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ECONOMÍA

La Seguridad Social cambia las normas: a partir del 1 de enero de 2027 habrá una nueva edad de jubilación

La Seguridad Social introduce la posibilidad de retirarse a los 65 años para aquellos con una trayectoria de 38 años y seis meses cotizados, premiando la larga contribución

La portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes.

La portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes. / Cesar Vallejo Rodriguez / Europa Press

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

La Seguridad Social es un sistema público esencial que garantiza protección sanitaria y económica ante situaciones de enfermedad, jubilación, desempleo o incapacidad. Se financia mediante cotizaciones de trabajadores y empresas, ofreciendo prestaciones contributivas (requieren cotizar) y no contributivas (asistenciales). 

En este 2027, afronta el último paso de la reforma progresiva de las pensiones iniciada hace más de una década. Ese año, la edad ordinaria de jubilación se fijará definitivamente en los 67 años, para los que hayan trabajado menos de 38 años, lo que supone un incremento de dos meses respecto a 2026.

Un calendario progresivo

A pesar de este aumento, seguirá existiendo la posibilidad de jubilarse a los 65 años para quienes acrediten una larga carrera de cotización. En concreto, será necesario haber cotizado al menos 38 años y seis meses a lo largo de la vida laboral. Esta dualidad permite mantener cierta flexibilidad, premiando a quienes han contribuido durante más tiempo al sistema.

El origen de este cambio se encuentra en las reformas legales que comenzaron a aplicarse en 2013. Hasta entonces, la edad de jubilación estaba fijada de forma general en los 65 años. Sin embargo, el aumento de la esperanza de vida y la jubilación progresiva de la generación del baby boom obligaron a replantear el modelo para evitar tensiones financieras en el sistema público de pensiones.

Para llevar a cabo la transición, se estableció un calendario progresivo que ha ido elevando tanto la edad de jubilación como los años de cotización exigidos. Cada año, los requisitos han cambiado ligeramente, hasta alcanzar en 2027 el punto final del proceso. Este modelo ha permitido una adaptación gradual tanto para trabajadores como para empresas.

El endurecimiento de las condiciones también afecta a la jubilación anticipada. En el caso de la modalidad voluntaria, los trabajadores podrán adelantar su retiro hasta un máximo de dos años, siempre que cumplan con un mínimo de 35 años cotizados. A partir de 2027, la edad mínima será de 63 años para quienes tengan carreras largas de cotización, mientras que el resto deberá esperar más tiempo.

Por otro lado, la jubilación anticipada involuntaria, que se produce por causas ajenas al trabajador, permite adelantar el retiro hasta cuatro años. No obstante, exige al menos 33 años cotizados. Con la nueva normativa, la edad mínima quedará fijada en 61 años para quienes cumplan los requisitos más exigentes de cotización, aumentando en caso contrario.

Se aplican coeficientes reductores sobre la pensión

Es importante tener en cuenta que en ambas modalidades de jubilación anticipada se aplican coeficientes reductores sobre la pensión. Estos recortes dependen tanto del número de meses que se adelante la jubilación como del total de años cotizados, lo que puede suponer una reducción significativa en la cuantía final a percibir.

La edad exacta de jubilación también dependerá del año de nacimiento de cada trabajador. Las tablas oficiales permiten estimar cuándo podrá retirarse una persona en función de su historial laboral. Además, existen herramientas de autocálculo que ayudan a prever tanto la fecha de jubilación como la pensión aproximada, facilitando así una mejor planificación del futuro financiero.