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TECNOLOGÍA

La UE cambia la norma: los portátiles que se vendan en España deben llevar un puerto USB-C para su carga

Desde el día 28 de abril, todos los ordenadores portátiles comercializados deberán incluir un puerto USB-C para su carga

A partir del 28 de abril, todos los portátiles deberán incorporar un puerto USB-C para establecer un cargador universal

A partir del 28 de abril, todos los portátiles deberán incorporar un puerto USB-C para establecer un cargador universal / SPORT.es

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

La Unión Europea ha impulsado una serie de cambios tecnológicos con el objetivo de mejorar la sostenibilidad y la experiencia de los consumidores. En los últimos años, la vida útil de los dispositivos electrónicos se ha reducido notablemente, situándose entre los tres y cinco años de media. En el caso de aquellos aparatos de uso diario, como los teléfonos móviles, este tiempo suele ser incluso menor debido al desgaste constante.

Ante esta realidad, las instituciones europeas han decidido intervenir para alargar la vida útil de los dispositivos. Una de las medidas más destacadas es la obligación de que, a partir de 2027, los teléfonos móviles cuenten con baterías extraíbles. Esta iniciativa busca facilitar la reparación y evitar que los usuarios tengan que sustituir completamente el dispositivo por fallos en un solo componente.

Incluir un puerto USB-C

Además, a finales de abril entra en vigor una normativa clave relacionada con la estandarización de cargadores. Desde el día 28, todos los ordenadores portátiles comercializados deberán incluir un puerto USB-C para su carga. Esta medida sigue la línea de lo ya aplicado anteriormente a smartphones y otros dispositivos electrónicos de menor tamaño.

En países como España, esta normativa será de obligado cumplimiento para todos los nuevos portátiles que salgan al mercado. El objetivo principal es reducir la fragmentación de cables y cargadores, un problema que durante años ha generado incomodidad entre los usuarios y un aumento innecesario de residuos electrónicos.

La implementación de estas medidas no ha sido inmediata, sino progresiva. La Comisión Europea ha permitido plazos de adaptación para los fabricantes, especialmente en el caso de los ordenadores portátiles, cuyos requisitos energéticos son más exigentes que los de otros dispositivos como los teléfonos móviles.

Se busca la comodidad

Esta diferencia técnica ha sido clave para justificar el retraso en la aplicación de la normativa en portátiles. Garantizar que el estándar USB-C pueda suministrar suficiente potencia sin comprometer la seguridad o el rendimiento ha requerido avances tecnológicos y ajustes en los procesos de diseño y fabricación.

Uno de los grandes beneficios de esta legislación es la comodidad para el consumidor. Con un único cargador compatible con múltiples dispositivos, se simplifica el día a día y se reduce la necesidad de adquirir accesorios adicionales. Además, se estima que los cargadores en desuso generan miles de toneladas de residuos cada año, por lo que esta medida también tiene un impacto medioambiental significativo.