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La crisis del Consejo de Administración del Espanyol

La dimisión del vicepresidente Rousaud abre una nueva situación en el club

Chen Yansheng está obligado a fichar para confeccionar un Consejo con pedigri perico

García Pont se queda solo en el Consejo de Mr. Chen
García Pont se queda solo en el Consejo de Mr. Chen | Marc Casanovas

El Consejo de Administración del Espanyol, tras la dimisión de Adolf Rousaud (en la web del club ya ha desaparecido su nombre) queda formado por el presidente Chen Yansheng, el vicepresidente Carlos García Pont y cinco consejeros, todos chinos, de los que solo Mao Ye reside en Barcelona. Esa es la dura realidad. Carlos García Pont se ha quedado solo.

La reorganización que el club anunció en el comunicado de renuncia del ya exvicepresidente debe empezar, pues, por reforzar el órgano dirigente de la institución con personas de perfiles espanyolistas. Es la oportunidad para sentar las bases del cambio que necesita, y reclama desde hace meses, la entidad. García Pont, por cierto, ya era partidario de abrir el Consejo de Administración a socios de pedigri perico. Ahora sería imposible de explicar que eso no ocurriese.

La renuncia de Rousaud, que seguirá siendo un asesor clave para el presidente pero desde el exterior, abre una crisis de calado en la entidad, que deja por momento aparcadas las dudas y temores que pueden existir entorno al proyecto deportivo. La única forma de reconducir la situación es construyendo un nuevo Consejo de Administración con personas de reconocido sentimiento espanyolista.

Ya no sirve dar reconocimiento público a exjugadores para que acudan a actos sociales o peñas ni tampoco será suficiente con la contratación de un portavoz para explicar decisiones difícilmente asumibles por los seguidores. No. La situación exige ir más lejos y la única forma que se perfila es dar un espíritu perico al Consejo de Administración. El presidente tiene donde elegir. Puede buscar en la Fundaciò, en algunos de los antiguos colaboradores de Sánchez Llibre, en exaccionistas importante o bien en grupos que fueron críticos con los anteriores presidentes.

Cualquier opción sirve, pero este Espanyol necesita urgentemente personas con alma blanquiazul, que conozcan los sentimientos de la afición y puedan reconducir la crisis, tanto institucional como social en la que ha caído el Espanyol. Chen, y sus colaboradores, podrían seguir controlando los aspectos económicos y deportivos, pero necesitan tener gente en el Consejo que les traduzcan e interpreten lo que es el Espanyol. Personas, sin estar a sueldo, que puedan abiertamente decir las cosas que se hacen mal...

Perarnau debe fichar para el primer equipo y el presidente fichar para hacer un Consejo perico. Ya no hay excusas.

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