RCD ESPANYOL
Dmitrovic se niega a bajar a Segunda División
El guardameta serbio evitó el descalabro total y mantuvo en pie a un Espanyol que pudo caer en el abismo frente al Levante

Marko Dmitrovic protagonizó una gran actuación en el Espanyol-Levante / Europa Press

Marko Dmitrovic salvó al Espanyol de un hundimiento difícilmente reversible. El guardameta serbio se niega a jugar en Segunda División, y así lo demostró el lunes frente al Levante, donde se confirmó como un portero heroico capaz incluso de sobreponerse a días malos como el que vivió en el derbi.
Porque venía Dmitrovic de fallar frente al FC Barcelona en tres de los cuatro goles encajados, pero entonces se recompuso para firmar dos actuaciones estratosféricas consecutivas, frente al Rayo -de nada sirvió- y sobre todo ante el cuadro granota -evitó el descalabro perico-.
En Vallecas tuvo que solventar error tras error de la defensa perica, empeñada en hacerle la vida imposible. Evitó los goles a bocajarro de Isi Palazón y de Alemao, dos jugadas que ya se celebraban en las gradas, pero nada pudo hacer el ex del Eibar en el enésimo fallo defensivo que terminó en el tanto definitivo de Camello.
Y llegó entonces el día D, la jornada en la que el Espanyol se jugaba algo más que tres puntos, porque perder frente a un rival directo como el Levante dejaba al equipo a tres puntos de la zona de descenso y con sensaciones prácticamente insalvables de cara a un posible descenso a Segunda División.

Dmitrovic, el único que mantiene en pie al Espanyol / Valentí Enrich
Paradones escandalosos
Pero apareció Marko Dmitrovic para gritarle al RCDE Stadium que se niega a jugar en LaLiga Hypermotion. El meta serbio protagonizó una de esas actuaciones que bien podrían valer una permanencia. Fue un tristísimo empate lo que cosechó el conjunto de Manolo González frente al penúltimo clasificado, pero siempre es mejor un triste punto que la nada más absoluta.
Y eso fue gracias a Dmitrovic, que firmó tres intervenciones cada una más digna que la anterior de llevarse el premio a la parada de la temporada. Primero en un remate de Víctor García que buscaba la escuadra lejana en la primera mitad y que hubiese puesto el partido muy cuesta arriba.

Marko Dmitrovic, frente al Levante / Va
Y luego obró el milagro con dos paradones estelares en el añadido: un pie a Etta Eyong a bocajarro en área pequeña y un acto de reflejos para desviar lo justo hacia el larguero el disparo de Carlos Álvarez en la última jugada del partido.
Manos a la cabeza y suspiros de alivio, eso es lo que provocó Dmitrovic en un RCDE Stadium que explotó contra la plantilla y silbó como nunca a todos sus jugadores tras el pitido final. A todos menos a uno, Dmitrovic, que se llevó los aplausos de Cornellà-El Prat mientras devolvía el agradecimiento a la afición.