será complicado, como ha sucedido en la ACB, pero nos acostumbraremos, se irá suavizando y volveremos poco a poco a la antigua normalidad. Así lo veo yo. Creo que lo importante es tener herramientas para gestionar estos primeros meses de competición que serán diferentes. 

Transcurrido el tiempo ¿Cree que suspender la pasada temporada fue la mejor decisión en ese momento?
Totalmente. Cada vez que lo he pensado me confirmo en ello. Un detalle. A excepción de la Champions de fútbol todas las competiciones que  siguieron adelante fueron competiciones nacionales, incluida la NBA, Y ninguna de ellas tenía el problema que teníamos nosotros. Habíamos preparado una ‘burbuja’ con plenas garantías pero hubiese habido equipos que no hubieran podido llegar, como los tres rusos.o Milán. Nuestra situación era radicalmente diferente porque en la Euroliga había fronteras y países en diferente situación sanitaria. La  Champions de fútbol, que era lo más similar a nosotros,  tenía  dos ventajas: no tenía problemas de calendario y lo que les quedaba de competición sólo afectaba a ocho equipos de cinco países. Por tanto, el control de esto en el mes de agosto era más asequible aunque se tuviera que mover la fase final de Estambul a Lisboa.

Retomemos el presente. A día de hoy, cada país tiene una realidad sanitaria diferente -en Israel por ejemplo hay confinamiento- y querríamos saber cómo se ha lidiado con los diferentes gobiernos para que se pueda viajar y jugar?
Ha sido un verano estresante. Lo que hicimos en agosto fue realizar un seguimiento exhaustivo de la situación de cada país. En septiembre hemos comenzado a discutir con los clubs una serie de medidas tanto en la vertiente sanitaria como en la gestión de la competición (recolocar partidos, cambios de sede) en unas medidas que ya hemos hecho públicas. En paralelo pedimos a los clubs que trabajaran con sus respectivos gobiernos para que se hagan excepciones para las posibles restricciones en los países. Nosotros, por nuestra parte, hemos tenido contactos intensos con la UEFA para establecer unos protocolos comunes. Así facilitamos a los gobiernos una sola política y homogeneizar los protocolos. Esta ha sido la estrategia para evitar problemas.

¿Visualiza el retorno del público a los pabellones?
Sí. Creo que progresivamente y algunos desde el inicio. En nuestro torneo de pretemporada  hubo la mitad de aforo en Lituania, en Francia se está permitiendo una cierta capacidad. En Italia se está comenzando a abrir los pabellones a la afición. En Rusia también se quiere dar el paso. Creo que veremos una situación muy asimétrica. Países en los que comenzará a haber público pronto y otros en los que se tardará más. Es lo que veremos en octubre y noviembre.

La pasada semana aprobaron unas normas entre las que llama la atención la de dar por perdido un partido a un determinado equipo que por tres veces haya tenido que suspender su encuentro y no haya podido reubicarlo en una fecha...
El espíritu de la norma es que los partidos se jueguen.  pero que quede claro que eso lo han aprobado los clubs. no lo he ordenado yo. En fútbol, la UEFA ha legislado que si un partido no se puede jugar por culpa de un equipo se dará por perdido 3-0. Y punto. Nuestro sistema, repito, ha sido aprobado por los clubs y es muy flexible. Es bastante improbable intentar disputar un partido y no poder reprogramarlo en tres ocasiones. En ese escenario tendríamos un problema todos.

Tras todo lo vivido en el pasado y las incertezas del presente, ¿Cuál es el estado de salud económico de la Euroliga?
El pasado ejercicio no fue bueno porque acabamos con una disminución de ingresos del 30 por ciento. Conseguimos que  esto no recayera sólo sobre los clubs que les impactó en un 13 por ciento. Eso habla de la buena gestión. Los clubs también perdieron entre un 20  y un 35%. Ahora habría que ver el impacto en los presupuestos de este año.En principio no nos habría de impactar si se celebra la competición y cumplimos nuestros compromisos con sponsors y televisiones. Los clubs sí que han bajado sus presupuestos entre un 10 y un 15 por ciento. Aquí si habrá un poco de afectación pero nada que nos debe inquietar. Habrá un reajuste como en todos los sectores de la economía.

El tema económico afectará directamente a los jugadores. ¿Cree que puede incidir en el nivel de la competición de alguna manera a nivel de nombres propios?
No porque los jugadores son conscientes de la situación y la entienden. En este sentido el sindicato de jugadores se responsabilizó mucho del tema. Si miramos los equipos, en general, hay una continuidad, no se ha perdido talento salvo el tema de Campazzo si se va a la NBA. Vemos que los equipos se han reforzado y no tengo ninguna preocupación.

En las actuales circunstancias, ¿Cómo ve el futuro del basket profesional en general y de la Euroliga en particular?
Evidentemente ha habido una sacudida por todo lo que estamos viviendo.  Pero a mí me preocupa mucho el deporte de base, los clubs modestos, porque a estos niveles les cuesta mucho más resistir en este escenario. He leido que el gobierno británico aprobará una serie de ayudas al deporte de base porque estos no tienen televisiones que les puedan ayudar. Aquí habrá un gran impacto. Volviendo a la Euroliga creo que  si pasamos esta temporada como la tenemos prevista volveremos a estar donde estábamos. Tenemos un plan que no cambiará por el tema del COVID-19 que pasa por tener 16 equipos estables, equipos que suben de la Eurocup. Estamos trabajando en muchos frentes..

Basket y fútbol, realidades diferentes

El calendario volverá a ser el gran caballo de batalla en este universo marcado por la pandemia: ventanas FIBA, ligas nacionales, la NBA de  la que se habla que iniciará la nueva temporada en enero. Todo ello en un año olímpico si, finalmente, se disputan los Juegos de Tokio. Un bonito galimatías. “Yo constato una realidad” afirma Bertomeu. “En el fútbol hay una organización que va desde la FIFA hasta abajo y eso nadie lo discute. En el basket eso no pasa: Está la FIBA, la NBA, la Euroliga. Ese concepto tan piramidal como hay en el fútbol, en el balonmano y otros deportes, en el basket no funciona así.  Porque no ha funcionado nunca así. En los años 70 y 80 tampoco era la FIBA la que mandaba porque ya había las ligas profesionales americanas”.

Una situación con la que hay que convivir. “Lo que siempre he explicado, repito, es que la estructura del basket no es la misma estructura piramidal del fútbol donde las decisiones van de arriba a abajo. Lo que pasa en el basket es que la NBA toma sus propias decisiones, no tiene ninguna intención de que esas decisiones repercutan hacia abajo pero la realidad es que sí repercuten. Tenemos el tema, por ejemplo, de Campazzo que, si se va a la NBA¿Cuando lo  hará? ¿En diciembre? Si eso sucede será porque la NBA, unilateralmente, ha decidido que comenzará en enero porque, lógicamente, tienen que hacer un calendario cuando a ellos mejor les vaya. En el basket no tenemos una jerarquía y por eso cuando se colocan partidos de selecciones afectan a los clubs. ¿Eso es mejorable? Sí. Pero la NBA, por ejemplo, ha anunciado que seguramente sus mejores jugadores no estarán en los Juegos Olímpicos. Con todo esto quiero decir que no podemos pretender ponerle puertas al campo porque este campo está muy abierto. Ha sido así siempre y en los últimos años más. ¿Alguien ha pensado que la FIBApuede hacer el mismo papel que la FIFA teniendo la NBA? Es la realidad”.

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