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Dmitrovic no se achanta ante un Joan García disfrazado de superhéroe

El portero serbio firmó una actuación más que notable ante el Barça, pero no pudo evitar la derrota perica

Marko Dmitrovic, portero del Espanyol

Marko Dmitrovic, portero del Espanyol / EFE

Àlex Calaff

Àlex Calaff

Era inevitable. El gran protagonista del derbi tenía nombre y apellido: Joan García. Una fecha marcada en rojo en el calendario blanquiazul. La oportunidad perfecta para intentar cerrar la herida que el de Sallent abrió al marcharse al eterno rival. Aún son muchos los pericos que no entienden (ni perdonan) que fichara por el Barça, el único club del mundo capaz de garantizarle un salto competitivo gigantesco sin alejarlo de su gente ni de su tierra.

El recibimiento fue tan hostil como anunciado. Insultos, cánticos desagradables, pancartas, ratas de peluche y billetes con su cara impresa. Incluso el club instaló redes de protección en las porterías para evitar el lanzamiento de objetos (y sanciones). Pese a todo, en Cornellà están muy felices con su sustituto, Marko Dmitrovic, por actuaciones como la del derbi.

Dmitrovic, durante el derbi

Dmitrovic, durante el derbi / Siu Wu

El serbio es uno de los grandes responsables de que el Espanyol sueñe seriamente con Europa la próxima temporada. Antes del derbi, había encajado solo 17 goles en 17 jornadas, mejorando de forma muy notable los registros de Joan García a estas alturas del curso pasado, cuando ya había recibido 29 tantos, doce más.

En la primera mitad, Dmitrovic vivió relativamente tranquilo. Atento en los centros, bien colocado y sin necesidad de exhibirse. Todo lo contrario que Joan García, obligado a intervenir de forma milagrosa para evitar el 1-0. En el segundo tiempo sí que tuvo que aparecer el mejor Dmitrovic. Sacó un cabezazo de Koundé desde muy cerca y firmó una de las paradas del partido ante Eric García, a bocajarro, cuando el central ya se veía celebrando el tanto.

Una intervención de portero grande, al estilo de Joan. Porque instantes antes, el azulgrana había negado el gol a Roberto Fernández con una mano casi celestial en un uno contra uno que parecía perdido. Duelo de titanes bajo palos. Y entonces apareció Dani Olmo para dejar claro que, aunque Dmitrovic está a un nivel altísimo, Joan García sigue estando un escalón por encima. El de Terrassa clavó el balón en la escuadra y el serbio solo pudo acompañarlo con la mirada. Un disparo solo al alcance de alguien sobrehumano… o de Joan García.

Después, Lewandowski cerró la noche con el 0-2, superando a un Dmitrovic que poco pudo hacer mal arropado por una defensa ya desajustada. El marcador fue azulgrana, pero el derbi valió la pena por los porteros. Pese a encajar dos goles, Dmitrovic dejó claro que no se achanta ante nadie. Ni siquiera ante un Joan García vestido de superhéroe. En Cornellà pueden estar dolidos por el pasado, pero tranquilos con el presente: el Espanyol tiene un porterazo.