Espanyol y Mallorca empatan a respeto

Blanquiazules y bermellones no pudieron pasar del empate en un partido demasiado igualado

No hubo ocasiones claras en todo el partido entre dos equipos que están destinados a luchar por la zona noble de la tabla

En la primera prueba de fuego, el Espanyol vio lo que es estar en Segunda. Cierto es que el rival era todo un Mallorca, con un bloque de Primera y con una idea de juego que su propio entrenador llevaba temporadas forjando. Pero adiós a la superioridad aplastante que se vio ante el Albacete. Esto es Segunda y aquí hay que morder polvo para sumar.

Albert Gracia

FICHA TÉCNICA

Liga Smartbank

ESP

0-0

MLL

Espanyol

Diego López; Llambrich, Calero, Cabrera, Dídac Vilà; David López (Vargas, 75'), Fran Mérida (Marc Roca, 58'); Embarba, Melendo (Darder, 58'), Wu Lei (Puado, 58'); De Tomás (Pol Lozano, 84').

Mallorca

Reina; Sastre, Valjent, Raillo, Oliván; Baba, Febas (Antonio Sánchez, 80'), Salva Sevilla; Lago Junior (Mboula, 80'), Abdón Prats (Alex Alegría, 74') y Dani Rodríguez (Stoichkov, 88').

Goles

No hubo.

Árbitro

Arcediano Monescillo (comité castellano-manchego). T.A.: Mérida (26'), Marc Roca (2A 84') / Valjent (41'), Baba (63').

Incidencias

RCDE Stadium (a puerta cerrada).

Logró un meritorio empate el cuadro blanquiazul. Meritorio por la entidad del rival, por lo que se conocían ambos conjuntos y por lo que poco que ofreció. Las caras de Raúl de Tomás dibujaron la crónica del partido. Negada la estrella perica, el Espanyol no dio síntomas de sacar más que un empate. El Mallorca, mejor en el juego, ni siquiera inquietó a Diego López. Tanto respeto y tanta igualdad tiene esto, que a ver quién mueve ese 0-0. Ni siquiera Embarba ni el 'monito' Vargas, los únicos que buscaron algo distinto. 

Saltó al verde bien el Espanyol, con intensidad y robando en campo rival, pero la ocasión de Wu Lei en el inicio no fue más que un espejismo. Porque rápidamente el Mallorca pasó a la acción. Con el balón, los de Luis García se hicieron con el dominio del juego, aunque del todo intrascendente. Diego López se dormía en su portería mientras el Espanyol iba poco a poco reculando. No pasaban apuros, así que explotar las contras con Embarba, RDT y compañía tampoco eran un mal aliado.

Pero ni por esas. El balón entró en terreno centrocampista y ahí no hubo quien lo sacara. Muchísima igualdad, mucho miedo a perder pelotas comprometidas y dos delanteros que no hacían más que lamentarse. RDT y Prats. El segundo está más acostumbrado a pelearse y pelearse. Peor lo pasó el segundo. Vio esperanza en los primeros minutos pero luego fue a menos. A mucho menos. No le cayó ni un solo balón para rematar. 

Nadie le cambió la marcha al partido

Ni en la primera ni en la segunda mitad, donde nada trastocó el guión. Mantuvo el Mallorca su quiero y no puedo. Su asumir el balón pero sin saber bien bien cómo perforar el muro blanquiazul. Mientras, el Espanyol se mantuvo recto en todo momento, sabiendo que este no estaba siendo su partido. Lo sabía Vicente Moreno, que intentó dinamitar el duelo con un triple cambio y luego sentando a David López, que jugó al trantrán, por el 'Monito' Vargas. Cuatro arriba para sacudir al equipo. No había nada que hacer.

El argentino trató de encarar pero no logró su cometido y la expulsión de Marc Roca terminó por sepultar cualquier intento de reacción. Fíjense que ni con uno menos el Espanyol sufrió, un síntoma de lo que fue el duelo. Ambos lucharán por subir de categoría. Por plantilla y proyecto están obligados. Se conocían demasiado...

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