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PENSIÓN

Una mujer de 61 años se planta ante el Tribunal Supremo y consigue una pensión de 850 euros tras no trabajar durante 18 años

El Supremo reconoce una pensión compensatoria de 850 euros a una mujer que pasó 18 años sin trabajar, pero solo hasta 2027.

Mujer en edad de jubilación

Mujer en edad de jubilación

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Álex Pareja

Álex Pareja

El Tribunal Supremo ha dado la razón a una mujer de 61 años que llevaba años sin actividad laboral y que reclamaba mantener una pensión compensatoria de 850 euros mensuales. El caso resulta llamativo porque la Justicia revoca una resolución anterior que la había dejado sin ingresos por parte de su expareja, y termina fijando una cuantía concreta con fecha de caducidad.

El origen del conflicto

La disputa nació tras el divorcio de su pareja, acordado en 2011, cuando se pactó una pensión compensatoria que más tarde fue revisada por los tribunales. La mujer había permanecido 18 años sin trabajar y, además, presentaba una incapacidad permanente absoluta, circunstancias que el Supremo tuvo en cuenta para corregir el criterio de la Audiencia Provincial de Palencia.

La Audiencia había terminado suprimiendo la ayuda, pero el Alto Tribunal entendió que esa decisión era demasiado dura y que debía mantenerse un respaldo económico a favor de la mujer. Aun así, el fallo no restablece la pensión de forma indefinida, sino que la limita temporalmente a 850 euros al mes.

Por qué se mantiene la ayuda

La clave de la sentencia está en el equilibrio entre la situación de la mujer y la del exmarido. El Supremo consideró que ella no podía quedar completamente desprotegida, pero también tuvo en cuenta que la prestación no debía convertirse en una carga permanente sin revisión. Por eso optó por fijar una cuantía intermedia y establecer un límite temporal claro.

Imagen de una mujer mirando su pensión

Imagen de una mujer mirando su pensión / Libre

En la práctica, la mujer cobrará 850 euros mensuales hasta noviembre de 2027, momento en el que su expareja alcanzará la edad de jubilación. A partir de entonces, el tribunal entiende que cambia el escenario económico de ambas partes y que la pensión compensatoria debe extinguirse.

Un fallo con matices

El caso es relevante porque muestra que el Tribunal Supremo no se limita a dar o quitar la razón de forma absoluta, sino que puede modular las decisiones anteriores para buscar una solución más equilibrada. En este asunto, la sentencia corrige la retirada total de la pensión, pero también rechaza que se mantenga sin límite temporal.

Ese tipo de resoluciones subraya que las pensiones compensatorias no funcionan como una ayuda automática y permanente, sino como un mecanismo pensado para corregir desequilibrios económicos tras una ruptura. Por eso, las circunstancias personales, la capacidad económica de ambos cónyuges y el paso del tiempo son factores decisivos.