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Muere Xabier Azkargorta, la leyenda del Espanyol que echó raíces en Bolivia

El que fuera entrenador del club blanquiazul falleció este viernes en Bolivia a los 72 años

Xabier Azkargorta

Xabier Azkargorta / EFE

Sergio R. Viñas

Sergio R. Viñas

Llora el Espanyol, donde se convirtió en leyenda y en el entrenador más joven que vio la Primera División. Llora Bolivia, donde era un semidiós por conducir a su selección al Mundial de 1994 y donde echó profundas raíces.

Llora Azpeitia, la localidad guipuzcoana que le vio nacer, y todas aquellas ciudades y países, numerosos, que le fueron acogiendo durante sus 72 años de vida. Llora el mundo del fútbol en general por la pérdida de la bonhomía de un hombre pegado a un bigote. Lloran porque Xabier Azkargorta ha muerto.

Desde Bolivia, precisamente, ha llegado la triste noticia. Allí residía y allí llevaba tiempo. Ha afrontado una larga enfermedad que le ha terminado segando la vida. Los medios del país sudamericano abren a estas horas con la noticia del deceso, muestra palmaria de lo que Azkargorta significó para aquel país, no tan solo para su fútbol, trascendiendo el deporte para convertirse en un icono nacional, símbolo de su orgullo.

Porque Azkargorta, un proyecto de futbolista que no pasó de las categorías inferiores de la Real Sociedad y el Athletic por una grave lesión de rodilla, fue un nombre propio ineludible en el fútbol español de los años 80, pero alcanzó la gloria cuando hizo la maleta y cruzó el Atlántico, en un periplo vital que le llevó a hacer escala también en Chile, Japón y México.

Entrenador más joven de Primera División

Su tupido bigote, claro, motivó el apodo de 'Bigotón' con el que se conocía popularmente a este entrenador y licenciado en Medicina por la Universidad de Barcelona. La carrera la completó cuando fichó por el Espanyol. Arrancó como técnico en el fútbol vasco, pero creció a velocidad de vértigo y tras dirigir al Nàstic durante un curso en Segunda le llegó la oportunidad de tomar el banquillo perico.

Se convirtió, en 1983 y con apenas 29 años, en el entrenador más joven de la historia de Primera División. Eran los años de Tommy Nkono, de Tintín Márquez y de John Lauridsen, el preludio de aquel Espanyol que llegó a jugar la final de la Copa de la UEFA en 1988, ya con su paisano Javier Clemente a los mandos.

Tras salir de Sarrià, en 1986 y después de tres temporadas, enlazó experiencias en el Valladolid, el Sevilla y el Tenerife. Pero entonces, antes de cumplir la cuarentena, se descubrió a sí mismo "harto de ser un entrenador-bombero", le explicó al 'AS', cansado de ser un apagafuegos, hastiado de no ser valorado. Y surgió la llamada de Bolivia.

La llamada de Bolivia

Allí, al otro lado del Atlántico, se encontró un lienzo en blanco. La selección andina no hollaba la fase final de un Mundial desde 1950, más de cuatro décadas de anonimato futbolístico. Hasta que llegó Azkargorta y logró la clasificación para el Mundial de 1994, en el que Bolivia consiguió su único punto (contra Corea del Sur) y su único gol (Erwin Sánchez, contra España) en sus tres participaciones en una Copa del Mundo.

Trató de repetir éxito en la selección de Chile, sin éxito, para después probar el fútbol japonés (Yokohama Marinos) y el mexicano (Chivas). Entre una experiencia y otra, el Real Madrid de Florentino Pérez le reclamó para dirigir sus escuelas en Sudamérica.

En 2012, Bolivia, su Bolivia, volvió a llamar a su puerta y asumió por segunda vez la selección del país. No repitió milagro de cara al Mundial 2014 y pasó a entrenar a clubes del país, Bolívar (con el que ganó dos ligas), Oriente Petrolero, Sport Boys Warnes y una última y breve experiencia en Club Atlético Palmaflor, el último club de su larga y heterodoxa carrera, en 2020.