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VALENCIA-ESPANYOL

Otro 'penaltito' condena al Espanyol en Mestalla

El cuadro blanquiazul volvió a caer con otra pena máxima en contra, esta vez en el añadido frente a un Valencia que no se rindió pese a que Ramon Terrats y Urko habían logrado igualar el encuentro en hasta dos ocasiones

Acción del Valencia-Espanyol

Acción del Valencia-Espanyol / EFE

Marc Marín

Marc Marín

El arbitraje volvió a salirle cruz al Espanyol. Esta vez no fue Galech Apezteguía, pero sí Hernández Hernández. Un agarrón persistente de Ramazani a Rubén Sánchez y un contacto buscado por Lucas Beltrán fueron sancionados con un penalti... para el Valencia en el añadido.

El conjunto de Manolo González enlazó en Mestalla su cuarta jornada consecutiva sin ganar en un encuentro loco que volvió a decidirse con muchísima polémica desde los once metros. Se caía y se levantaba el cuadro perico, igualando hasta en dos ocasiones un duelo que decidió Ramazani en el añadido con el mencionado 'penaltito'.

La visita a Mestalla se postulaba como la oportunidad perfecta para que los de Manolo González rompieran la mala racha de resultados en este 2026. Pero ya en la primera mitad, los blanquiazules estuvieron lejos del nivel esperado, con escasas oportunidades de cara a puerta y con un error defensivo que lo puso todo cuesta arriba.

Dominó el Espanyol el primer cuarto de hora, con el viento como protagonista y con un Valencia plagado de nervios a nivel defensivo. El primer acercamiento llegó de las botas de Romero, en un pase filtrado al que no llegó Roberto con la puntera por escasos centímetros. De hecho, más allá de un intento lejano de Rubén Sánchez muy alto, esa acción fue lo único destacable de un cuadro perico que encajó el primero pasado el cuarto de hora.

El gol del Valencia llegó en un doble error de la defensa catalana, primero con un Calero que dudó a la hora de perseguir y encimar a Lucas Beltrán. El argentino, que se giró fácilmente y tuvo tiempo para conducir y pensar, filtró un envío a la espalda de un Cabrera que no estuvo atento a su marca y que se dejó ganar la posición por Hugo Duro, que sorteó a Dmitrovic para acabar marcando a placer.

Hugo Duro regateó a Dmitrovic para anotar el gol del Valencia

Hugo Duro regateó a Dmitrovic para anotar el gol del Valencia / EFE

Sentó el 1-0 como un jarro de agua fría en el Espanyol, que apenas inquietó a Dimitrievski más allá de varias jugadas ensayadas que generaban superioridad y acciones de peligro pero que no lograban ser culminadas de cara a puerta.

Reacción doble

Debió ser contundente el discurso de Manolo González al descanso, pues el equipo reaccionó en la reanudación con Pere Milla disfrutando de un par de ocasiones consecutivas. Primero con una difícil volea de primeras que se marchó alta; luego con una falta directa desde la frontal que se quedó en la barrera. Fueron sus últimas intervenciones, pues el técnico blanquiazul optó por un doble cambio en el 50' dando entrada a Edu Expósito y a Kike García.

Y vaya si funcionó... A la primera que tuvo, Kike García obligó a Dimitrievski a realizar una espectacular parada, pero logró cazar el rechace el ariete perico para ceder atrás, donde Ramon Terrats no perdonaría a bocajarro para empatar el partido.

Las tuvo entonces el Espanyol para culminar una remontada que no llegó y que terminó pagando caro. Ni Edu Expósito -en un potente disparo rechazado por el meta rival- ni Kike García -chutó alto- encontraron el gol de la victoria, algo que sí hizo el hoy titular Eray Cömert al rematar de cabeza un centro de Danjuma (2-1). Reacción instantánea del Valencia mientras ya se oían los primeros pitos en Mestalla.

Hernández Hernández, en el foco

Caer y levantarse. Caer y levantarse. Ese es el Espanyol que ha creado Manolo González, un equipo capaz de sobreponerse a las adversidades pese a todas las limitaciones. Se volcó en ataque el cuadro perico y terminó encontrando el empate en la acción menos clara: un disparo de Urko que rebotó en dos defensores hasta acabar engañando a Dimitrievski.

Todo apuntaba al reparto de puntos en Mestalla, pero entonces Rubén Sánchez, que ya había cometido un penalti frente al Girona, volvió a clavar la pierna ante la carrera de Beltrán. Seguramente un contacto buscado por el atacante e insuficiente para muchos de los presentes, pero no para Hernández Hernández ni para el VAR, que de nuevo golpearían al Espanyol. Ramazani, que en la jugada del penalti había agarrado a Rubén persistentemente, sería el héroe definitivo en un partido loco que terminó saliéndole cruz al Espanyol.