Francia: Blanc entierra el motín de 2010 para volver a soñar

Francia espera volver a rendir a un gran nivel
Francia espera volver a rendir a un gran nivel | Marc Creus / Carles Javierre

Alfonso Callejas

El 'efecto Blanc' ha levantado el ánimo de la afición francesa en vistas a la Eurocopa 2012. Después de exprimir durante más de una década a la generación más exitosa de su historia -liderada por los Zidane, Henry, Trezeguet, Vieira, Thuram, Barthez y compañía-, con los que se proclamaron campeones del mundo en su tierra en 1998 y de Europa en Holanda y Bélgica en el año 2000, 'les bleus' han sufrido en sus carnes el problema de no dar los relevos oportunos a tiempo. Sin embargo, ello no fue problema para que Zidane llevase en volandas a Francia hacia la final del Mundial de Alemania 2006, donde cayeron en la tanda de penaltis ante la Italia de Buffon... y de Materazzi.

Ese recuerdo es, sin embargo, un mero oasis dentro de la triste travesía que ha vivido el fútbol galo en la última década con la decepción mayúscula del Mundial de Corea y Japón 2002 -donde abandonaron el campeonato en la fase de grupos sin ver puerta a pesar de disponer de los vigentes pichichis de Inglaterra (Henry), Italia (Trezeguet) y Francia (Cissé)-, y con actuaciones muy discretas en las Eurocopas.

El punto de inflexión para el combinado galo llegó en el Mundial de Sudáfrica 2010, donde la selección tocó fondo, debido a una grave crisis interna -motín de jugadores tras enfrentamientos con el seleccionador y sonados plantes en los entrenamientos- que desató las iras de la prensa y la hinchada y desembocó en un final de ciclo innegociable. Ello propició la salida de Domenech y la llegada de Laurent Blanc al banquillo galo, con el que se intuía un cambio generacional importante.

En efecto, el exazulgrana dejó rápidamente de lado a veteranos ilustres como Henry, Govou Anelka o Gallas y recuperó a grandes jugadores emergentes como Karim Benzema o Samir Nasri, a los que Domenech había dejado fuera de la cita mundialista en una decisión muy criticada. Precisamente, ambos son a las puertas de la Eurocopa 2012 dos de los pilares de la nueva Francia liderada por Blanc, donde también brilla un Ribéry que ha asumido la responsabilidad de jugar un papel principal tras ejercer de secundario de lujo en los tiempos de Zidane y Henry.

La selección francesa se construye ahora sobre unos nuevos pilares defensivos, donde el valencianista Rami y el 'rossonero' Mexés constituyen el eje de la zaga, con la alternativa fiable del 'gunner' Koscielny. En la medular desaparecen los nombres propios dando paso a la clase media, liderada por el portentoso M'Vila, con la excepción del 'citizen' Samir Nasri, del que se espera mucho en esta cita. El claro ejemplo de que Blanc apela por la consistencia del grupo en detrimento de aglutinar una constelación de estrellas es que finalmente ha dejado fuera de la cita europea a un devaluado Yoann Gourcuff, del que Blanc fue su gran valedor durante su etapa en el Girondins de Burdeos. Las mejores armas de 'les blues' están concentradas, sin embargo, en posiciones más ofensivas. Benzema, Ribéry o el renacido Ben Arfa son los principales puntales de una delantera que quiere hacer olvidar el recuerdo de los ilustres Henry, Trezeguet, Cissé, Anelka, Wiltord y compañía.

LA ESTRELLA: Franck Ribéry

El centrocampista del Bayern de Múnich aspira a desquitarse en Polonia y Ucrania de la decepción de sucumbir ante el Chelsea en la final de la Champions League disputada en el Allianz Arena y de quedar sometido al poder del Dortmund en la Bundesliga y en la Copa alemana, donde los de Múnich cayeron por un sonrojante 5-2.

Tras deslumbrar al planeta con su gran irrupción internacional en el Mundial de Alemania de 2006 -en el que resultó clave para eliminar a España en octavos de final- y cuajar una discreta Eurocopa 2008 y Mundial de Sudáfrica, Ribéry debe dar un paso adelante y comandar el juego ofensivo de 'les bleus'; en compañía de Nasri.

La afición y la prensa gala parece que han olvidado su involucración en el motín de Sudáfrica 2010 y han corrido un tupido velo para admitir que en las botas de 'Scarface' están depositadas la mayor parte de las esperanzas francesas de volver a coronarse como la mejor selección del viejo continente. Siempre un escalón por detrás de sus predecesores, Ribéry aspira en Polonia y Ucrania a convertirse en un digno heredero de Platini y Zidane, líderes incuestionables de las mejores selecciones francesas de los 80, los 90 y principios del siglo XXI.

EL SELECCIONADOR: Laurent Blanc

La carrera de Laurent Blanc como entrenador está plenamente ligada al fútbol francés. Tras retirarse como futbolista profesional en 2003 a la veterana edad de 37 años, Blanc se mantuvo alejado del deporte de élite durante cuatro años. Sería en 2007 cuando el exfutbolista de grandes equipos como Barça, Marsella, Inter de Milán o Manchester United, decidió tomar las riendas del Girondins de Burdeos.

En su segunda temporada en Burdeos, Blanc llevó a su equipo a lo más alto, al conquistar la sexta Liga de su historia, así como la Copa de la Liga y la Supercopa. La siguiente temporada, la gloria llegó de la mano de la Champions League, donde el conjunto de Burdeos alcanzó los cuartos de final, tras cuajar una primera fase espectacular, donde lideraron su grupo por delante de grandes equipos de la talla de Bayern de Múnich o la Juventus, que quedó apeada de los octavos de final.

Blanc supo sacar el máximo partido a un equipo que no contaba con la mejor plantilla del fútbol francés pero donde destacaban especialmente dos hombres que han perdido su rumbo tras abandonar Burdeos y el abrigo de Blanc: su compatriota Yoann Gourcuff y el todavía 'gunner' Marouane Chamakh. Tras asumir el reto de heredar la decadente Francia que dejaba Raymond Domenech, aportar su sello de juego ofensivo y aplicar el relevo generacional oportuno, Blanc quiere ver recompensado su trabajo con un gran papel en la Eurocopa.

Plantilla de Francia Eurocopa 2012

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