Iniesta pierde la varita mágica y España queda huérfana de su genio

Iniesta pierde la varita mágica y España queda huérfana de su genio

Iniesta no pudo ser determinante ante Italia
Iniesta no pudo ser determinante ante Italia | AFP

El partido comenzó torcido para el de Fuentealbilla. El intenso marcaje al que fue sometido por parte de De Rossi y Parolo dejó al ‘6’ con muy pocos espacios para hacer gala de su extenso repertorio técnico. La discreta aportación de un desacertado aunque voluntarioso Nolito tampoco ayudó a que el astro del FC Barcelona pudiera encontrar vías de apoyo para encontrar el camino hacia la portería defendida por Gianluigi Buffon. España echaba de menos a su gran genio.

Pese a su escasa incidencia en los últimos metros, Andrés fue el encargado de realizar el primer disparo a puerta de la selección española tras un saque de esquina en corto. Corría ya el minuto 28. Un claro indicativo de que las cosas no iban bien. A medida que se aproximaba el descanso Iniesta, que colaboraba en labores defensivas tapando la salida de balón de De Rossi, comenzaba a merodear el área rival pero sus caracoleos no eran argumento suficiente para desarbolar el entramado táctico dispuesto por Antonio Conte.

Italia, ya por delante en el marcador, había comenzado a levantar su muro e Iniesta era una de sus víctimas más ilustres. Para colmo, el propio De Rossi asestaba un sorpresivo túnel al manchego en una acción que a punto estuvo de acabar en gol de Giaccherini de no ser por una gran mano de De Gea. El mundo al revés.

EL PRINCIPIO DEL FIN

El 1-0 había despertado los pronósticos más preocupantes que, a la postre, se harían realidad. Tras el descanso y con la entrada de Aduriz por Nolito, Iniesta empezó a disponer de mayor libertad de movimientos. El ariete del Athletic fijaba más a los centrales y de ello se aprovechaba el ‘6’ de la Roja. Ambos conectaron en una acción que metió a España de lleno en el partido cuando Iniesta dejó pasar un balón filtrado desde el costado izquierdo para que el veterano ‘killer’ disparase al segundo palo.

La entrada de Lucas Vázquez por Morata supondría un nuevo estímulo para Andrés. De sus botas nacería un centro que el manchego cazó a las mil maravillas desde la frontal con la pierna zurda. Buffon, siempre Buffon, consiguió desbaratar nuevamente la ocasión. Quedaba un cuarto de hora para el final y el equipo daba síntomas preocupantes. La desafortunada lesión de Aduriz fue un nuevo varapalo mental para los pupilos de Del Bosque y la entrada de Pedro no cambió el guión de un tramo final en el que Iniesta no encontró su varita mágica. Sin ella, España carece de genio... y lo acaba pagando. Caro, muy caro.

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