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Portugal hace historia con un 'Maracanazo' en París

Portugal se plantó en la final a través de un camino de rosas
Portugal se plantó en la final a través de un camino de rosas | sport

La Eurocopa de Francia ya es historia. La misma que hizo ayer Portugal al asaltar el fortín de la anfitriona para romper los pronósticos que daban como favorita a la selección gala. Desde un primer momento quedó acreditado que los pupilos de Fernando Santos, tal y como habían anunciado en la previa, no iban de farol. La intensidad estaba llamada a ser un factor diferencial y rápidamente se comprobó que ninguno daría su brazo a torcer. Francia exhibía una gran capacidad de recuperación con la que lanzarse en busca del gol mediante rápidas transiciones y Pogba arrancaba muy activo pero se iría diluyendo. Buena parte de los focos estaban puestos en él mientras los otros se centraban en un Cristiano que se iría bañado en lágrimas.

El infortunio se apoderó del ‘7’ luso al ser víctima de un fortuito encontronazo con Payet a la altura de la rodilla que le dejó completamente fuera de juego. Su baja, lejos de espolear a Francia, la dejó sumida en un clima de cierta relajación que a la postre resultaría fatal para sus intereses. Pese a ello, la anfitriona dispondría de buenas opciones liderada por un Sissoko que había aparcado su papel de actor segundario gracias a su gran zancada.Los latigazos del centrocampista y los cabezazos de Griezmann pondrían a prueba a un Rui Patricio que acabaría como uno de los héroes lusos.La marcha de Cristiano dejaba a Portugal huérfana de líder. En ausencia de figuras, la importancia del colectivo volvería a imperar. Pepe o, incluso, el discutido William Carvalho apuntalaban a un bloque compacto que maniataba a los atacantes galos.Tras el descanso llegaría la reacción. Francia amagaba con ir abiertamente a por el partido. Pogba con una volea y Griezmann con un tiro raso hacían rugir la grada del Stade de France. Pero no bastaba. La reacción se apagó y Deschamps cogía el timón a media hora del final para dar con la tecla. Miró al banquillo y llamó a Coman. El extremo no defraudó y se convirtió en un revulsivo. Su desequilibrio espoleó a Francia y sacó a relucir una mejor versión de un Griezmann que dispuso de un par de ocasiones, una de ellas muy claras con un cabezazo que se marchó fregando el larguero.
Giroud también se aprovecharía de las virtudes de Coman pero acabaría cediendo su puesto a Gignac. Fernando Santos, por su parte, también realizaba sus útimos movimientos estratégicos apuntalando el mediocampo con Moutinho y confiando la suerte del gol a un Éder que tenía una cita con la historia.

A diez del final Portugal acariciaría el gol con una doble ocasión de Nani y Quaresma. Portugal estaba muy viva pero aún debería capear el mayor de los temporales con un nuevo zapatazo de Sissoko y la explosión definitiva de Gignac. El ariete de Tigres se sacó de la chistera una sublime maniobra con un recorte a Pepe en apenas una baldosa pero estrelló su disparo en el poste. Era el añadido y Francia perdía su gran oportunidad de matar la final. El tiempo suplementario depararía emociones fuertes. Una Portugal con mucho oficio recobraba la esperanza mientras no hacía ninguna concesión. Francia seguía con la obligación de ir a por el partido y lamentaba como pesos pesados como Pogba estaban desconectados. Portugal pasaba al ataque. Éder avisaba con un cabezazo y Guerreiro hacía saltar las alarmas con una falta que se estrelló cerca de la cruceta. Los avisos habían sido múltiples y Francia no había aprendido la lección. A diez del final Éder cogía por sorpresa a la zaga y se sacaba un latigazo cruzado desde fuera del área que hacía inútil la estirada de Lloris. Portugal tenía media final en el bolsillo. Arropada por la grada Francia se fue arriba con más corazón que cabeza mientras salía a relucir la picaresca lusa para perder tiempo. A Francia se le escapaba su Eurocopa. Solo Martial dispuso de una volea en el último suspiro que no logró concretar. No habrían más. El pitido final silenciaba a la mayor parte de Saint-Denis mientras el delirio se apoderaba de Portugal. El ‘Maracanazo’ había llegado a París.

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